
Tim Atkin | Prescriptor de vinos
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Tim Atkin | Prescriptor de vinos
«Es paradójico que Rioja está en la mayor crisis de su historia y a la vez haciendo mejores vinos que nunca»Inmerso en las tres últimas semanas en el trabajo de campo de su próximo monográfico sobre Rioja –que publicará en febrero del año próximo– ... el prescriptor británico Tim Atkin confiesa que esta ha sido una de las vendimias más «tristes» de las que ha vivido en la región vitícola: «Estoy viendo a la gente deprimida ante una de las mayores crisis de la denominación, destilando cuando, a la vez, se están haciendo los mejores vinos de la historia de Rioja». Siempre ha sido locuaz, incluso atrevido a la hora de diagnosticar Rioja: «Se ha plantado demasiado viñedo. El desafío, ahora, es descepar las peores viñas en lugar de las mejores, aunque parece que desde el Consejo Regulador se quiere negar una crisis que en gran parte han provocado sus decisiones».
– ¿Qué está catando estos días?
– Una visión lo más amplia de la región posible, como desde hace ya diez años. Me encanta la añada 2021. Estoy encontrando vinos maravillosos.
– ¿Cómo está el 'ambiente'?
– Siento decirlo, pero triste. Rioja está en crisis y, además, se ha juntado con una vendimia superdifícil, con mucho calor a final de ciclo y con lluvia en el peor momento. Estamos viviendo las consecuencias del cambio climático.
– ¿Y los ánimos?
– La gente está deprimida y es paradójico porque el actual es uno de los peores momentos de la historia de Rioja, pero al mismo tiempo se están haciendo mejores vinos que nunca. Si esto sucede dentro de la misma región es que no ha habido una buena gestión.
– ¿Quiere decir que no es una crisis coyuntural, sino estructural?
– Para mí es evidente. Al margen de cuestiones como el menor consumo de vino y más selectivo, algo que afecta a todos, en Rioja el desafío ahora es quitar los peores viñedos en lugar de los mejores, pero el problema es que la uva buena se paga casi al mismo precio que la mala. Es un sistema sin sentido. El minifundio, los viñedos históricos cultivados a mano, deben valer mucho más de lo que valen y las uvas de menor calidad, que las hay, deben valer menos. Para mí, este desajuste es la causa fundamental de la crisis actual.
– ¿Hay una crisis a nivel mundial para los vinos de peor calidad, pero no tanta para los vinos de gama más alta?
– Este año estoy viendo algunos viñedos extraordinarios sin cosechar, algo que supongo sucede desde hace tiempo, pero que ahora es más evidente. Eso es porque la gente no encuentra comprador ni rentabilidad y eso es un fallo del modelo, de la política que se ha fomentado. Telmo Rodríguez, por decir un ejemplo, vende en La Place de Burdeos a 150 euros la botella de Ijar y no hay crisis en ese segmento de mercado. La crisis está en las grandes producciones baratas. Esos vinos tienen cada vez menos mercado y por eso, siendo Rioja una región histórica y donde se hacen vinos maravillosos, hay que cambiar radicalmente la imagen. Hace unas semanas publiqué un artículo para Harpers en el que decía que esta crisis que vive Rioja es también una crisis de los consumidores ingleses porque estamos pidiendo vinos sin identidad y, sobre todo, cada vez más baratos. Es decir, un estilo de hace 50 años y, sin dejar de ser válido en cuanto que gusta a la gente, los consumidores no saben lo que está pasando en Rioja en los últimos 20 años. No conocen a estos jóvenes que están elaborando vinos mucho más enfocados en el viñedo y maravillosos. Es una auténtica revolución y sólo algunos periodistas estamos intentando ponerla en primera línea. El problema es que la imagen de Rioja, lo que ha llegado al consumidor internacional, está asimilada a ese otro estilo de vino sencillo y barato.
– ¿Por qué no llegan estas nuevas maneras?
