Al entrar en el despacho de Sara Alba, consejera de Salud de La Rioja, llama la atención, además de las dimensiones del mismo (el visitante ... lo esperaba más amplio) una caja de cartón con dos precintos rojos en los que se lee 'Pfizer' y una bandera de La Rioja («Esto es muy de Moncloa», bromea). Está vacía, pero preside la estancia sobre un oscuro armario. «Es donde venían las primeras vacunas que llegaron a La Rioja», explica Alba, asegurando sentir cierta emoción. La también portavoz del Ejecutivo se brega en varios frentes desde hace meses: al de la pandemia suma las grescas internas de una Consejería en la que parece haber más de un gallo en el corral, aunque ella rechaza bicefalias en Salud. Justifica todas las decisiones sanitarias contra la pandemia y recuerda a quien le quiera escuchar que no le temblará la mano si hay que ampliar unas restricciones lo que, por ahora, no ve necesario. Con la misma intensidad defiende y argumenta las bondades del Plan de Atención Continuada, pese a que apenas duró en pie una semana. Confiesa que nunca ha tenido la sensación de estar más fuera que dentro y que pese a que sigue pasando «alguna tarde en el jardín» con Concha Andreu, tiene preparada la maleta. «La residencia Santa Justa es mi casa y a mi casa volveré cuando sea el momento y toque».
– Del equipo con el que tomó posesión solo quedan usted y la directora general de Farmacia tras un rosario de dimisiones. ¿Qué sucede en su Consejería?
– Vinimos a cambiar el modelo sanitario con un proyecto político potente para devolver al sistema público lo que nunca tuvo que salir. A cambiar un régimen de 24 años que había desactivado lo público y mercantilizado cualquier servicio que pudo sacar del sistema, dejándolo escuálido y muy débil, con una Primaria abandonada que no había tenido ninguna inversión en la última década. Estábamos en ello cuando cayó la pandemia. Invito a cualquiera a que nos siga el ritmo de trabajo no de una semana, sino el de un día: la vorágine, el volumen de trabajo, la dificultad de los asuntos es infinita y para aguantar la resiliencia se practica a diario. Es de una dificultad absoluta y no es fácil en esta situación de tensión que alguien te diga 'voy contigo'. Mucha gente quiere hacer un trabajo tranquilo, silencioso, con buenos resultados, pero sin tanta sobreexposición. Cada persona ha tenido sus motivos y cada sustitución ha tenido su porqué. Agradezco a cada una de las personas que han participado en el proyecto, independientemente del tiempo que hayan estado, independientemente del motivo por el que hayan decidido no estar.
«Siempre he estado a su disposición. Acepté la portavocía y supongo que no era la consejera que menos trabajo tenía»
RELACIÓN CON CONCHA ANDREU
«Venimos a cambiar un régimen de 24 años que desactivó y mercantilizó lo público»
– ¿Cómo frenaron las tres últimas dimisiones, las de la gerente de Atención Primaria y su equipo?
– Hablando mucho y escuchando mucho. Dialogando mucho y dando mucho apoyo. Uno necesita respaldo y este Gobierno, la presidenta Andreu, la consejera, el Gobierno les dimos un potente respaldo. Esto es muy complicado.
– Hubo un momento en el que a usted se le daba por muerta políticamente hablando. ¿Ha llegado a temer por su puesto?
– Nunca, nunca. Cuando uno está dentro eso no se ve. En el peor momento del año pasado, la presidenta me pidió que asumiera la responsabilidad de la portavocía. Siempre he estado a disposición de la presidenta Andreu. Dije que sí y supongo que no era la consejera que menos trabajo tenía en el Consejo de Gobierno. Acepté el reto y la responsabilidad. Nunca he sentido eso. Jamás. Una buena vicepresidenta del Gobierno socialista me explicó que cuando uno llega al despacho tiene que dejar la maleta hecha. La actitud ha de ser de entrega máxima en cada minuto que se está. Dicen que los mentideros se alimentan, pero nunca me he caracterizado por andar mucho en ellos.
– Cuando el Gobierno, o el partido, se rompen por la mitad, usted y Andreu parecían uña y carne. ¿Se ha enfriado ahora esa relación?
– Se malinterpretan acciones políticas. Salud ha estado en el centro del huracán todos estos meses y ahora toca recuperar la economía y la sociedad y lo tiene que hacer el Gobierno, con la presidenta Andreu a la cabeza. El hecho de que Salud intente dar un paso atrás para dedicarse a trabajar en lo que tiene que hacer, que no es poco, y que la acción de gobierno fortalezca otras áreas imprescindibles para esa recuperación económica y social de La Rioja, no hay que entenderlo como una mala relación personal. Con las personas que me llevo mal, no paso ratos en el jardín de casa y lo hago con frecuencia con la presidenta. Ha habido una verdadera intención para que pareciera que se estaba rompiendo. No hablar de salud no significa que la relación no sea buena.
