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La Enfermedad Hemorrágica Epizoótica (EHE), también conocida como 'covid de las vacas', se ha extendido a toda La Rioja en apenas un mes. A los ... tres primeros casos detectados en Enciso a finales de septiembre se suman ya muchos más en los valles del Iregua, Najerilla, Oja y, sobre todo, Leza, donde los ganaderos de la zona calculan que hay más de un centenar de animales contagiados. De hecho, este jueves mismo la UAGR-COAG solicitó al Gobierno de La Rioja medidas urgentes para afrontar la enfermedad ante «una situación crítica en las explotaciones ganaderas de bovino».
Y es que, lejos de disminuir la incidencia de la EHE por el descenso de las temperaturas, los casos han aumentado, advierte el sindicato, que exige ayudas extraordinarias. Después de asumir problemas como los ataques del lobo, la tuberculosis, la sequía y el aumento de costes, los ganaderos sufren ahora la EHE que no solo produce gastos veterinarios, también provoca pérdidas.
María José González, presidenta de la Asociación de Ganaderos del Camero Viejo, cuenta cómo los casos han ido ascendiendo en el valle desde un primero detectado en San Román hasta los quince que ella misma suma ya en Laguna de Cameros. «Esto está como la pólvora. El viernes yo no tenía nada, el sábado ya detecté un caso, el domingo dos y ya tengo quince», describe María José González. «Es un desastre. Y el miedo es cómo se queden los animales después, si sus órganos quedan tocados, cuándo podrán quedarse embarazadas de nuevo...», expone la ganadera.
En el vecino valle del Iregua ha habido casos en Viguera y Nieva, entre otras localidades. «A nivel preventivo lo que se puede hacer es desparasitar con ahuyentador de insectos. Era claro que se iba a extender porque los mosquitos no tienen fronteras, el momento de tomar medidas era en verano, ahora ya no tiene sentido. Ahora hay que negociar para que se incluya esta enfermedad el año que viene en el seguro», opina José Ángel Barrutieta, presidente de la Asociación de Ganaderos del Alto Iregua. Jesús Rodríguez, de Viguera, es uno de los ganaderos afectados, con dos positivos confirmados de entre 120 animales, si bien cree que, por síntomas, se pueden elevar a siete, al margen de otros tres que no encuentra y cree que han podido morir en el monte. «Hay que esperar, vigilar y tratar a las vacas con antibióticos porque dejan de comer y beber y tienen fiebre alta. Esta es una bola cada vez más gorda y no va a quedar otra que reducir cabaña», lamenta Rodríguez.
María José González
Asoc. Ganaderos Camero Viejo
José Ángel Barrutieta
Asoc. Ganaderos del Alto Iregua
Enrique Serrano
Asoc. Ganaderos Las Cuevas
Gorka Espinosa
Ganadero de Valgañón (Alto Oja)
En el Alto Najerilla no se han detectado casos, de momento. «No sé si por altura, pero no ha llegado. Aquí el ganado está aún en el monte», señala Pedro Medel, presidente de la Asociación de Ganaderos de las Siete Villas. Sin embargo, en Anguiano sí ha habido casos, los está sufriendo la cabaña de Enrique Serrano, presidente de la Asociación de Ganaderos de Anguiano, Matute y Tobía 'Las Cuevas'. «Nos está pillando desprevenidos, no sabemos cómo afrontarlo. Hay que vigilar a los animales a diario porque cuanto antes se detecta y se trata, antes se curan, y si está avanzada la enfermedad es más costoso», explica Enrique Serrano, con cinco positivos entre un centenar de vacas. «Tengo una bastante fastidiada que ha adelgazado unos 200 kilos, aunque ya se le han curado las llagas y ha empezado a comer después de veinte días», detalla, apuntando que los animales que han enfermado pastaban en cotas bajas, mientras que los que comían en altura, no. «Lo que se espera es que el vector desaparezca con el frío. El problema en La Rioja es la dispersión en condiciones orográficas extremas y hasta que se detecta es costoso y se complica», apunta Serrano, quien, precisamente por la EHE suspendió la feria ganadera de Anguiano que debía haberse celebrado el 14 de octubre.
Pese a la altitud, el 'covid de las vacas' también ha aparecido en el Alto Oja. «Ha habido casos hasta en los ciervos, el otro día apareció uno muerto, con síntomas, en la carretera de las aldeas. Y estamos preocupados porque, aunque las hemos pillado a muchos a tiempo, las vacas están fastidiadas. Y el problema es cómo se quedan luego, las secuelas», explica Gorka Espinosa, ganadero de Valgañón.
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