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Fueron unas más de las casi cien figuras que ardieron en el fuego purificador de los Judas de Alfaro. Unas más... menos para algunos. En un sector del independentismo catalán, la quema de las representaciones de Carles Puigdemont, Toni Comín y Clara Ponsatí ha resultado ... un «aquelarre anticatalán», como titula la web dbalears.cat, por ejemplo. También nació.cat se hacía eco de esta tradición, haciendo hincapié en la quema de estas tres figuras.
Incluso el secretario general de Junts, denunciaba a través de un tuit la quema: «Si estas figuras fueran del rey y familia, y hechas a un pueblo de Cataluña, la Fiscalía ya habría dejado de hacer vacaciones». «La llamarán como siempre cultura popular y tradicional y no incitación al odio. Es el Estado español como concepto«, escribía.
Si aquestes figures fossin del Rei i familia i fet a un poble de Catalunya la fiscalia ja hauria deixat de fer vacances. En canvi d’això en diran com sempre cultura popular i tradicional i no incitació a l’odi. És l’Estat espanyol com a concepte. https://t.co/uBDDl65wjy
— Jordi Turull i Negre (@jorditurull) April 9, 2023
De la misma forma se expresaba, a través de las redes sociales, el jefe de la oficina de Puigdemont, Josep Lluís Alay, que hablaba de que los partidos españoles atizaban el «odio más visceral contra Cataluña».
“… y a estos judas en sus ascuas la llama va a consumir”
— Josep Lluís Alay (@josepalay) April 9, 2023
No és la primera vegada que la ciutat espanyola d’Alfaro crema figures del President Puigdemont @KRLS i els MEP Comín i Ponsatí. Avui ho han tornat a fer.
Els partits espanyols atien l’odi més visceral contra Catalunya pic.twitter.com/635ktP4LL8
Tampoco desaprovechaba la ocasión para criticar la tradición alfareña el propio Carles Puigdemont que, desde su exilio dorado en Bélgica, denunciaba la existencia de una «doble vara de medir». Para el expresidente catalán reclamado por la Justicia por los hechos del 1-O, el problema es que «si en Cataluña la Generalitat tuviera la ocurrencia de declarar Fiesta de Interés Turístico una tradición de una villa gobernada por el independentismo en la cual se queman personajes españoles calificados de Judas (es decir, traidores), los alaridos y las autoflagelaciones no pararían». Apuntaba así Puigdemont en su larguísimo tuit que los españoles no actuarían así si fuera la Familia Real los destinatarios de los dardos ardientes de costumbres como las de los Judas de Alfaro.
El problema no és que cremin ninots que representen personatges a qui detesten. Ho fan cada any i amb tothom. El problema és que si a Catalunya la Generalitat tingués l’ocurrència de declarar Festa d’Interès Turístic una tradició d’una vila governada per l’independentisme en la… https://t.co/cXAiHOPDSQ
— krls.eth / Carles Puigdemont (@KRLS) April 9, 2023
En ambos casos se usaba la imagen de los tres judas antes de la llama y en pleno proceso de ardido aunque realmente la segunda, la de la combustión, pertenece a otro grupo de imágenes que portaban atuendos romanos. Estas representaciones eran las de la presidenta regional, Concha Andreu, del candidato del PP, Gonzalo Capellán o del propio alcalde de Alfaro, Julián Jiménez Velilla, que estaban presentes en la fiesta alfareña sin ofrecer ningún gesto de molestia, reproche o dolor. Más bien al contrario, disfrutando de la jornada que ha reunido a miles de personas en las calles de la localidad. Rizó el rizo Gonzalo Capellán, que se prendió fuego a sí mismo, en una imagen 'bonzo' de difícil digestión para los estómagos más sensibles, pero que reproducimos a continuación.
También se recordaba en medios como el citado dbalears que se había incinerado las imágenes de los Pujol, Oriol Junqueras o Gabriel Rufián, incluso la de Guardiola, viendo en ello un «odio xenófobo indisimulado».
No ha habido declaraciones al respecto de esta quema de Judas de otros protagonistas como Alberto Núñez Feijóo, Santiago Abascal, Pedro Sánchez, Vladimir Putin, Donald Trump, Carlos de Inglaterra, Benjamin Netanyahu... Aunque si alguno de ellos llega a enfadarse tanto, con un botón nuclear en su poder, podríamos hablar del fin de esta tradición... y del mundo.
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Afortunadamente, el humor (más fino, más grueso, más o menos inteligente) está por encima de estas pequeñas anécdotas y solo sirve, a la larga, para dejar claro que el pueblo de Alfaro vive su tradición con alegría, atizando a tirios y troyanos y poniendo por delante que solo se trata de figuras de paja, papel y pegamento. Y, por si sirve de consuelo, cabe recordar que el juez Llarena ha ardido al igual que el resto de las figuras.
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