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Ander Azpiroz
Miércoles, 17 de abril 2024, 15:19
La tensión dentro del independentismo va en aumento según se acercan las elecciones en Cataluña del 12 de mayo, más aún cuando a los tradicionales partidos ERC y Junts se han sumado para estos comicios las candidaturas de Alhora –liderada por la ex consejera Clara ... Ponsatí– o la formación de extrema derecha a la vez que la soberanista Aliança Catalana. Mayor competencia, en definitiva, que empuja a todas estas candidaturas a tratar de abanderar los mensajes electorales a favor de la secesión, ya sea por medio de la unilateralidad o a través de una negociación con el Gobierno central.
Las formaciones de Carles Puigdemonty Pere Aragonès convocaron sendos actos ayer y a la misma hora. Casualidad o contraprogramación, según se valore. Junts se manifestó primero y dejó claro que su objetivo es doblegar a Esquerra e imponerse como principal fuerza soberanista. La única elección el 12-M, señaló el portavoz de la formación en el Parlamento de Cataluña Albert Batet, es entre Puigdemont y el socialista Salvador Illa. Unas palabras que suponen un ninguneo hacia Aragonès, presidente de la Generalitat durante los últimos tres años y candidato de los republicanos.
«O un Govern de Puigdemont que trabajará por defender los intereses materiales y nacionales de forma desacomplejada, poniendo el país por delante y negociando de tú a tú con el Estado con toda la fuerza, o uno de Illa que gobernará desde la supeditación y resignación ante los intereses del PSOE y Pedro Sánchez», añadió Batet. El portavoz fue más allá en sus descalificaciones hacia Aragonès al asegurar que ha dirigido un gobierno débil, sin rumbo y que no se ha hecho respetar ante el Estado. Todo lo contrario, esgrime Junts, de lo que hará Puigdemont de regresar al palacio de la Generalitat. Sus lemas de campaña dejan clara su estrategia: «'Cataluña necesita hacerse respetar', 'Cataluña necesita buen gobierno', 'Cataluña necesita la independencia' o 'Cataluña necesita vivir en catalán'». Todos ellos, por descontado, con la imagen de Puigdemont superpuesta en los carteles.
Los estrategas de Junts confían en superar a Esquerra en las urnas y situar a los republicanos en una encrucijada. Las encuestas publicadas hasta ahora otorgan una clara victoria al PSC de Illa, aunque muy lejos de una mayoría suficiente para gobernar. De resultar Junts la primera fuerza independentista, ERC se vería en el dilema de investir a Puigdemont –en caso de que la mayoría secesionista diera de sí– o bien resucitar un tripartito de izquierdas con Illa de presidente.
Los republicanos de Aragonès desvelaron a la misma hora que Junts su lema de campaña: «Al lado de la gente, al lado de Cataluña». Y, por boca de su portavoz Raquel Sans, presumieron de que representan un proyecto que no depende de los dictados del Gobierno central, en relación a Illa, ni tampoco de personalismos, un dardo directamente dirigido a Puigdemont y su campaña.
Ciudadanos impugnó ayer la candidatura de Carles Puigdemont como cabeza de lista de Junts a las elecciones catalanas del 12 de mayo. La formación liberal, que fue la más votada en 2018 y a la que ahora todas las encuestas sitúan como fuerza extraparlamentaria, presentó un recurso contencioso administrativo en el que señala que el expresidente «vive y reside fuera de España, al menos, desde el 3 de noviembre de 2017 y que su padrón es ficticio». Por lo tanto, asegura Ciudadanos, no puede ser candidato en las elecciones autonómicas catalanas. «Nuestro recurso está muy bien fundado y podríamos conseguir que el señor Puigdemont no concurra a estas elecciones», afirmó Carlos Carrizosa, el candidato a la Generalitat de los liberales.
A falta de la resolución de los órganos competentes, existe precedente inmediato por el que a un candidato de una lista electoral no se le permitió concurrir a las urnas. Ocurrió con Toni Cantó, ex dirigente de Ciudadanos que fue fichado por el PP madrileño para las autonómicas de 2019. En este caso se aceptó lel recurso que presentó el PSOE con el argumento de que Cantó no había estado empadronado en la Comunidad de Madrid durante los meses previos exigidos a la celebración de unas elecciones regionales.
«Si nosotros no podemos presentar a nadie que no esté empadronado en Cataluña, por qué puede hacerlo él que tiene un padrón falso, porque hace más de 7 años que no vive en Cataluña», concluyó ayer el número uno de la lista de Ciudadanos.
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