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El mundo es volátil aunque la costumbre hizo que muchas cosas parecieran inmutables. En los últimos meses hemos tenido una prueba irrefutable de que nada ... es perdurable. En esta parte del mundo que miraba con prevención a los países del otro lado del Telón de Acero, esa frontera física e ideológica orbitada por la Unión Soviética, crecimos varias generaciones a las que pastoreaba el liderazgo defensivo de EE UU. Era la lógica política de la Guerra Fría. Es cierto que a muchos españoles y europeos nunca nos gustó que los Estados Unidos fueran nuestro primo de Zumosol. Lo veíamos con recelo pero era más caro invertir en tanques que en mantequilla. Pese a la OTAN, el antibelicismo formó parte del ADN europeo y más tras la caída del muro de Berlín y la disolución de la URSS que terminó con la Guerra Fría. Pero hoy los europeos volvemos a estar en el centro de ambos bloques porque los intereses políticos de los líderes de Rusia y EE UU convergen y nos consideran hostiles. Somos el jamón dentro del bocadillo. Si había dudas, el escándalo de la filtración del chat Signal, entre los mandamases de EE UU, no sólo ha desvelado planes militares en Yemen sino el desprecio hacia los europeos a los que insultan como a enemigos. Por cierto, Signal era el nombre de la revista que los nazis editaron entre 1940 y 1945, no sé si eso y el brazo en alto de Elon Musk son en sí mismos otra 'señal'.
Cambiar una sola pieza de las alianzas internacionales construidas hace ochenta años ha hundido el castillo de nuestras certezas y estamos aterrados pero no vencidos. Tras veinte años de Putin no nos sorprende su crueldad pero ha sido llegar Trump y el golpe de realidad nos ha mostrado la fragilidad explosiva del mundo actual. Y es que, parafraseando a Lope de Vega, es fácil defenderse de ciertas cosas pero es imposible guardarse de los peligros de un necio. Y Trump será muy rico y muy presidente pero es un necio. Cuando el mundo se hace añicos, en Gaza se masacra a la población civil y se diseña un complejo turístico, se humilla a Ucrania, se favorece a Putin y pretende anexionarse Groenlandia, el necio se ha cabreado porque en un cuadro, colgado en 2019 en el Capitolio de Colorado, no ha salido tan favorecido como Obama, teniendo en cuenta que éste además es negro. Así que, tras insultar a la pintora y al gobernador demócrata que nada sabía porque lo colocaron los republicanos, ha ordenado quitar el cuadro. Ya ven en manos de quien estamos, las decisiones dependen del humor que tenga. Lo peor es que muchos, incluida la prensa, tienen miedo de que la humorada del día los perjudique y terminan por rendirle pleitesía. En la cuna de la libertad de prensa muchos se doblegan para no enfadar al emperador.
Yo siempre he estado, estoy y estaré contra todas las guerras y sobre todo contra sus promotores que jamás morirán en ellas, pero visto lo visto levanto mis resistencias internas y creo que hay que prepararse para lo peor. Estamos expuestos a los caprichos intempestivos de los necios y a los dientes de sus tiburones, no hay delfines en estos océanos. Pero quiero ser optimista. La motosierra que el argentino Milei regaló a Musk, apoyado por el Kennedy antivacunas, está recortando tantos programas de investigación que muchos científicos se plantean abandonar el país y venirse a Europa. Abramos las puertas a la inteligencia y evitemos someternos a la conjura de los necios.
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