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Al Ciudad de Logroño se le vieron las costuras en el peor momento. Aguantaron bien los de Velasco hasta que aparecieron los errores no forzados. ... El Bidasoa olió sangre y no perdonó. Al final, triunfo visitante 29-31.
La primera mitad del Ciudad de Logroño se ajustó a lo que demandaba un partido de esas dimensiones. Los de Velasco apenas perdieron balones, fueron eficaces en el lanzamiento y defendieron con agresividad. Además, Xoan Ledo quiso aportar contra sus ex compañeros. Con este guion los franjivino siempre fueron por delante en el marcador, con ventajas exiguas, pero siempre por delante salvo el empate a 12 goles.
El ataque local arrancó con un efectivo Zaja, al que tomó el relevo Preciado y más tarde El Korchi saliendo desde el banquillo. Los pivotes ayudaban y la defensa vasca sufría para detener los ataques franjivinos. Tres exclusiones sufrieron los de Irún.
Mientras, en defensa los riojanos sufrían con los hermanos Salinas, inteligentes y prácticos a partes iguales. También hicieron mucho daño los potentes uno contra uno de Pacheco y Asier Nieto. Con una mínima ventaja local se llegó al descanso (16-15).
Aunque Bidasoa se puso por delante en el inicio de la segunda mitad fue un espejismo. De nuevo fueron los franjivino los que se mandaron hasta dos pérdidas tontas y sendos goles rápidos de los vascos. Tiempo muerto de Velasco, 20-21, minuto 41.
Con el cansancio aparecieron los errores en los jugadores locales: malos pases, despistes defensivos, un cambio a destiempo y mala selección de lanzamiento. Se puso el partido cuesta arriba y Velasco agotó los tiempos muertos. 24-27 y nueve minutos por delante para cambiar el partido.
Bidasoa apretaba filas en defensa y Asier Nieto bombardeaba la portería local con un Zaja en defensa que pedía banquillo hace mucho tiempo.
Se calentó la noche con un balonazo en la cara de Ledo que terminó con Esteban Salinas y Uríos, que fue a protestar, excluidos. Y así se le escapó entre las manos el partido a los locales, que tuvieron 50 minutos de calidad y 10 de mediocridad. Llegaron a ponerse a un gol, 28-29, a tres minutos. Un espejismo. La victoria se marchó a Irún.
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