– Llevo muchos años viniendo y conociendo cada día más la región y sus gentes, pero son pocos los prescriptores que vienen aquí para conocer a fondo la región. Los compradores internacionales pasan semanas en Borgoña o en Burdeos pero apenas vienen a Rioja y eso es porque se asocia con vino barato.
– Decía en su artículo de Harpers que Rioja debe afrontar el arranque de 10.000 hectáreas. ¿Es una situación similar a la de Burdeos?
– Para mí Rioja tiene más futuro que Burdeos. Allí tienen más problemas con el cambio climático. Están muy cerca de la costa, pero aquí hay más margen, más altura y más posibilidades. El futuro de Rioja está en las parcelas en viñedos y vinos con mas frescura.
– ¿Necesita entonces Rioja 'borgoñizarse' un poco?
– Lo que hay que hacer es poner en valor los pueblos y las grandes parcelas de viñedo. Primero, eso sí, habrá que arrancar los viñedos que apenas aportan nada, hincados en suelos que no son aptos para el vino de calidad. Es difícil de explicar que, seis años después de aprobarse la legislación para hacer vinos de pueblo, mucha gente no pueda hacerlos o llamarlos por su nombre. Arturo de Miguel, por ejemplo [Artuke], tiene viñedos en Ábalos, Samaniego y Baños. ¿Por qué no puede hacer vinos en los tres pueblos y no sólo donde tiene la bodega? ¿A quién molesta? Eso no quiere decir que Rioja deba renunciar a una historia, a una tradición de mezcla de vinos y largas crianzas más similar a Burdeos. Hay bodegas que lo hacen muy bien, como Muga o La Rioja Alta por ejemplo, y ese es otro gran valor. Rioja no debe tener un único modelo, ni borgoñón ni bordelés, sino de Rioja y la región también son esos pueblos, esas parcelas están ahí antes incluso que la propia denominación.
– ¿Le ha sorprendido el portazo de las Bodegas Familiares en el pleno del Consejo Regulador?
– No. Me parece muy triste que se haya llegado a esto, pero lo entiendo. Es justo. Espero que ahora salga ABRA para forzar un cambio totalmente necesario. Rioja tiene que cambiar. No puede continuar sin representar como se merecen a la mayoría de sus bodegas, que son las familiares, porque son el futuro. He estado catando estos días con jóvenes de 26, 27 o 30 años y están en estas bodegas. Es la garantía de relevo generacional. Una gran bodega de Haro me dijo que tiene casi un centenar de proveedores de uva, viticultores, y que su edad media es de 64 años. ¿Qué van a hacer en el futuro? Sin relevo generacional, no lo hay. Es uno de los grandes retos de Rioja, como lo es dejar de permitir que haya vinos a dos euros en el mercado que aprovechan el prestigio de la región sin aportar nada.
– ¿Cree que al final habrá cambios en la gestión?
– Lamentablemente, lo dudo. No veo a nadie dentro del Consejo, que esté por la labor de tomar decisiones. Si el pleno fuera un consejo de administración, sus accionistas los hubieran despedido. Es como si pretendieran estar al margen de la crítica. Si criticas esa gestión, para ellos es como si criticaras a Rioja y eso no es cierto. Yo no critico a Rioja porque la llevo en el corazón, pero sí a quienes la gestionan. Me parece triste que los vocales de Bodegas Familiares hayan pasado a Grupo Rioja y no vaya a cambiar nada después de lo que ha pasado. Me molesta que algunos me digan que yo no soy un amante de Rioja. Paso tres semanas de mi vida aquí todos los años. Es una región que llevo en el corazón, pero un 'funcionario' me dijo que no llevo a Rioja en el alma. Me parece injusto, incluso un insulto.
– ¿Y cómo ve el futuro, como amante del Rioja?
– La elaboración de vinos está en el mejor momento de la historia. Sólo hay que escoger el buen camino, uno de los dos que existen. Hay un futuro increíble, estupendo, pero si se sigue tomando la opción del volumen, de la destilación, las subvenciones y los vinos baratos... no hay futuro.
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