Luis J. Ruiz

La llegada del AVE a Burgos remarca la situación de isla ferroviaria de La Rioja

La alta velocidad del tramo entre Logroño y Castejón será 'lenta' mientras la conexión con Miranda de Ebro se desplaza al sur y continúa en el aire

Luis J. Ruiz

Logroño

Viernes, 22 de julio 2022, 02:00

Trece años después de que comenzaran las obras, el AVE Madrid-Burgos completó en la mañana de ayer su primer trayecto entre las estaciones de Chamartín y Rosa Manzano, a cinco kilómetros del casco histórico castellano. Un nuevo paso de la red de alta ... velocidad del noroeste español que se suma a la decisión del Consejo de Ministros de este martes de autorizar a Adif la licitación del contrato de redacción de los proyectos básico y de construcción del tramo que conectará Burgos con la 'Y vasca' por un valor estimado de 27,3 millones previos a los casi 1.500 millones de coste total. Esa conexión se articulará por el oeste de La Rioja, a través de Miranda de Ebro, al tiempo que al noreste de la región ya se trabaja en la conexión de Pamplona (donde también se ha desbloqueado la ubicación de la futura estación del AVE) con Castejón. El Ejecutivo de la Comunidad Foral confiaba hace unas semanas que la alta velocidad llegue a Navarra en 2026, cuando prevén que entre en funcionamiento la conexión Castejón-Campanas (al sur de Pamplona) que lleva en obras desde 2011 y que tiene algunos subtramos finalizados (Castejón-Villafranca o Peralta-Olite). Además, este verano se prevé que se decida si la conexión del AVE navarro con la 'Y vasca' se realiza por Vitoria (más barata pero más larga) o por la localidad guipuzcoana de Ezkio (más cara).

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En ese escenario, la malla del AVE diseñada por Adif convierte al corredor navarro en la columna vertebradora –en perjuicio del valle del Ebro y del trazado ferroviario riojano– entre el Cantábrico y el Mediterráneo, lo que agudiza el aislamiento de La Rioja, que verá cómo los AVE circulan al otro lado de las mugas con Castilla y León y Navarra esquivando su territorio.

Mientras los viajeros burgaleses que ayer tardaron dos horas y media en llegar a Madrid podrán hacerlo desde hoy en poco más de una hora y media –también se reducen en más de media hora los viajes a Madrid desde Vitoria, Bilbao y San Sebastián–, la batalla riojana de las últimas tres décadas para enganchar sus 138 kilómetros de vía de ferrocarril (67 entre Miranda de Ebro y Logroño y 71 desde la capital riojana a Castejón) a la alta velocidad ferroviaria comercial sigue sin arrojar los resultados esperados.

Frente a la alta velocidad que desde ayer llegó a Burgos –con una plataforma diseñada y preparada para alcanzar una velocidad máxima de 350–, la alta velocidad riojana circulará con el freno de mano puesto: a entre 200 y 220 kilómetros por hora, según se reiteró hace apenas un mes en el encuentro 'El futuro del ferrocarril en La Rioja dentro de la red de alta velocidad' celebrado en Logroño.

Como ya recogió en una extensa y minuciosa información publicada en este medio la periodista María José González, en el tramo entre Logroño y Castejón –al margen de la variante de Rincón que se tramita de forma independiente– la solución adoptada pasa por modernizar la vía entre Castejón y Logroño renunciando a la construcción de una nueva plataforma y abrir el ángulo de diferentes curvas para permitir velocidades de circulación «entre 200 y 220 kilómetros» por hora. De las seis alternativas analizadas, la preseleccionada este mismo año por Transportes plantea modernizar la vía actual de ancho ibérico y mantener su trazado, salvo en la zona de Alcanadre. Esa solución es similar a las que se han barajado desde el 2004 por los diferentes Ejecutivos –tanto del PP como del PSOE– y rechazadas por entender que eran de segundo nivel y que escondían un alto grado de discriminación en relación a otras regiones.

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Desde entonces, recordaba aquella información, la escalada de confrontaciones entre los gobiernos de España y La Rioja y la pugna partidista contribuyó a debilitar las reivindicaciones de la región, mientras que Navarra jugaba sus cartas y daba facilidades al Estado para acometer la conexión con la 'Y vasca'. Cuatro años después Navarra se adelantó a La Rioja como eje de conexión ferroviaria del noroeste español y la línea Cantábrico-Mediterráneo (pasando por Logroño, Zaragoza y Teruel) quedaba condenada a un ostracismo del que fue rescatada en 2013, cuando Bruselas accedió a incorporarla al programa 'Conecta Europa'. Pero ese año (pese a que no se conoció hasta 2017) caducó la declaración de impacto ambiental del estudio del corredor, devolviendo la alta velocidad riojana a la casilla de salida. Ese año el Gobierno central apostó por limitar la conexión de La Rioja al AVE con el eje con Miranda, (muy protestada por su elevado impacto ambiental), insistiendo en que la solución para el tramo con Castejón, «mientras no se construyese la nueva plataforma de AVE», pasaba por modernizar la vía para la circulación de trenes de pasajeros de alta velocidad y de convoyes de mercancías.

El pasado mes de marzo, el Ministerio de Transportes dio luz verde provisional al estudio informativo del tramo Logroño-Castejón que, tras su aprobación definitiva, dará paso a la tramitación de la declaración de impacto ambiente.

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  • 220 kilómetros por hora es la velocidad máxima prevista a la que circulará el tren de 'alta velocidad' por La Rioja.

  • 138 son los kilómetros del trayecto ferroviario que recorre la región.

  • 350 kilómetros por hora es la velocidad máxima de la nueva ruta que desde ayer llega a Burgos.

Más verde está el tramo entre Logroño y Miranda, cuya última propuesta desplaza la inicial hacia el sur (abandonando el actual eje del Ebro) para replicar el trazado de la A-12 y establecer la conexión en Pancorbo y no en Miranda como inicialmente estaba previsto. En todo caso, está previsto que a lo largo de este año se presente el estudio de alternativas de ese tramo para, posteriormente, iniciar su tramitación.

Así, tras lustros de debate, los avances son escasos: el proyecto recoge el recorrido completo del ferrocarril en La Rioja; está incluido dentro de la planificación nacional como un tramo interconector a través del valle del Ebro de la línea de alta velocidad Cantábrico-Mediterráneo; y dará cabida al tráfico de mercancías a costa de sacrificar la alta velocidad a 300 kilómetros por hora.

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