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1 En Australia le han sacado el rostro, el semblante, el volumen a Teresa de Jesús. Ha vuelto a nacer, bien podría decirse, pues la ... primera vez también fue por estas fechas, un 28 de marzo, pero en Ávila. Ahora ha renacido en Australia, gracias a la IA aliada con la mística. O la 'mecamística', que hubiera dicho el cineasta y poeta José Val del Omar, esa hibridación entre santidad y electricidad; obra de la mecánica celeste, que consiste en una ingeniería tan precisa como ligera; es decir: la estructura de un poema. Pues un poema de Val del Omar, titulado precisamente Celeste, podría estar dedicado a la santa lírica. O pensado para ella, o a través de ella. Podría ser incluso un poema de ella. «Eléctrico éxtasis:/ movimiento continuo de alta frecuencia/ temblor vertical que se sumerge en la clarividencia/ ardor, temblor de viva luz»: entrevemos en estos versos una morada teresiana. La imagen, entre eléctrica y algorítmica, que le han generado en Australia a la creadora del Carmelo, a lo que más se parece, de hecho, es al rostro de una Dolorosa de Salzillo que Val del Omar filmó con un destello vibrátil en su asombroso film cuaresmal Fuego en Castilla (1961). Lo tienen en youtube. En la película, una mater dolorosa giraba sobre sí misma, en medio de grises, espectral, como esta efigie de Teresa vislumbrada en la pantalla del ordenador. Como en el vacío; como en una gran noche vaciada y cósmica: «sobre la curva el suelo/ y bajo el firmamento/ siento que me atrae todo el universo». Versos que podía haber firmado ella; más ahora, extraída en la cámara, en la noche oscura del alma del infinito digital. Pero son también del carmelita descalzo del arco voltaico, del genio teresiano y juanista que era Val del Omar. La santa, en su poema Alma, buscarte has de mí, dudaba de que –parafraseo– ningún sabio pintor supiera con tal primor estampar la imagen de su propia. Esta semana de su cumpleaños, en el confín, a kilómetros luz de su Ávila natal, la high-tech de la exhumación ha desvelado o revelado esta suerte paño holográfico de Verónica. Tal y como les ha salido en el laboratorio australiano, a mí me recuerda mucho esta Teresa de Jesús a una escultura de Jaume Plensa, a una de rostro femenino, cuyo volumen, también mecamístico, por elevación, estilización, luz y elocuencia, renace al espacio-tiempo cuando (la) andamos con contemplaciones.

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