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«Jugamos por Christian (Eriksen), el corazón de este equipo, pero también para inspirar a Dinamarca». Kasper Hjulmand, el técnico de los vikingos, ofreció en la víspera las dos claves que iluminan a esta alegre y desinhibida selección que ya está en semifinales y se mira en el espejo de los campeones del 92. Sufrió hasta el último segundo de su partido en Dublín para acceder a la Eurocopa, comenzó el torneo con sendas derrotas ante Finlandia y Bélgica y el susto de muerte de su estrella, goleó a rusos y ganeses y ahora disfruta sin ponerse límites.
Le espera el premio de Wembley tras apartar del camino en cuartos a la República Checa, que siempre tuvo que remar a contracorriente y jamás se rindió, con un derroche físico y orgullo encomiables. Dominó sobre todo en la segunda parte, se mereció empatar, pero no le bastó con otro gol de Patrick Schick, el discutido delantero del Leverkusen que vuelve a casa revalorizado, igualado a Cristiano en el pichichi del torneo con cinco tantos y con el sello de autor de un gol estratosférico desde casi medio campo.
República Checa
Vaclik, Coufal, Celustka (Brabek, min. 65), Kalas, Boril, Holes (Jantko, min. 46), Soucek, Masopust (Krmencik, min. 46), Barak, Sevcik (Darida, min. 79) y Schick (Vydra, min. 79).
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Dinamarca
Schmeichel, Christensen (Andersen, min. 81), Kjaer, Vestergaard, Stryger (Wass, min. 71), Hojbjerg, Delaney (Jensen, min. 81, Maehle, Braithwaite, Dolberg (Poulsen, min. 59) y Damsgaard (Norgaard, min. 60).
Goles: 0-1: min. 5, Delaney. 0-2: min. 42, Dolberg. 1-2: min. 49, Schick.
Árbitro : Björn Kuipers (Países Bajos). Mostró amarilla a Kalas y Krmencik.
Incidencias : Partido de cuartos de final de la Eurocopa 2020 disputado en el estadio Olímpico de Bakú.
Fue otro gran partido, abierto, duro pero noble, de idas y vueltas. Con el mérito de saber transformar el drama de la parada cardíaca de su líder en pleno partido en un plus de motivación, la 'dinamita roja' ha explotado. Superó en Bakú a un duro enemigo que siempre dio la cara, pero cayó por dos errores definitivos al principio y final del periodo inicial.
El combinado centroeuropeo es alegre, presiona alto, es peligroso a balón parado y cuando conecta con al ariete Schick, pero se hace muy largo. Enorme riesgo proponer un correcalles ante un enemigo como el danés, con dos magníficos carrileros como Stryger y Maehle, jóvenes y desequilibrantes delanteros –Damsgaard y Dolberg–, y dos notables centrocampistas que cortan, tocan, ocupan espacios y llegan bien al área: Hojbjerg y Delaney.
Dinamarca desniveló pronto el choque, jugado a 30º y con la humedad del mar Caspio al lado del estadio Olímpico. Saque de esquina dudoso, gran golpeo de Stryger y cabezazo sin oposición de Delaney, pivote defensivo del Dortmund. A partir de ahí, la igualdad presidió un duelo sin tregua, con las áreas muy cargadas. Pudieron empatar pronto los checos, pero ese afán por atacar les condenó. Contra de manual. Se internó por la izquierda Maehle, joven lateral del Atalanta, puso un centro maravilloso con el exterior de la derecha y Dolgberg, una de las figuras del torneo, no perdonó tras el arrastre de Braithwaite.
Doble cambio tras el descanso, presencia del tanque Krmencik para ayudar a Schick, y cuatro llegadas checas en un pispás. Acortó enseguida distancias Schick con un remate de primeras. Luego se lesionó y dejó huérfana su selección. Épica, la cabeza de Soucek vendada y con sangre, como antaño, permisividad de Kjuipers, tres centrales daneses enormes y dos grandes porteros. Notable el sevillista Vaclik y sobresaliente Kasper Schemeichel. El del Leicester sigue los pasos del legendario Peter, campeón hace casi 30 años. Otro partidazo, tremenda Eurocopa.
La lejana sede de Bakú, junto al mar Caspio, crisol de culturas entre Europa y Asia, acoge este sábado el sorprendente duelo de cuartos entre la República Checa y Dinamarca, que sufrieron para pasar la primera criba en sus grupos y nunca entre las ... favoritas y ahora se miran en el espejo de un pasado dorado en los lejanos años 90.
Los nórdicos, que en el primer partido perdieron a su estrella Christian Eriksen por un paro cardíaco, lograron una clasificación inédita tras haber perdido los dos primeros partidos. Eufóricos, sueñan con poder ver a Kasper Schmeichel emular el éxito de su padre, portero en el título logrado en 1992, cuando la selección fue llamada a competir con carácter de urgencia, con sus jugadores ya de vacaciones, tras la prohibición a Yugoslavia debido a las sanciones internacionales por la guerra.
Los checos esperan seguir el ejemplo del mítico Antonin Panenka, ganador del título en 1976 con la vieja Checoslovaquia. Desde la escisión de Eslovaquia, sin embargo, la 'Narodak' sufrió el primer gol de oro de la historia, obra del alemán Oliver Bierhoff en la final de la Eurocopa de 1996. En 2004, la selección centroeuropea cayó en semifinales frente a la Grecia de Otto Rehhagel, a la postre campeona en Lisboa.
Los soldados de Jaroslav Silhavy y Kasper Hjulmand, la mayoría héroes casi anónimos para el gran público, se ven reflejados los Nedved, Poborsky, Smicer, Berger, Brian Laudrup o el referido Peter Schmeichel. El fútbol les ha concedido otra oportunidad y soñar es gratis. Se miden por segunda vez en la historia de una Eurocopa para acceder a las semifinales. En Portugal 2004, victoria contundente de los checos (3-0), que acabarían en el tercer peldaño del podio. Desde entonces, unos y otros han estado más bien desaparecidos.
La República Checa se presenta en la capitál de Azerbaiyán superar con gran solvencia a los Países Bajos (0-2) en octavos. Colaboró Matthijs de Ligt con su expulsión y resolvieron con sus goles Tomas Holes y el espigado Patrik Schick, que suma cuatro en el torneo, a uno Cristiano Ronaldo. El ariete del Bayer Leverkusen es el arma más peligrosa del ejército centroeuropeo, con la duda de su capitán Vladimír Darida, aquejado de problemas musculares y baja ya ante la 'Oranje'.
Por su parte, la goleada a Gales (0-4) en octavos ha disparado las expectativas de Dinamarca, con un plus de motivación desde que su estrella rondó la muerte. Hay varios jugadores que acusan el desgaste y sufren molestias, caso del capitán Simon Kjaer, pero Hjulmand confía sobre todo en la intensidad y orgullo de su bloque, más que en las individualidades.
República Checa: Vaclík, Coifal, Celustka, Kalas, Boril, Soucek, Holes, Masopust, Darida o Barak, Sevcik y Schick.
Dinamarca: Schmeichel, Wass, Kjaer, Christensen, Vestergaard, Maehle, Delaney, Hojbjerg, Braithwaite, Poulsen o Dolberg y Damsgaard.
Árbitro: Björn Kuipers (Países Bajos).
Hora: 18:00. Estadio Olímpico de Bakú.
TV: Mediaset
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