Vista de una celda de la prisión de Estremera (Madrid), inaugurada en 2008. EFE

El módulo 12 del criminal confeso de los Gutiérrez Ayuso

El paquistaní Dilawar Hussain compartía celda en un ala de Estremera para presos preventivos conflictivos y tras matar a su compañero ha sido llevado a aislamiento

Mateo Balín

Madrid

Jueves, 15 de febrero 2024, 15:21

La mayoría de los centros penitenciarios en España cuentan con módulos de aislamiento construidos exprofeso para internos peligrosos, presos FIES (Fichero de Internos de Especial Seguimiento) o aquellos que han cometido faltas graves en módulos normales y se les envía durante días o semanas ... a uno más restrictivo.

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En el caso del ciudadano paquistaní Dilawar Hussain, autor confeso del triple crimen de los hermanos Gutiérrez Ayuso en Morata de Tajuña (Madrid), se encontraba este miércoles en el módulo 12 de Estremera cuando mató a golpes con una mancuerna de elaboración casera a su compañero, el ciudadano búlgaro Ángel A. V., de 40 años. Ambos se encontraban en un ala penitenciaria en la que conviven presos preventivos (en su mayoría) de carácter conflictivo. Un camino intermedio entre el módulo de aislamiento y el de respeto

La diferencia con el módulo de aislamiento, donde ha acabado el homicida tras el nuevo crimen, es que la vida carcelaria es en cierto modo más flexible. Primero porque comparten dos internos un habitáculo más espacioso que en aislamiento, donde los presos viven solos en sus celdas, salen una o dos horas al día a un patio de reducido tamaño de manera individualizada y no tienen contacto con casi nadie. Tampoco es fácil la relación con los funcionarios, dado que en los módulos automatizados como los que existen en Estremera (un centro más moderno puesto en marcha en 2008) todas las compuertas se abren electrónicamente y las órdenes se articulan por megafonía interna.

Entonces, ¿qué hacía Dilawar Hussain en esa celda del módulo 12 que compartían con su nueva víctima, Ángel A.V, nacido en julio de 1983 en Bulgaria y que llevaba encarcelado desde 2012 por homicidio? Es una de las preguntas que deberá responder la investigación interna abierta por el centro. Se sabe, además, que el fallecido no ejercía de «preso sombra» del ciudadano paquistaní, ya que no tenía aplicado el artículo 75.2 del Régimen Penitenciario, por lo que en ese habitáculo carcelario se encontraban dos internos conflictivos con las manos manchadas de sangre.

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