Imagen de archivo del hospital San Millán Enrique del río

«Todo estaba muy regulado, muy marcado y era prácticamente imposible que pasara algo así»

«Desde que me he enterado no dejo de pensar en ellas y en los padres», dice una de las trabajadores de Neonatos y Maternidad del hospital San Millán en el año en el que se produjo el intercambio de bebés

Luis J. Ruiz

Logroño

Martes, 7 de septiembre 2021, 20:42

Supongamos que se llama Eva y que, durante muchos años, por sus manos pasó el grueso de los bebés que nacieron en el Hospital San ... Millán de Logroño. Este martes, cuando se levantó y miró el teléfono móvil, el grupo de quienes fueron sus compañeras hasta que su jubilación tenía mucha más actividad de lo habitual. Cuando leyó los mensajes, se quedó helada. A primera hora de la tarde, seguía conmocionada.

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«Estamos todas muy sorprendidas, nos parece imposible que algo así pudiera pasar en aquellos momentos», aseguraba con cierto pesar en su tono de voz. «He sido auxiliar y no sé si en el 2002 estaba en maternidad o en neonatos, pero todos venían con sus huellas, con sus pulseras... Era dificilísimo cambiar a un niño por otro... y nadie lo va a hace voluntariamente», reflexionaba al otro lado del teléfono. «Lo nuestro era muy vocacional, vivíamos por y para los niños», explicaba.

Recordaba este martes la consejera de Salud que en aquellos años los sistemas de identificación no eran tan perfectos como los actuales. En todo caso, la auxiliar insistía en que eran «muy estrictos». «Nosotros éramos todas muy profesionales. Todos estaba muy regulado, muy marcado y es prácticamente imposible que pasara algo así. Me extraña tanto», dice antes de reflexionar en voz alta y apuntar que en los veranos, para sustituirles durante sus vacaciones estivales, se incorporaba a personal de otras plantas, pero duda también de que pudieran cometer un error similar.

«En las habitaciones había nidos que se giraban y las madres estaban pendientes en todo momento y nosotras también teníamos mucho cuidado. Si hasta tenían roce de las pulseras de identificación. Éramos muy estrictas, no puedo decir otra cosa».

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Además, Eva recuerda que no era un equipo de novatas. «Llevábamos muchos años allí y estamos todas muy disgustadas por lo sucedido. Estamos disgustadas, lo sentimos en el alma, pero en mi grupo creemos que siempre hicimos bien nuestro trabajo. Desde que me he enterado, no dejo de pensar en esas niñas y en esos padres».

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