Carderera usó lápiz de grafito, pluma, pincel, tinta negra y aguadas de colores en la obra. B.N.E. y L.R.

La ermita de Bañares, inmortalizada por Carderera

La retina de la memoria ·

El insigne artista, pintor de cámara de Isabel II, dibujó y coloreó en 1847 la ermita de Santa María la Antigua, joya del Románico del siglo XIII en La Rioja

Domingo, 23 de agosto 2020, 08:54

Acaba de celebrar la villa de Bañares las fiestas en honor de San Formerio, que este 2020 no han podido gozar del esplendor de otros ... años debido a la pandemia del coronavirus, pero los vecinos han sabido hacer de la necesidad virtud organizando otras actividades compatibles con la enfermedad.

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Pero si de algo puede presumir Bañares, pese a que su censo habitual no llega a los trescientos vecinos –en verano es otra historia–, es de su patrimonio. La iglesia parroquial de la Santa Cruz, un precioso edificio gótico que se erige entre los años 1490 y 1510, conserva en su interior el arca de San Formerio, maravilla del arte románico español, que los expertos datan a comienzos del siglo XIII.

El pintor visita Bañares

¿Y qué decir de la ermita de la Santa Cruz o de Santa María la Antigua? Antigua iglesia parroquial, de estilo románico y construida en el siglo XIII, cuando se levantó el otro templo, con mucha más capacidad, se convirtió en la ermita de Santa María la Antigua.

Cuando el artista oscense Valentín Carderera y Solano, erudito y pintor de cámara de la reina Isabel II entre oras muchas cosas, visitó Bañares, se quedó prendado con la portada románica de Santa María la Antigua. Alrededor de 1847, el pintor aragonés recorrió concienzudamente muchas localidades de La Rioja, que dejó inmortalizadas en una especie de cuaderno de hojas aviteladas de 160 x 102 mm.

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Dibujó el monasterio najerino de Santa María la Real, que le dejó impresionado; en Logroño se fijó en la portada de San Bartolomé y en la aguja de Palacio; también disfrutó del monasterio de La Estrella de San Asensio o del hospital de peregrinos de San Juan de Acre en Navarrete.

Valentín Carderera, destacado exponente del Romanticismo español, pintó varios tesoros del patrimonio de La Rioja

La imagen que hoy llega a nuestra retina es un dibujo realizado con lápiz de grafito, pluma, pincel, tinta negra y aguadas de colores, que conserva la Biblioteca Nacional de España (BNE): puede compararse con una fotografía reciente.

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En el reverso de la obra, según el estudió realizado por el doctor y experto riojano Gabriel Moya Valgañón, pueden leerse unas inscripciones manuscritas a lápiz, en el borde superior, por el propio Carderera, hombre muy meticuloso: «las aristas de la puerta conservan / restos de lindos / restos de pint. y adornos [tachados] pintados», palabras que acompañan al croquis de la ermita.

Como explica el profesor Ignacio López de Silanes, la portada de la ermita de Bañares «se abre en el muro del hastial con un derrame de cuatro arquivoltas apuntadas baquetonadas sobre ocho columnas con capiteles vegetales de volutas en las esquinas, salvo uno de la izquierda que presenta a dos cuadrúpedos enfrentados. El tímpano está decorado con la Epifanía». También pudo ver con sus propios ojos Carderera el símbolo del crismón, muy común en el Camino de Santiago, y así lo reflejó en su magistral dibujo.

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