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Solo tienes 10 minutos al día para hacer ejercicio? ¡Salta a la cuerda! Este juego de niños es mucho más que eso y está indicado ... para quienes quieren ejercitarse de forma rápida, segura y sin necesidad de ir al gimnasio. «Mejora la capacidad aeróbica de manera similar a como lo hace salir a trotar treinta minutos al día», señala uno de sus beneficios Marcos Vázquez, creador del popular blog 'Fitness revolucionario'. Se refiere a un estudio hecho con 92 estudiantes de Harvard a los que dividieron en dos grupos: unos corrieron media hora y otros saltaron a la cuerda diez minutos. Los primeros dedicaron dos veces más de tiempo al ejercicio que los segundos pero, pasadas seis semanas, los beneficios apreciados en ambos grupos fueron los mismos.
Enrique Sainz de Murieta, miembro del Grupo de Trabajo de Obesidad y Sarcopenia de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF), confirma que la comba es una modalidad con muchas virtudes. La primera, que suele 'enganchar' porque se trata de un entrenamiento breve: «Se puede empezar saltando de 10 a 15 segundos, descansando de 45 a 60 segundos entre una y otra serie».
Así se hace bien
Cabeza: recta; y la mirada, al frente. No se debe mirar hacia abajo.
Torso: recto; y las rodillas, ligeramente flexionadas.
Codos: cerca del cuerpo
Muñecas: utiliza las muñecas para girar la cuerda, no los brazos.
Pies: utiliza la parte delantera de los pies (metatarso) para impulsarte y para aterrizar. Es suficiente con saltar cuatro o cinco centímetros. Respecto al calzado, mejor que no sea muy acolchado.
La evidencia demuestra que la cuerda «eleva el gasto energético en poco tiempo, favorece la pérdida de grasa visceral y mejora el perfil metabólico», destaca el doctor. «Según varios estudios, una persona de 70 kilos ejercitándose a un ritmo de un salto por segundo quemaría más de cien calorías en diez minutos», completa Marcos Vázquez. Y son muchas comparadas con las que se gastan con otros ejercicios. «Caminar una hora implicaría un gasto de 300 calorías, 550 nadar, 600 correr, 700 andar en bicicleta», enumera el bloguero.
Aunque pueda chocar inicialmente, «los huesos necesitan impacto para fortalecerse», advierte Marcos Vázquez. Y, en ese sentido, saltar a la cuerda proporciona ese impacto a poca escala. «Al aterrizar sobre la parte delantera de los pies aprovechas tu amortiguación natural, evitando el desgaste ocasionado por caer constantemente sobre el talón, como hacen muchos corredores». Los saltadores de cuerda, además de en forma, están bastante a resguardo de las lesiones «al tratarse de un ejercicio de menos impacto y desgaste articular que correr, por ejemplo». Por eso, indica el doctor Sainz de Murieta, «es apta para personas con problemas articulares, especialmente en rodillas, columna o tobillo».
Al saltar nos fijamos en los pies, pero se trabaja mucho más. «Fortalece las piernas, pero también los brazos, los hombros y otros músculos del cuerpo superior. Es un entrenamiento completo», corrobora Vázquez. Y añade el experto de la SERMEF: «Activa grandes grupos musculares, mejora la resistencia muscular, la fuerza y la potencia funcional».
Ni mucho menos. «Aumenta la frecuencia cardíaca sin desplazamiento, ideal para personas sedentarias o con baja tolerancia al ejercicio», señala Sainz de Murieta. De hecho, recomienda su práctica a personas con obesidad. «Si la obesidad es leve o moderada debería ejercitarse a un ritmo de entre 10 y 30 segundos por serie y completar de tres a cinco rondas, con pausa de entre 30 y 60 segundos entre series dos o tres veces por semana».
Más allá de tonificar la musculatura y quemar grasas, presenta beneficios adicionales a nivel de equilibrio y coordinación. «Te obliga a sincronizar cantidad de músculos distintos, mejorando la precisión de tus movimientos, la propiocepción y la coordinación general», explica Vázquez. Y refiere un estudio publicado en 'Journal of Sports Science and Medicine' en el que se probó con 24 futbolistas preadolescentes dos tipos de entrenamiento: unos saltaron a la cuerda al inicio del entreno, mientras que los otros solo hicieron ejercicios específicos de fútbol y nada de darle a la cuerda. Tras ocho semanas se evaluó su control motor y su equilibrio y se demostró que en el grupo que había incluido en la rutina la comba habían mejorado claramente ambos aspectos.
La variedad de saltos a la comba la convierte en una modalidad muy versátil y fácil de adaptar a las exigencias de entrenamiento de cada uno. Enumera Marcos Vázquez algunas posibilidades: salto elevando las rodillas, llevando los talones a los glúteos, salto con una pierna, esprintar en el sitio alternando ambas piernas, saltar hacia delante, saltar abriendo y cerrando las piernas, cruce de cuerda, salto con doble giro, algo que exige girar más rápido la cuerda y saltar más alto para que la cuerda pase por debajo de los pies dos veces en cada salto... Ir cambiando de modalidad, además, tiene un plus: hace el entrenamiento más entretenido y pone a prueba nuestra habilidad.
La tan beneficiosa comba no lo es para todo el mundo. «Deportes de impacto como la cuerda o correr no son buenos para las mujeres porque no son lo mkejor para el suelo pélvico. Menos aún cuando existan factores de riesgo como varios partos u obesidad», advierte Daniel Paz, ginecólogo del Hospital Vithas Vitoria. En esta misma línea, el médico rehabilitador Enrique Sainz de Murieta (SERMEF) precisa que «la cuerda es un ejercicio de alt'a demanda que involucra un componente significativo de presión intraabdominal, lo cual puede exacerbar síntomas de disfunción del suelo pélvico como incontinencia urinaria o prolapsos si no se ejecuta con una correcta activación del core profundo».
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