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Cantera para las universidades

Cantera para las universidades

Investigación ·

Un estudio de la UNIR augura un repunte de la demanda de formación superior durante los próximos 15 años

Luis J. Ruiz

Logroño

Domingo, 21 de marzo 2021, 08:56

Explica Rafael Puyol, presidente de la UNIR, que la clave está en la llamada 'década prodigiosa', el periodo de expansión económica que vivió España entre 1998 y 2008 y que, entre sus efectos colaterales, dejó un inesperado repunte de la natalidad. Esa es la cantera de la universidad del futuro más próximo, el del quinquenio 2030-2035, cuando la demanda de plazas en grados y posgrados alcanzará techos históricos.

Esa es una de las conclusiones del informe 'Universitarios en España. Estudio sociodemográfico de su demanda futura (2030-2035)', encargado por la UNIR al Grupo de Estudios Población y Sociedad (GEPS) y que prevé más de 1.900.000 de matrículas en educación superior en los próximos quince años (entre grados y posgrados), con un crecimiento menor en las universidades presenciales (públicas y privadas) que en las no presenciales (sobre todo, privadas) y que alumbrará una universidad más feminizada y mestiza. Obvio, cuando son las segundas generaciones de aquellos trabajadores que llegaron a principios de siglo a España los que llaman a las puertas del sistema universitario.

«Es una buena noticia porque habrá más universitarios y crecerá la población con una educación superior», reflexiona el presidente de la UNIR, que recuerda que las proyecciones realizadas parten de la premisa de que la tasa de escolarización se mantendrá en el tiempo. «Crecerá el número de alumnos tanto en los grados como en los posgrados, pero especialmente en estos, ya que empezaron a desarrollarse tras la aplicación de Bolonia y hay una masa potencial de alumnos importante», incide.

El informe apunta que los grados alcanzarían su techo de alumnos en el 2030 (hasta 1.664.736 matriculados), mientras que los másteres lo harán en el 2035 con hasta 576.540 estudiantes. Esas cifras, reflexiona Puyol, requerirán «más universidades. Aparecerán nuevos centros, algo que no es preocupante siempre que lo hagan con unos niveles de calidad suficientes», destaca recordando que las claves seguirán siendo «el rigor académico, la investigación y la transferencia del conocimiento». La proyección de la población universitaria en los próximos 15 años «marca un reto para la universidad española: el de la calidad».

El papel protagonista, según el estudio, lo tendrá «la universidad privada no presencial, que está experimentando un crecimiento significativo, y los estudios de posgrado», abunda Puyol. Ese escenario obligará «a todas las universidades a fortalecer sus enseñanzas presenciales y 'on line'» para alumbrar «una modalidad híbrida, que se desarrollará en el futuro. Las presenciales, aunque mantengan una parte en esa modalidad, se tendrán que digitalizar. No hacerlo será estar condenado a la irrelevancia», augura. A ese proceso también obliga la realidad de los nuevos alumnos: «Desde los cuatro años manejan un smartphone y no les haremos ningún favor si pretendemos enseñarles de otra manera», dice Puyol, que aboga por superar el actual modelo pedagógico y enfocarlo hacia «clases más participativas y colaborativas. Es un proceso que exigirá inversión y la universidad deberá enfrentarse a un reto económico. Además, no puede provocar diferencias entre alumnos y debe existir una formación de los docentes que garantice el rigor y la calidad».

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