– Ese es el argumento que ha utilizado Pedro Sánchez para reformar su Gobierno. ¿Vería lógico un cambio en Salud?
– Se lo tendrá que preguntar a la presidenta. Cada día ejerzo mi responsabilidad pública con la máxima intensidad y lo haré así hasta el final de la legislatura, si procede. El Gobierno de La Rioja está absolutamente centrado en controlar la pandemia, en cumplir sus compromisos políticos y en hacer que todo el dinero que venga de Europa en tiempo real riegue y refresque la economía riojana.
«Que el Seris sea un organismo autónomo no significa que no siga controlado por la Consejería»
«La consejera discute en privado lo que cree que es afinable y defiende en público el acuerdo del equipo»
PLAN DE ATENCIÓN CONTINUADA
– ¿Alguien ha puesto precio a su cabeza?
– ¿Quién es alguien? Supongo que desde el primer día. Va con el cargo. Sobre todo, cuando veníamos a cambiar un régimen y un modelo. Salud no ha dejado de cumplir sus compromisos políticos: cardio ya está en casa y vamos por la octava operación con éxito en el sistema público; rayos ya está dentro y está funcionando a pleno rendimiento; nuestro compromiso con el CIBIR; hemos roto la privatización del parking; hemos ampliado un servicio de urgencias pediátricas que nunca habíamos tenido; el número de camas UCI, que cuando vinimos no cumplíamos ni la media nacional... Al final lo que estamos poniendo en jaque es el modelo anterior.
– ¿Existe una bicefalia en Salud entre la consejera y el gerente del Seris, Alberto Lafuente? Hay quien habla de él como el noveno consejero.
– No es cierto. Absolutamente no. Una vez más confundimos la realidad, una confusión que en algunos casos supongo que es malintencionada. El Seris es un organismo autónomo que hemos reforzado como en breve lo será Salud Pública. No es algo negativo, todo lo contrario. Mi trabajo como consejera es reforzar todas nuestras estructuras y en ese trabajo estamos. No es bicefalia, es refuerzo de estructuras. Pero que el Seris sea un organismo autónomo no significa que no siga dependiendo de la Consejería y que siga visado, controlado, organizado, orquestado con el resto de direcciones generales y de fundaciones.
– Pero ahora el Seris tiene acceso directo al Consejo de Gobierno.
– El Seris necesita velocidad en la ejecución de algunas compras, contratos y proyectos que pone en marcha. Hemos tenido una herramienta muy útil que nos la habilitó también el Estado que fueron los contratos de emergencia. Este modelo es por el que hemos optado, es decir, por el de que se pueda hacer, en el marco del Seris, este tipo de contratos.
– Los tres últimos amagos de dimisión llegaron después de la presentación del Plan de Atención Continuada. ¿Apoyaba totalmente la consejera el documento que se presentó?
– La consejera tiene la obligación de discutir en privado lo que crea que es afinable y defender en público el acuerdo al que llegue el equipo. Y esto es lo que hace esta consejera.
– Tras la presentación, fue muy criticado, hubo muchas visitas de la presidenta y de la consejera a diferentes municipios. Si apoyaba el primer plan, ¿cómo sienta que explote esa misma semana?
– He estado en todas las reuniones excepto en una y por una circunstancia estrictamente familiar que quedará para mí. Me incomoda que se ponga en duda que no he estado. Hemos analizado profundamente qué no funcionó, qué no hicimos bien, a qué velocidad tomamos las decisiones, cómo se precipitaron algunas decisiones, cómo lo podíamos haber comunicado mejor... En todo caso, es una pieza de un gran puzle que sólo habla de unas horas concretas de Primaria cuando en lo que estamos ocupados es en la reformulación del modelo de Primaria. Lo que está sucediendo en Salud es que no podemos elegir la mejor solución posible y a veces tenemos que elegir la menos mala. Si pudiese optar por la mejor decisión, muchas de las que hemos tomado no serían de este calado. En el caso de la Atención Continuada y de Primaria, hemos estado en ese punto. Tenemos una oportunidad única, porque contamos con presupuesto y porque contamos con herramientas, para reconfigurar la Atención Primaria no de los años 70, que es la que nos hemos encontrado, sino la del siglo XXI. A veces se confunde el modelo de Primaria, que es el nuevo, con el de que no cambie nada, que aquí estoy muy cómodo. Ahí friccionan los dos sistemas. Hay un ruido de fondo que algunos quieren alimentar para que no se mueva nada, para que volvamos a tener lo mismo que antes. Estamos hablando de que todos los ciudadanos de La Rioja tienen que tener atención sanitaria de calidad y en tiempo. ¿Cómo vamos a hacerlo? Ahí es donde tenemos que empezar a ponernos de acuerdo. Y ahí es donde hay mucho camino que hacer.
