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Nueve años después de aprobar las uniones civiles entre personas del mismo sexo, Grecia va a dar un nuevo paso adelante en los derechos sociales con la esperada aprobación del matrimonio homosexual. Salvo sorpresa mayúscula de última hora, el Parlamento de Atenas dará este jueves ' ... luz verde' a esta iniciativa legislativa impulsada por el primer ministro, el conservador Kyriakos Mitsotakis, con la que los gais y las lesbianas tendrán la puerta abierta a la adopción y contarán con los mismos derechos sobre los hijos de estas parejas sin importar quién sea el progenitor biológico.
Reelegido el año pasado con mayoría absoluta, Mitsotakis se ha hecho defensor del matrimonio homosexual pese a las reticencias internas de parte de su partido, Nueva Democracia (ND), y de la dura oposición de la Iglesia local, que contempla con temor que Grecia se convierta en el primer país de fe cristiana ortodoxa donde los gais y las lesbianas puedan casarse y formar una familia.
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Se espera que la propuesta de ley salga adelante con los votos de la mayoría de los parlamentarios de ND, además del apoyo total o parcial de las fuerzas opositoras de la izquierda, que están encabezadas por el nuevo líder de Syriza, Stefanos Kasselakis, el primer candidato de un partido político heleno que ha declarado abiertamente su homosexualidad y que, además, desearía adoptar un niño junto a su compañero sentimental, con quien se casó recientemente en Estados Unidos.
Las organizaciones LGTBI desean que salga adelante el proyecto de ley aunque consideran que el primer ministro podía haber ido más lejos, ya que la normativa no prevé el acceso a la maternidad subrogada para los gais, ni tampoco contempla los derechos paternales de las parejas transexuales. «Esto es lo mejor que podíamos conseguir de parte de un Gobierno de centro derecha con una oposición interna y toda la Iglesia ortodoxa presionando en contra», señaló Stella Belia, fundadora de Rainbow Families, una organización helena de familias formadas por parejas homosexuales.
Consciente de las dificultades de parte del centro derecha griego para aceptar la aprobación del matrimonio gay, Mitsotakis invitó a los parlamentarios de su partido contrarios a esta medida a que se abstengan en la moción, en lugar de votar en contra. «Esta reforma mejora la vida de algunos de nuestros ciudadanos sin quitarle nada a la vida de los demás», señaló el primer ministro en la defensa de su iniciativa legislativa, destacando que con ella, serán «visibles» familias que hasta ahora no lo eran y sus hijos gozarán de los mismos derechos que los de las parejas heterosexuales. Los padres y madres de las familias LGTBI podrán así «recoger a sus hijos del colegio, viajar con ellos o acompañarles en el hospital» sin importar si son o no sus progenitores biológicos.
A Mitsotakis la oposición interna le estalló al más alto nivel cuando Antonis Samarás, exprimer ministro y antiguo líder de ND, criticó duramente a su sucesor al calificar en el Parlamento de «peligrosa» su propuesta de ley por «contradecir las creencias de millones de griegos» y «alterar» el concepto tradicional de familia. «El matrimonio entre personas del mismo sexo no constituye un derecho humano», dijo Samarás, asegurando que un niño necesita «un padre y una madre».
Un mensaje similar pudo leerse en las manifestaciones en contra de la medida que tuvieron lugar el domingo en diversas ciudades del país, en las que se mostraron carteles que afirmaban que existe «una sola familia, la tradicional». Las protestas estaban auspiciadas por la Iglesia ortodoxa, que ha enviado cartas a todos los parlamentarios con sus objeciones a esta medida, que cuenta en cambio con el apoyo de una ligera mayoría de los ciudadanos, según las últimas encuestas.
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