Borrar

El mundo es volátil aunque la costumbre hizo que muchas cosas parecieran inmutables. En los últimos meses hemos tenido una prueba irrefutable de que nada ... es perdurable. En esta parte del mundo que miraba con prevención a los países del otro lado del Telón de Acero, esa frontera física e ideológica orbitada por la Unión Soviética, crecimos varias generaciones a las que pastoreaba el liderazgo defensivo de EE UU. Era la lógica política de la Guerra Fría. Es cierto que a muchos españoles y europeos nunca nos gustó que los Estados Unidos fueran nuestro primo de Zumosol. Lo veíamos con recelo pero era más caro invertir en tanques que en mantequilla. Pese a la OTAN, el antibelicismo formó parte del ADN europeo y más tras la caída del muro de Berlín y la disolución de la URSS que terminó con la Guerra Fría. Pero hoy los europeos volvemos a estar en el centro de ambos bloques porque los intereses políticos de los líderes de Rusia y EE UU convergen y nos consideran hostiles. Somos el jamón dentro del bocadillo. Si había dudas, el escándalo de la filtración del chat Signal, entre los mandamases de EE UU, no sólo ha desvelado planes militares en Yemen sino el desprecio hacia los europeos a los que insultan como a enemigos. Por cierto, Signal era el nombre de la revista que los nazis editaron entre 1940 y 1945, no sé si eso y el brazo en alto de Elon Musk son en sí mismos otra 'señal'.

Este contenido es exclusivo para suscriptores

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios

larioja Los necios