Una investigadora trabaja en un laboratorio del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona.

España pierde un tercio de su inversión en ciencia desde 2010

Los nuevos presupuestos elevan la cifra apenas un 0,36%, no permiten recuperar investigadores perdidos y alejan al país de la media europea

Borja Robert

Domingo, 16 de agosto 2015, 07:39

La ciencia entra en las prioridades del Gobierno para el año que viene. Las partidas presupuestarias destinadas a la investigación y el desarrollo en 2016 apenas suben un 0,36% con respecto al curso presente. Un estancamiento que afianzan la brusca caída -de más de ... un tercio del total- que han sufrido desde que empezaron los recortes, y aleja a España cada vez más de la media de los países europeos, que dedican, de media, un 2% del PIB.

Publicidad

"En España, la inversión en I+D representa un 1,24% del PIB, y mejorando los presupuestos un 0,36% al año no vamos a llegar a converger nunca; de hecho nos alejamos cada vez más", asegura Nazario Martín, presidente de la Confederación de Sociedades Científicas de España (Cosce). En cifras globales, si se suman las partidas civiles y militares, el aumento general es de 23 millones de euros más en 2016, de un total de 6.400 millones de euros. "Comparativamente, deberíamos estar igual de contentos que los jubilados que han recibido un incremento del 0,25% en su pensión". No solo sube poco, dice, sino que lo hace tras haber bajado mucho. "Hemos caído más de un 34% en pocos años. Estamos en cifras que nos retrotraen una década y nos impiden salir de este círculo vicioso", insiste.

Aunque las cifras globales se han quedado más o menos como estaban, la peor parte se la ha llevado la investigación militar, que ha perdido un 13%. La civil mejora algo más de un 2% en general, aunque es una cifra con matices. El dinero destinado directamente a proyectos e investigación en forma de subvención -que siempre se gasta al completo-, ha aumentado en unos 268 millones de euros con respecto a un año antes, lo que deja la partida general en 2.511 millones de euros. "No es como para tirar cohetes, la verdad", afirma Martín. "Es una cantidad pequeña. Todo lo que sea sumar lo aceptamos de buen grado, pero sigue siendo poco".

Pero ese no es todo el dinero que se destina a la ciencia. También está lo que desde la Cosce denominan operaciones financieras. Partidas planteadas como préstamos participativos, créditos u otro tipo de fórmulas financieras que sumarán en 2016 más de 3.750 millones de euros. Sin embargo -y a falta de que se aprueben y, sobre todo, que se pongan en marcha-, lo normal es que aproximadamente la mitad de este dinero presupuestado nunca se ejecute porque nadie lo pide. "Año tras año, una buena parte de lo presupuestado no se ejecuta, no repercute en el I+D del país", señala Martín. "Se apuntan un tanto que no les corresponde".

Tirón de orejas

"Al final, España sigue moviéndose en las ligas de siempre en lo que respecta a inversión del PIB en ciencia", apunta el presidente de Cosce. "No podemos seguir así. Cada año que no se tome en serio y España no decida apostar por la ciencia y la tecnología es un año que perdemos y que tendrá consecuencias. Se hace buena ciencia, pero nos estamos yendo al vagón de cola". En su mejor momento, en 2009, España dedicó un 1,35% de su PIB a la investigación, aunque para entonces la media europea ya superaba el 1,90%. Desde entonces, ambas cifras han seguido caminos divergentes que se hacen aún más evidentes cuando se comparan los datos con los de las principales economías del continente. Alemania dedica un 2,85%, Francia un 2,23% y el Reino Unido un 1,63%. Los países nórdicos superan todos el 3%. Solo Italia mantiene cifras equivalentes a las de España. "Hay que dar un tirón de orejas a los políticos, que siguen sin ver que la I+D es un motor de progreso y prosperidad económica", recalca Martín, que también dirige el laboratorio Imdea, especializado en nanotecnología.

Publicidad

El estancamiento de la inversión en ciencia también da carta de naturaleza a la fuga de cerebros que ha sufrido el país. Desde 2010 se han perdido más de 11.000 investigadores, y en 2016 ni siquiera van a poder empezar a recuperarse. Se mantiene una tasa de reposición del 50% -es decir, se podrá contratar uno por cada dos que se jubilen-, y se paraliza la inversión en formación de personal. "Se mantiene más o menos la misma cantidad, baja en unos 200 mil euros", señala Nazario Martín. "Y es muy grave porque repercute sobre todo en los más débiles, en los jóvenes, y en el propio sistema, que no para de envejecer".

Este contenido es exclusivo para suscriptores

¡Oferta 136 Aniversario!

Publicidad