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Las luces cuando cae la noche, al igual que la música, son las señas de identidad de una feria que busca la forma de alargar sus horas de actividad.

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Las luces cuando cae la noche, al igual que la música, son las señas de identidad de una feria que busca la forma de alargar sus horas de actividad. JUSTO RODRÍGUEZ

Atracciones mateas

Un ferial de fiesta hasta caer la noche

Barracas, puestos y casetas, en Las Norias hasta el próximo lunes, continúan buscando su sitio con la eterna queja de que Logroño solo cruza el río Ebro en horario de tarde

Javier Campos

Logroño

Jueves, 21 de septiembre 2023, 08:24

Anochece en el ferial, y como pasa siempre, la fiesta cambia de sitio. El recinto se vacía poco a poco y las atracciones, al mismo ritmo, parecen darse cuenta de que la jornada va llegando a su fin. Una más. Y así será, con sus lógicos altibajos, hasta el próximo lunes... tal y como lo viene siendo desde el pasado sábado, cuando a Las Norias volvieron las coloridas vistas, los estridentes sonidos y los entremezclados olores.

Barracas, puestos y casetas, unos sanmateos más, continúan buscando su lugar con la eterna queja de que la ciudad de Logroño solo cruza al otro lado del río Ebro en horario de tarde. Un quebranto que ha ido consolidándose desde el traslado de la feria a su actual ubicación en 2003. Son 20 años en los que el ferial también se va de fiesta, pero solo hasta que cae la noche –se abre todo, de hecho, a las cinco de la tarde–.

«Sueño no pasamos, no». La frase, lanzada por Fernando Sampedro, ya es sentencia. El presidente de la Asociación de Industriales Feriantes de La Rioja pone voz al sentir general de un gremio en plena lucha por su supervivencia tras superar la pandemia. «La gente viene por la tarde, sí, a las siete es cuando la cosa comienza a calentarse, decir lo contrario sería mentir, pero la tarde dura lo que dura y al final trabajamos bien muy pocas horas, por lo que no compensa», explica Sampedro.

Y por eso pasa lo que pasa, pues él mismo llegó con su 'Flic Flac' de Albacete la noche del lunes, «y pude montar con tranquilidad entrando al recinto a medianoche pues ya no quedaba nadie...». «En Logroño no hay noche, esa es la verdad; estaría bien que estos reportajes se hiciesen a esa hora y ya veríais...», añade en presencia de otros feriantes.

«Aguantamos hasta las doce o la una, pero por aguantar... a las once y media ya puedes meterte en la cama», apunta José Antonio Palomares desde el 'Hotel', la atracción novedad de este año que consiste en hasta tres caídas libres desde 25 metros. «Es la primera vez aquí, gusta, y está funcionando», dicen quienes también regentan 'El Monasterio' –Post Mortem–, la ya conocida revisión de la casa –pasaje– del terror.

Devolver las barracas al entorno de la hoy LO-20 –cerca de donde acabaron en su día– ha sido una especie de 'globo sonda' lanzado tras cada feria a fin de pulsar la posible respuesta a la medida. Sin embargo, en 2019, la propuesta de los feriantes tomó cuerpo e incluso se comenzó el estudio de cómo encajar las atracciones en el parking que comparten el Palacio de Deportes y el estadio de Las Gaunas.

Y ahora, tras el cambio en la alcaldía, volverá a estar sobre la mesa. «No vamos a dejar de intentarlo por difícil que sea», reitera Pedro José Arnedo, secretario de la citada Asociación de Industriales Feriantes, que ha retomado lo de su reubicación –y que, mientras sigan donde están, como poco solicitarán habilitar más aparcamiento para facilitar los desplazamientos o más permisividad en el actualmente espacio existente por el entorno del Campillo–.

El ferial, que pese a su localización «es de los mejores de España» –según constatan–, vuelve a estar prácticamente completo. «Queda un aparato infantil que viene de Guadalajara, otros ya lo han hecho de Albacete y Valladolid y, de aquí, a Zaragoza... al Pilar», cuenta el colectivo. Así, más de 80 atracciones; casi la mitad de aparatos, amén de tómbolas, casetas de tiro y habilidad o de churrerías y puestos de comida...

Y, así, una tarde en la feria transcurre montándose en los varios canguros que hay –con notables colas en el Súper XXL–, las versiones más o menos actualizadas del 'tren de la bruja' –con eso de que «quien quite la escoba, viaja gratis»–, dragones, saltamontes y autos de choque. Y del 'Inverter' y el 'Speed' para jóvenes, al 'Tecno Dance' para adolescentes –15 euros llevaban Jorge y Alba Díaz, que decían que subirían a la barca vikinga y que les sobraría dinero–, y a la tómbola 'Antojitos' para todos los «corazones palpitantes» según gira la ruleta.

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