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Hace unos años, los previos a la pandemia, la ratio de alumnos por clase marcaba la supervivencia o no de un aula, pero había otra ... ratio, temida en el mundo rural, de la que dependía la subsistencia del cole del pueblo. La cifra era el cinco y durante años un puñado de colegios, entre ellos el de Cornago, estuvieron en la cuerda floja. Los lugareños se encomendaban a la llegada de nuevas familias y no perdían la esperanza de que los ecos de las voces de sus retoños regresaran a la plaza.
Aquello cambió, la crisis demográfica llenó las agendas políticas que desde entonces, con mayor o menor fortuna, miran de frente a ese problema de La Rioja rural y ese número maldito, el cinco, dejó de tener tanto sentido, ya no era el principal requisito para cerrar las puertas de un centro.
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De hecho, este curso 2024-2025, la Consejería de Educación mantiene cinco colegios con cinco o menos alumnos, todo un desafío a la despoblación. En San Román de Cameros tres pequeños comparten aula, cuatro en Viniegra de Abajo, los mismos en Camprovín y Cornago y cinco en San Millán de la Cogolla.
La explicación al cambio de estrategia tiene que ver con la nueva política y con la «apuesta por el entorno rural del Gobierno de La Rioja», asegura Miguel Ángel Fernández, viceconsejero de Educación, Universidades y Formación Profesional.
Miguel Ángel Fernández
Viceconsejero de Educación
El objetivo es evitar a toda costa el abandono de los pueblos y para ello es necesario mantener los servicios básicos en las zonas rurales y la educación es uno de los que pelea junto a la asistencia sanitaria por los primeros puestos del podio. El consultorio médico y la escuela son los últimos bastiones de aquellas localidades con cada vez menos vecinos. «En un municipio en el que ha habido escuela durante muchos años, cerrarla es cerrar el futuro de ese pueblo», apunta. «Si en algún caso, hace años, se ha llegado a producir, siempre se ha buscado un transporte al municipio más próximo».
La importancia de la escuela rural no es baladí. En La Rioja 1.519 alumnos del segundo ciclo de Infantil y Primaria estudian en alguno de los once colegios rurales agrupados (CRA) que jalonan de norte a sur y de este a oeste este territorio, y representan al 6% de todos los estudiantes matriculados en ese nivel educativo este curso.
Además de apostar por la pervivencia de los colegios rurales, desde Educación analizan las probabilidades de cada municipio para que la tendencia cambie. En el caso de Camprovín y Cornago, por ejemplo, teniendo en cuenta los pequeños nacidos recientemente en estos municipios, la previsión es que el número de alumnos crezca y, por tanto, la continuidad de las aulas estaría garantizada.
El pasado mes de enero se inauguró en Torrecilla en Cameros una escuela infantil de primer ciclo que luego tiene su continuidad en el colegio y «todo ello para favorecer la conciliación e incentivar la vida y el asentamiento en el entorno rural», comenta.
En cualquier caso, «queremos seguir dando oportunidades de que vayan familias jóvenes, se asienten en el municipio y tengan la escuela en su pueblo», sostiene. Pero ¿cómo se incentiva que una pareja fije su residencia en pueblos que apenas superan el centenar de vecinos? La solución trasciende de la Consejería de Educación y se aborda desde otro de los frentes que más preocupa en la actualidad: la vivienda. De ahí que el Gobierno de La Rioja puso en marcha el programa Revive con subvenciones de entre 20.00 y 40.000 euros para financiar la compra o rehabilitación de viviendas en municipios de menos de 5.000 habitantes, cuanto menor es la población mayor es la ayuda.
El problema de la vivienda es a día de hoy uno de los talones de Aquiles y con esta iniciativa el Ejecutivo trata de hacer frente a esta cuestión al tiempo que intenta frenar la sangría demográfica. El empleo en el entorno rural, a juicio de Fernández, no sería un problema de primer orden porque «suele haber trabajo o incluso se puede teletrabajar». Además, «el propio entorno rural, como nuestra comunidad es pequeña, tampoco está muy alejado de los núcleos de población grandes».
¿Como se incentiva a los profesores? «El que es vocacional encuentra en el entorno rural el sentido de ser maestro», además de unas condiciones muy favorables: ratios bajas, una atención muy personalizada y un trato con los padres muy cercano que no existe en colegios más grandes.
Aparte, explica el viceconsejero de Educación, para favorecer y reducir la rotación de profesorado, «que en estos centros es elevada», el Gobierno riojano modificó la orden para que aquellos interinos que trabajan durante un año puedan permanecer otro año más en el mismo CRA.
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