¿Podría la cadena Fox convertirse en adalid de la libertad de expresión? Tal vez. Ese es el papel con el que se ha investido para luchar contra la demanda por difamación que interpuso el fabricante de máquinas de votación Dominion, a raíz de las ... acusaciones de fraude electoral que dispersó Donald Trump y sus acólitos en 2020. El juicio comenzará este martes, si las partes no llegan antes a un acuerdo de última hora.
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Lo que se dirimirá en el estrado es mucho más que los 1.600 millones de dólares en compensaciones por los daños empresariales sufridos al enturbiar su credibilidad. La propia libertad de expresión, la impunidad de las llamadas 'fake news' y la capacidad de defenderse de acusaciones falsas publicadas en la prensa podrían ser rediseñadas con esta sentencia de tiempos convulsos por la desinformación.
En 1964, en plena lucha por los derechos civiles, el comisionado de Seguridad Pública de Alabama, L.B. Sullivan, demandó al 'New York Times' por libelo tras la publicación de ciertas «imprecisiones» sobre la actuación policial reflejadas en anuncios de los seguidores de Martin Luther King. En primera instancia los jueces de Alabama condenaron al rotativo al pago de medio millón de dólares, pero cuando el caso llegó al Tribunal Supremo, 'The New York Times' prevaleció en una decisión unánime de los 9 magistrados que dejó el listón muy alto.
Desde entonces la sentencia 'New York Times' contra Sullivan se lo ha puesto muy difícil a políticos, empresas y personalidades públicas para demandar a los medios de comunicación, ya que no solo tienen que demostrar que están difundiendo información falsa, sino que actuaron «maliciosamente», con total «indiferencia por la verdad».
El juez de Wilmington (Delaware) que supervisa el caso ya ha dejado claro que Fox no podrá ampararse en que podía haber algo de verdad en las acusaciones, porque esa falsedad ha quedado «clara como el cristal». Si la cadena tiene alguna posibilidad de ganar este caso es precisamente por ese estándar que obligará a la acusación a demostrar que el medio informativo de Rupert Murdoch conocía perfectamente que la información que difundía era falsa, pero continuó haciéndolo para engordar sus ratings o por razones políticas e ideológicas, con total indiferencia hacia la empresa, cuyos daños también han quedado probados antes de empezar el juicio.
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Los documentos internos presentados previamente incluyen correos electrónicos y mensajes de texto de conocidos presentadores y productores de sus programas de televisión que demuestran que todos sabían que manejaban 'fake news'. Ni Hugo Chávez tuvo nunca nexos con Dominion, ni la empresa alteró el resultado de la votación presidencial de noviembre de 2020. Los 20 testimonios de Rudy Giuliani, Sidney Powell y otros abogados asociados con Trump o presentadores afines en los que se basa el caso eran «una completa chaladura», escribió la presentadora Laura Ingraham en un mensaje de texto.
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