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«Desde el pasado 12 de febrero de 2025, el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) ha subido por ley con efecto retroactivo desde el 1 de ... enero. Sin embargo, en nuestra última nómina no se ha aplicado esta subida ni se nos ha abonado la cantidad correspondiente al retraso». Ese es uno de los párrafos que incluye la carta que las educadoras de la Escuela Infantil El Cubo, de Logroño han enviado a las familias de los niños de centro. Una misiva en la que expresan su malestar por la situación que están viviendo y donde anuncian una serie de medidas con el objetivo de tratar de revertirla.
Esta escuela es una de las tres municipales que gestiona el Grupo Eulen en la capital riojana. Las otras dos son Casa Cuna y El Arco, donde sus educadoras se encuentran en la misma situación, aunque de momento no han anunciado medidas. En El Cubo, sí. «Creemos que es la única manera de hacer presión y que podamos conseguir algo», explica la directora de la escuela, Verónica González.
Su determinación pasa por realizar «solo» las tareas que les corresponden por su convenio laboral. «Dejaremos de hacer aquellas actividades que no están dentro de nuestras funciones y que hasta ahora realizábamos de manera voluntaria, ya que, aunque desempeñamos funciones de maestras, nuestra categoría laboral es la de técnicas auxiliares», manifiestan. Entre esas actividades que dejan de hacer se encuentran el envío de fotos diarias a los grupos de difusión, la gestión de las redes sociales, proyectos especiales para cada etapa con bandejas sensoriales, talleres para padres y madres, el aula negra, el aula de psicomotricidad, el cubo sensorial, celebraciones especiales o la fiesta de graduación.
Las trece educadoras que forman parte del centro han firmado la carta y se mantienen a la espera de una solución. González cuenta que la empresa, Grupo Eulen, ya es consciente de su malestar, pero la respuesta que han obtenido por su parte no les convence. «Nos dicen que nos van a aplicar la subida al final del año, pero hay compañeras que son fijas discontinuas y que acaban su labor en julio; ¿cómo les van a regularizar a ellas todo el año?», se pregunta la directora, que dice desconocer si en ese pago se incluirán los retrasos de los meses previos. «No lo sabemos, pero supongo que sí», opina.
González asegura que cuentan con el apoyo de los familiares de los niños. «También se están movilizando», certifica antes de recalcar que no están pidiendo «nada más de lo que les corresponde» por ley. «Es un nuestro derecho sentencia» para rematar afirmando que si su situación varía en el futuro, volverán a retomar esas actividades que ahora se han paralizado. «Si empezamos a ver que en la nómina empezamos a cobrar lo nuestro, retomaremos todo», sentencia.
La carta, que González explica que también se ha enviado a la empres, concluye con otra reivindicación. «Independientemente de esta lucha, continuaremos defendiendo los derechos de los niños y las maestras, solicitando la renovación del equipamiento, que no ha sido actualizado en 14 años», lamentan antes de pedir a las famiias su ayuda en forma de escritos a Eulen o el Ayuntamiento o de firmas para presentar en los citados organismos.
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