– Si en una semana el plan queda en agua de borrajas, no es difícil que alguien piense que no estaba tan trabajado.
– Estaba pensadísimo. En Salud no hacemos ocurrencias, hacemos cosas muy reflexionadas. Muchísimo, muchísimo, muchísimo. También es cierto que vamos a tal velocidad que creemos que el mundo nos sigue y a veces no es así. Vemos con tanta claridad qué necesitamos y queremos implantarlo con tanta rapidez que tenemos que decirnos 'vamos a tomarnos un tiempo, sin abandonar el proyecto, que no lo hemos hecho nunca. Vamos a encontrar sinergias, vamos a contarlo a los colegios profesionales, a las sociedades científicas, a la sociedad civil, a los alcaldes, a los ciudadanos'. Lo más difícil en una organización es cambiar su cultura organizativa y es de esto de lo que estamos hablando.
«En Salud, a veces no podemos elegir la mejor solución y tenemos que elegir la menos mala»
– Habla de diálogo, pero los colegios sanitarios y los propios sanitarios dicen que no se les ha consultado nada.
– Dialogar no siempre lleva al acuerdo. Estamos hablando de cambiar este modelo y cuando tocas en un sitio y a estos les parece bien, a otros les parece radicalmente mal. Conciliar todos esos diálogos no siempre es fácil, pero el responsable político tiene que tener una visión de conjunto. No consiste en dejar tranquilos a algunos sectores sino en arreglar y resolver pensando en el ciudadano. Nosotros hablábamos de curar, cuidar y humanizar cuando vinimos y hablábamos de colocar a la persona en el centro de la atención del sistema.
– ¿Siguen pensando que aquel era un buen plan?
– Sí, sí. Sí lo era, claro que lo era. Si no, no lo habríamos presentado. Pero para que funcione necesitamos que los profesionales lo hagan suyo y lo sientan como propio, que los ciudadanos comprendan qué estamos haciendo y que los alcaldes comprendan que esto va a ser mejor. Esto es lo que necesitamos. Y esto es lo que estamos haciendo ahora.
– ¿Cuándo volverá la presencialidad a la Atención Primaria?
– Nunca se ha ido. Es una petición bastante frecuente de los ciudadanos, que me escriben al correo electrónico y tenemos llamadas con esa petición. Siempre explicamos que han estado abiertos. Es cierto que algunas atenciones telefónicas, que en su momento eran imprescindibles, han venido para quedarse porque aportan mucho valor y desatascan el sistema y también es cierto que el ciudadano quiere mirarle a los ojos a su médico o médica y a su enfermero o enfermera. La doctora Guerrero, la gerente de Atención Primaria, y todo su equipo están haciendo un importante trabajo. Pero volveremos a mirarnos a los ojitos en la consulta de Primaria.
– Ya, pero ¿cuándo volverá?
– Siempre ha estado abierta.
«Es importante tener toda la información para tomar decisiones»
Sara Alba recuerda que las decisiones tomadas desde que comenzó la pandemia se adoptaron «con el convencimiento de estar haciendo lo mejor para el servicio público». Se refiere así a las decisiones judiciales que han tumbado ciertas restricciones (el cierre del ocio nocturno en los niveles 1 y 2) en La Rioja o el propio estado de alarma. «Creemos en la separación de poderes y no nos queda más que respetar la decisión, lo que no significa que tengamos que compartirla». En su reflexión, la consejera apunta que siempre existirá la duda de si «todos los poderes públicos disponen de toda la información básica para tomar decisiones tan importantes».
¿Qué hubiera pasado sin estado de alarma? «No tenemos todas las respuestas para todas las preguntas. Ojalá», señala la consejera. Cuestionada por el fallo del Constitucional insiste en que «ojalá todas las instituciones tuviesen toda la información más veraz y más al detalle de lo que está pasando en pandemia, porque eso también ayuda a tomar las mejores decisiones. Y, además, información de valor, no ruido».
Ese ruido también llegó al Parlamento de La Rioja. Al menos de cara a la galería, confiesa: «He recibido, en privado, un fuerte apoyo por muchos miembros del Parlamento, de todos los colores. Alguno se sorprendería si supiera quién me ha escrito contándome qué y mostrando el apoyo».
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