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AFP
Miércoles, 20 de enero 2016, 12:44
El entrenador del Nápoles Maurizio Sarri podría ser suspendido cuatro meses después de que su homólogo del Inter de Milán Roberto Mancini afirmara el martes que le había llamado «maricón» durante un partido de la Copa de Italia. Según el artículo 11 del reglamento ... federal italiano, «todo insulto o discriminación por razones de raza, color, religión, lengua, sexo, nacionalidad o origen étnico» es sancionable con una suspensión de al menos cuatro meses y multa. Según los medios italianos, todavía no se ha abierto un procedimiento al técnico del líder del campeonato italiano.
Justo después del segundo gol del Inter en la victoria por 2-0 en Nápoles en cuartos de final de la Copa de Italia, las imágenes de televisión mostraron una discusión acalorada entre Sarri y Mancini. Interrogado por la RAI sobre ello tras el partido, Mancini declaró: «Maurizio Sarri es un racista y los hombres como él no deberían estar en el fútbol. Ha utilizado palabras racistas. Ha comenzado a gritarme, llamándome maricón». Un informe del equipo arbitral podría ser clave en la investigación. El cuarto árbitro se encontraba muy cerca cuando ambos entrenadores comenzaron a discutir.
Doble moral de Mancini
Por su parte, Sarri habló de «una disputa normal de fútbol. «He escuchado y visto cosas peores en un terreno. Espero que en frío, Mancini cambiará de punto de vista. En mis palabras, no había ninguna forma de discriminación. No tengo nada contra los homosexuales», afirmó. Este miércoles Fabrizio Marrazzo, portavoz del Gay Center, una de las principales asociaciones de defensa de los homosexuales en Italia, reclamó «una sanción ejemplar». «Como napolitano y aficionado al Nápoles, siento vergüenza por las palabras de Sarri», añadió, solicitando que su organización sea recibida por Aurelio De Laurentis, presidente del Nápoles, y por Carlo Tavecchio, presidente de la Federación Italiana de Fútbol. «Nos gustaría que el fútbol iniciara una gran campaña contra la homofobia. Un deporte tan popular no se puede permitir mensajes de violencia», añadió.
Hay muchos que han recordado que en 2007, Mancini no estuvo igual de rápido para reclamar respeto y luchar contra la intolerancia en forma de racismo, homofobia o desprecio por territorialidad. Sucedió durante otro Inter-Nápoles, aquel de Liga, en la primera etapa de Mancini en el banquillo local. Se pudieron ver en la curva Nord del Meazza, zona de los ultras neroazurri, mostraron pancartas contra Nápoles, a la que tildaban de cloaca de Italia, contra su rival y aficionados. En una de ellas se definía a los napolitanos como tuberculosos. La justicia deportiva clausuró la zona una jornada pero entonces Mancini consideró lo sucedido como «simples burlas» y acusó a la prensa de falso moralismo, recordando que a Materazzi también le insultaban cuando era visitante.
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