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JOSÉ MARTÍNEZ GLERA
Viernes, 29 de marzo 2013, 12:37
Ha sido la crónica de una destitución anunciada. Silenciada durante mucho tiempo, pero anunciada. Pepe Calvo dejó ayer de ser entrenador de la UD Logroñés. Le suple Raúl Llona, técnico que conoce a la perfección el fútbol riojano y también el categoría juvenil, pero que debuta a sus 36 años en la categoría. Y además, con la idea de salvar al equipo lo antes posible y ser el eje sobre el que la entidad de un giro de 180 grados, que falta le hace. Tiene hasta julio del 2014 para conseguirlo.
Hace semanas que el papel de Pepe Calvo estaba cuestionado, si bien la relación explotó el pasado martes. El lunes, el técnico y José Ignacio Sáenz, se reunieron en una cafetería de La Cava. No era un encuentro más. Sobre la mesa ya estaba la búsqueda de una salida a una situación insostenible. El martes se extendió el cambio, incluso con al nombre del nuevo técnico: Raúl Llona. Sólo era cuestión de horas y de llegar a un acuerdo económico. El miércoles, Pepe Calvo dirigió la sesión. Y ayer jueves, también. Sin embargo, cuando una empresa duda de la capacidad de un empleado para sacar adelante su trabajo, poco puede hacer éste. La sentencia era firme. Acuerdo económico y punto y final a una relación que ha durado quince meses.
Lo cierto es que la UD Logroñés devora a sus técnicos. En especial, en su segunda temporada. Josip Visnjic abrió el proyecto. Cayó en los primeros meses de su segunda campaña; le suplió Nacho Martín, que firmó una gran reacción, pero que no llegó a festejar su segunda Navidad como blanquirrojo; y le ha ocurrido a Calvo. Llegó, cambió al equipo y peleó hasta el último partido por acabar entre los cuatro primeros. No ha concluido su segundo ejercicio. Curiosamente, Llona debutó en Primera División con el Logroñés en la campaña 96/97 con Nacho Martín en el banquillo blanquirrojo en un año de muchos cambios.
Opción más recurrente
La salida de Calvo es la opción más sencilla. Lo cierto es que la UDL dio un giro considerable a su objetivo el pasado verano. De hecho, lo ha hecho cada temporada, cambiando sus ambiciosos objetivos por otros más modestos y menos costosos. Esa es la realidad. La inversión en la plantilla es muy inferior a la del primera o segundas campañas y en fútbol calidad y dinero suelen ir asociados aunque no siempre una gran inversión garantice un buen resultado.
«Tengo fuerza para entrenar», decía Calvo el miércoles por la mañana. Genio que le salía de sus entrañas porque ha visto cosas que no le han gustado, aunque nos las ha hecho públicas. «Ahora mismo, soy entrenador de la UD Logroñés», aseveraba dejando la coletilla del más allá, de qué pasará en unas horas. Y ha pasado.
Raúl Llona acudió ayer jueves al torneo de Calahorra junto al Berceo 2005; luego se pasó por La Isla para ver los últimos minutos del partido entre el Berceo y el Rápid de Murillo; por la tarde se fue a Las Gaunas a presenciar el partido entre la SD Logroñés y la Real Sociedad. Actividad para llenar las horas de espera. Su lógico silencio escondía una realidad: dirigirá a la UD Logroñés en Teruel. En esta misma tarde tuvo tiempo para firmar su compromiso y para reunirse con Javier Pineda y Adrián Rodríguez, segundo y preparador físico de la entidad.
Llona llega al equipo acompañado de David Ruiz, Davichu, técnico del Berceo Juvenil Nacional. Trabajo le sobra. El club de La Isla ha crecido con él al frente y ha logrado formar uno de los mejores equipos de Juvenil de División de Honor. Su paso por el banquillo ha sido brillante, así como su gestión para formar plantillas.
De pasado blanquirrojo y sobre todo verde, se crió en ambos clubes. Debutó en Primera División, vivió el ascenso del Logroñés a Segunda B en el verano del 2001, pero también ha pasado por experiencias como desnudarse para reclamar el pago de los contratos o encerrarse en Las Gaunas, tanto en el viejo como en el nuevo. Llona encaja dentro de una política más austera, porque este equipo apostará en el futuro por una plantilla más económica que la actual. Esta campaña se ha equivocado en la planificación. No renovó a sus mejores hombres, arañó euros en verano y acudió al mercado de invierno pensado más en el quinto proyecto que en la finalización del cuarto.
Raúl Llona y José Ignacio han coincidido en las categorías inferiores del Club Deportivo Logroñés, aunque no llegaron a jugar juntos (les separan tres años). A los dos se les exige y exigirá mucho más que a otros de fuera y sólo por el hecho de ser elegidos se les critica. Ahora bien, ambos tienen una capacidad enorme de trabajo, si les dejan trabajar. Uno, en el campo. Tiene conocimientos y carácter; y el otro en los despachos, porque le sobra conocimiento del fútbol español y tiene abiertas las puertas de más clubes de los que el aficionado cree. Eso sí, trabajar en la UD Logroñés no es nada sencillo.
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