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El Consejo General del Trabajo Social ha concedido el XI Premio Estatal de Trabajo Social en la categoría profesional a Pilar Ruiz Rodríguez. Natural de ... Entrena pero residente en Logroño, Pilar Ruiz ha ejercido como trabajadora social forense en los Juzgados de Logroño, además de en los Juzgados de Menores de Palma de Mallorca y San Sebastián, y es miembro fundadora de la Asociación Española de Trabajo Social Forense, la Asociación de Mujeres Intercultural de La Rioja (Amiras) y el foto Tspericial.
– Empecemos por el principio: ¿qué es el trabajo social forense?
– La base es el trabajo social, estudiamos a las personas y las familias en su contexto; y forense supone trabajar en los tribunales como perito, asesor de los jueces ante cualquier duda que puedan tener ante un conflicto familiar, civil, o de incapacidades, tutelas... y penal, lo relacionado con imputabilidades, violencia de género, malos tratos a niños... El campo es amplio.
– ¿Ha sido más difícil este trabajo en los últimos años?
– Fui pionera, de la primera remesa de trabajadores sociales en los Juzgados. Siempre hemos trabajado con menores y mujer, sobre todo personas vulnerables. Con la ley de divorcio se implantaron los asesores, al tener los jueces que asignar las custodias de los menores, hasta entonces no se había requerido. Ahora sucede que las familias recurren más los procedimientos de desamparo o privación de patria potestad.
– Ha fundado varias asociaciones, ¿por qué?
– Ahora voy a hacer 64 años y nací en la época franquista, estudiando en colegios de monjas. Fui feminista muy pronto, a los 17, porque no entendía el rol que teníamos las mujeres. Y como he trabajado en lo social, comprobé que, normalmente, se retiraban los hijos a las madres, mujeres vulnerables, en la época del sida, toxicómanas, con problemas de salud mental... y contra su voluntad, porque nadie es consciente de lo que le sucede. Y también comprobé que sucedía con inmigrantes y que el sistema no les ofrecía apoyo para seguir adelante, así que con unas amigas fundé Amiras. Como en mi profesión tenía una labor punitiva, quise ayudar de otra manera. También fundé la Asociación Española de Trabajo Social Forense y Tspericial.
– ¿Se sentía más realizada?
– Estamos desarrollando labores de peritos o asesores cuando el trabajo social es más amplio, también de apoyo a las familias. Durante mucho tiempo hemos estado solo dos trabajadoras sociales en los Juzgados, la de menores y yo, aunque ahora estamos cinco. Muchas veces te sentías sola con una enorme responsabilidad. Y cada caso es distinto, no se repiten. Habré estudiado mil familias en mi vida laboral.
– ¿Este premio reconoce su trayectoria profesional?
– Ahora, con un contrato de relevo, estoy encantada, sin la espada de Damocles de la agenda. Me ha hecho mucha ilusión, es un orgullo porque es un trabajo duro.
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