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Recuento de votos en el colegio electoral. EFE
Marrón verdoso

Marrón verdoso

A la última ·

Martes, 12 de noviembre 2019, 00:10

Una cerveza con unos berberechos es el aperitivo perfecto para un domingo. Pero este domingo no quedaba ni una lata en la cocina. Entonces, el domingo frío de noviembre se convirtió en más domingo todavía. Y eso que, a mediodía, todavía no sabíamos que podía ser peor. Igual, pero peor.

Con una manta en el regazo, mi santo y yo nos sentamos en el sofá a verlas venir, que la familia que analiza los resultados electorales unida permanece unida. Él, economista, examina los datos por provincias y ciudades, consulta la tablet y el móvil, y suma, y resta, y hace cálculos como si se hubiera caído a una marmita de Excel cuando era pequeño; yo, que no sé ni lo que soy, sólo veo que se nos ha quedado un país que parece una caja de lápices de colores. Rojo, azul, morado, verde, verde hierba, amarillo limón, amarillo huevo y un poco de naranja. Ahora hay que ver qué se hace con semejante círculo cromático; si se van a mezclar entre sí los colores complementarios, los análogos o los primarios.

De momento, la mezcla tira a marrón verdoso casi caca porque hemos votado a partidos que apelan a una patria grande, libre y verde desesperanza o a patrias pequeñas de color amarillo ácido con un Plastidecor por bandera. Nos hemos convertido en un país de daltónicos exaltados que votan a aquellos que les dicen lo que quieren oír. Y todo gracias a la total y absoluta banalización de la política, al olvido de la ética, al llamamiento a votar de cintura para abajo, al desprecio por el diálogo, al egoísmo de muchos, a la estulticia de todos y a la arrogancia de los que sólo tienen altura para jugar al baloncesto, pero no para hacer política. A ver quién consigue ahora mezclar bien los colores. Ni Van Gogh.

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