El autismo es una realidad visible en las aulas riojanas y hoy, 2 de abril, se celebra el Día Mundial para su concienciación. No obstante, ... hay que abordar aspectos relevantes como el diagnóstico temprano, una intervención basada en la evidencia, la capacitación de familias y profesionales así como el apoyo comunitario.
En los últimos años, los mecanismos de diagnóstico se han perfeccionado notablemente, lo que ha contribuido a que muchos niños puedan ser diagnosticados con mayor celeridad. Del mismo modo, algunos adultos han descubierto de forma tardía que conviven con dicha condición, pues antes podían recibir diagnósticos erróneos o no obtener respuestas. Especialmente, las mujeres con autismo han sido más olvidadas, ya que en el sexo femenino puede darse una especie de «camuflaje» que hace que la sintomatología sea menos visible. Sin profundizar, existen personas con nivel conversacional, otras capaces de combinar palabras, así como las que comunican intenciones solo con gestos y vocalizaciones.
Dicho lo anterior, es importante destacar que un diagnóstico temprano y acertado facilita la posterior intervención, algo que es fundamental. A la hora de buscar una adecuada intervención para una persona con autismo y enfocándonos en la parte específica, tenemos que tener en cuenta que aunque la información es poder, debemos saber filtrarla. Es común observar cómo en la red abundan las pseudoterapias o las dietas milagrosas e incluso peligrosas. Por ello, debemos recurrir a la evidencia científica, que aunque en autismo es más o menos limitada, siempre será la mejor opción. Hay muchas alternativas en cuanto a modelos de intervención adecuados, sobre todo abundan aquellos que se centran en la atención temprana, área que ha experimentado también grandes avances. Tenemos ejemplos como el modelo Denver (ESDM), HANEN, JASPER, PACT... Así como modelos que pueden utilizarse a lo largo de la vida como el modelo SCERTS. Uno de los problemas fundamentales en el autismo, es que tienden a centrarse más en los objetos que en las personas, así como el gran desafío de generalizar aprendizajes en diferentes entornos. Por tanto, un punto fuerte de algunos de estos modelos es que promueven que las personas con autismo se conecten al entorno y que las habilidades adquiridas en un contexto, puedan extrapolarse a otro. Fundamentalmente, la intervención tiene un pilar clave que es la comunicación social y a su vez, es el que más preocupa a las familias. Sin embargo, tampoco podemos dejar atrás el enseñar estrategias de regulación emocional y el apoyo natural que ofrece el propio entorno, este último punto es muy relevante. Especialmente cuando los niños/as son pequeños, será de vital importancia desarrollar la imitación, el juego y la atención conjunta de manera adecuada, ya que son el preludio a otros aprendizajes básicos. Dichos modelos deben implementarse de la manera más rigurosa posible, pero cierto es que en ocasiones será necesario adaptarlos a la realidad de los diferentes centros escolares, hogar, gabinetes educativos, etc...
Otro aspecto a tratar es la capacitación familiar y de profesionales, ambos deben trabajar en equipo. En ocasiones algunos profesionales tienen conocimientos básicos sobre autismo y aunque todo el mundo puede ayudar, es importante tener cierta formación, dado que hay aprendizajes como los mencionados anteriormente que deben desarrollarse de la forma más adecuada posible. Aunque existe desarmonía en la adquisición de habilidades en muchas personas con autismo y no siempre se puede seguir un patrón concreto, conviene tener un plan para no perderse en el camino y poder asesorar a las familias de la forma más adecuada. Por otra parte, las familias tampoco deben tener miedo de tomar las riendas y ser partícipes, ya que son quienes conocen y pasan más tiempo con sus hijos, por lo que van a facilitar la adquisición de aprendizajes en diferentes entornos brindando experiencias únicas. Cada casa es un mundo, pero se puede tratar de buscar un tiempo al día para generar rutinas naturales incluidas en la dinámica diaria y desarrollar habilidades probando diferentes estrategias. Aunque pueda parecer que no es suficiente, generar momentos de interacción diarios para muchos de ellos puede significar mucho.
En cuanto al apoyo comunitario, la comunicación social es un aspecto básico en el autismo y cierto es que muchas de estas personas pueden sentirse abrumadas por tener demasiadas interacciones, como si su «batería social» se agotara. Sin embargo, también hay que considerar que en ellos el aprendizaje social se va a llevar a cabo de forma explícita. Y es que, aunque no sepan cómo interactuar o directamente no tengan un deseo aparente de hacerlo, en la medida de lo posible y respetando las características individuales, la comunidad les tiene que ofrecer experiencias, ya que el mundo es una fuente de conocimientos y disfrute que puedes perderte si no accedes a él.
Por tanto, aunque la formación, el diagnóstico y el proceso de intervención son sumamente importantes, no es necesario ser especialistas en lo que respecta a conectar o tratar de interactuar con las personas con autismo siempre que se haga con buena voluntad, respetando espacios y conociendo las necesidades personales. Debemos derribar mitos como pensar que estas personas no sienten ningún tipo de empatía o que no se comunican, pues en muchas ocasiones, solo tenemos que buscar la forma de generarlo ofreciendo oportunidades.
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