efe
Lunes, 14 de septiembre 2015, 12:28
La accidentada central nuclear de Fukushima ha descargado este lunes al mar más de 800 toneladas de agua radiactiva tratada, el primero de los vertidos de este tipo que su empresa propietaria pretende realizar regularmente para evitar fugas de líquido altamente contaminado.
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Tokyo Electric ... Power (Tepco), operadora de Fukushima, ha confirmado a través de su cuenta de Twitter la descarga de 838 toneladas de agua, la cual "cumple estándares estrictos" en lo que se refiere a sus niveles de contaminación.
El agua es tratada por Tepco mediante un sistema que elimina todos los isótopos radiactivos a excepción del tritio. Según han explicado la empresa y una organización externa que ha analizado el líquido, el volumen de tritio en el agua vertida hoy se sitúa entre los 330 y los 600 becquereles por litro, por debajo de los 1.500 que la ley nipona establece como límite para vertidos.
Tepco ha comenzado a realizar las descargas tras obtener el visto bueno de las autoridades locales y los pescadores de Fukushima, muy perjudicados por la tragedia nuclear desatada en la central por el tsunami y terremoto del 11 de marzo de 2011.
Las cofradías de la región aceptaron finalmente el plan en agosto a cambio de que el Gobierno nipón y la eléctrica continúen abonándoles indemnizaciones mientras la situación en la planta siga afectando a sus actividades.
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El objetivo de los vertidos es reducir el volumen de agua de acuíferos subterráneos que se filtra dentro de los edificios de los reactores dañados, donde se mezcla con el líquido altamente radiactivo empleado para refrigerar las unidades y amenaza con fluir de nuevo hacia el exterior para terminar en el mar.
Un sistema complejo
La eléctrica ha instalado un sistema de bombas en 41 pozos conectados a estos acuíferos, a través de las cuales drena el agua y la conduce al circuito de depurado para retirar la mayor parte de sus componentes radiactivos.
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Mediante estos vertidos controlados Tepco pretende que la acumulación diaria de estas aguas subterráneas en los edificios se reduzca de 300 a 150 toneladas.
La operadora espera resolver este problema a "largo plazo" combinando el sistema de bombeo con un muro de hielo desplegado en el subsuelo alrededor de la central que evite el paso del agua. Sin embargo, la instalación de esta barrera helada, cuyos preparativos comenzaron en el verano de 2014, avanzan con mucho retraso.
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