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Mi abuelo, que entendía la caza y la pesca como importantes suplementos de la alimentación, me contaba que no cazaba codornices ni perdices porque, en ... aquellos tiempos, gastar un cartucho para abatir animales de tan poca carne no merecía la pena. Sólo disparaba a liebres o conejos, si estaban quietos, que eran tiros seguros y, sobre todo, le gustaba cazar con galgo, que no necesitaba gasto en pólvora. Tengo contado que en el año 1941, llamado 'el año del hambre', como el título de una de mis novelas, porque la seca se llevó por delante las cosechas, en casa de mi abuelo se comieron 51 liebres, la mayoría víctimas de un galgo llamado Ladrón, que las corría con maña, pero al que mis tíos seguían en su correr porque, si llegaban tarde, mordía las piezas; vamos que se las comía. Ha venido todo esto al recuerdo, traído por esa memoria de infancia que siempre nos acompaña, al rememorar el viejo y muy conocido refrán que dice: «Con pólvora del rey no hay tiro largo». La frase pone en contraste el ahorro de mi abuelo, que disparaba con pólvora propia, con el dispendio de quienes gastan pólvora ajena, pólvora del rey.

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larioja Con pólvora del rey