Juan Marín del Río
Logroño
Martes, 25 de marzo 2025, 20:11
Nadie dijo que fuera a ser fácil. Rodrigo Rodrigo López (45) es un ejemplo del éxito de la labor que la Fundación Pioneros realiza con ... los jóvenes riojanos desde hace casi sesenta años. Soldador y con su propio taller, Rodrigo encontró su primer empleo en la Fundación hace más de dos décadas. Entre sus éxitos: llegar a tener a seis personas contratadas y la posibilidad de acoger a estudiantes de prácticas en su taller para darles esa oportunidad que él tuvo en el pasado.
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– ¿Cómo conoció la Fundación?
– Tenía doce o trece años y mis amigos y yo nos tirábamos el día en la calle, en el Casco Antiguo. Conocimos a Josean, José Antonio García, un educador de calle con el que todavía seguimos teniendo contacto. Gracias a él, toda la cuadrilla nos unimos al Club de Pioneros en el que nos reuníamos dos veces a la semana para contarnos lo que nos pasaba en casa y nuestros problemas. Aquello era como los Boy Scouts pero con chavales de calle.
– ¿Qué recuerda con especial cariño de aquella etapa?
– Como habíamos aprendido a organizar excursiones, talleres y campamentos, nos pusimos a vender camisetas de la Fundación como locos, cogimos una furgoneta y nos fuimos tres educadores y seis amigos a los actos de conmemoración del 50 aniversario del campo de concentración de Auschwitz. Al año siguiente nos fuimos también a Perú a un encuentro con jóvenes de diferentes partes del mundo. La verdad es que nos lo montábamos muy bien.
– ¿En qué consistió su formación como soldador?
– Estudié un ciclo de Formación Profesional y con quince años recibí formación gracias a un cursillo de Pioneros en el que teníamos un profesor de aula y otro de taller. Después de aquello me puse a buscar trabajo y, como soy currante, no he estado ni un sólo día de mi vida en el paro.
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– Tantos años después, ¿cómo le ha ido a sus compañeros de la Fundación?
– Prácticamente todos están trabajando: uno en carrocerías, otro en una bodega, otro es camionero... La única diferencia conmigo es que yo tuve la oportunidad de montar mi propia empresa y quizá ellos no, por lo demás todo es exactamente igual.
– Ahora es el propietario del taller de Arte y Diseño en Metal. ¿De qué forma consiguió tener su propio negocio?
– Con mucho trabajo, no hay otro secreto. Me llegó la oportunidad de trabajar de soldador y poco a poco fui ahorrando el dinero suficiente para montar un proyecto hasta que en 2004, a los 24 años, puse el taller y hasta hoy que llevo más de 20 años aquí.
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– ¿Ha necesitado ampliar la plantilla en alguna ocasión?
– Sí, empezando de cero llegué a tener a seis personas contratadas, pero no creas que es tan bonito como puede parecer porque el crecimiento era un poco injustificado; no era real. Del 2006 al 2008 tuvimos mucho trabajo: hicimos varios centros de estudio como el IES La Laboral de Lardero y trabajamos para la planta de gas. En esa época necesitamos tener una plantilla de media docena de personas, pero aquello fue un rollo.
– Durante estos años, ¿ha ofrecido prácticas en el taller para jóvenes de la Fundación?
– Tuve chavales del IES Cosme García y de la propia Fundación haciendo prácticas aquí desde 2007 hasta 2013, pero más o menos en 2018 Pioneros perdió toda la maquinaria que tenía en su local de la calle Circunde; no sé si lo regalarían, lo venderían o qué fue de aquellas máquinas.
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– ¿Cómo valora la realidad laboral de la juventud de ahora?
– Creo que están absolutamente sobreprotegidos por sus padres y no se les forma en la cultura del esfuerzo. A muchos chavales se les da a entender que pueden vivir con sus padres hasta los treinta y muchos no salen a buscarse la vida. A mí si me hubieran pagado todo en casa, quizá no habría empezado a trabajar.
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– ¿Tiene hijos? ¿Qué valores ha tratado de inculcarles?
– Sí, tengo dos hijos. Una de 17 años y otro de 14. Como todavía están estudiando, intento no hablarles mucho del lo sacrificado que es el trabajo, pero les insisto en que cuanto antes se emancipen y se vayan de casa, mejor para todos. También les digo que sean empáticos y que no hagan lo que no quieran recibir.
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