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Primera final perdida. Quedan siete por delante para buscar la salvación pero lo peor del Rioverde Clavijo en la derrota ante el Clínica Ponferrada (53- ... 76) es la sensación de haber retornado al peor momento de esta temporada, cuando los partidos quedaban ya cerrados sin haber terminado la primera mitad. Ya pasó en la jornada anterior en Archena y este domingo se repitió en el Palacio de los Deportes, donde tan sólido se había mostrado en las últimas presencias el cuadro logroñés. Meritorio fue el intento de remontada de la segunda mitad. Tan meritorio como inane, porque permitiendo 25 puntos de ventaja al contrario de inicio es difícil esperar recompensa posterior alguna.
Ya avisó Ricardo Úriz de la velocidad que imprime Ponferrada a su juego. Y se contagió de esa aceleración el Clavijo en los primeros minutos de partido, precisamente lo que no quería el técnico blanquiazul. Además, los locales no encontraron soluciones a la intensa defensa berciana y caían en errores y pérdidas ante un rival que encontraba el aro con facilidad. Para cuando se estabilizaron las pulsaciones Ponferrada ya contaba con una interesante renta con Samar asumiendo muchos tiros pero encontrando también buenas posiciones interiores (12-25).
Rioverde Clavijo
Fields (10), Querejeta (6), Hrabar (5), Arbosa (7) y Sakhniuk (2) -cinco inicial-; De Pablo, Vanags (7), Ayesa (6), Savkov (4), Torres (6) y Faye.
53
-
76
Clínica Ponferrada SDP
Obiorah (2), Moncanut (3), Treviño (10), Harguindey (9) y Herrera (6) -cinco inicial-; Hierrezuelo (9), Blak (5), Merlo (2), Romero (), Vieytes, Samar y Morales (3).
Parciales 12-22, 25-41 (descanso); 43-55 y 53-76 (final).
Árbitros Berbeira y Wiot. Eliminado Treviño.
No mejoraron las cosas porque los visitantes mantenían el alto nivel de actividad atrás y elevaban sus prestaciones adelante. El Clavijo, mientras tanto, se diluía, sin colmillo defensivo, repitiendo fallos y jugadas que acababan con el balón lejos de su objetivo y desastroso desde el triple (un acierto en doce intentos). Los niveles de intensidad estaban absolutamente desequilibrados, con el de los bercianos muy por encima del de los capitalinos. Apenas habían pasado quince minutos de partido y el choque se acercaba peligrosamente a su sentencia (15-40) con un Clavijo pasivo que se había borrado. Un ataque de entusiasmo antes del descanso dejó un parcial de 10-1 que, al menos, dejaba un hilo de esperanza de remontada en la grada.
Fields asumió la responsabilidad tras el retorno de vestuarios con ocho puntos consecutivos, se equilibraron las fuerzas, pero no conseguía el Rioverde acercarse a la barrera de los diez para poner nervioso a un adversario que llevaba a rajatabla su exitoso plan de partido y, además, contaba con demasiadas segundas opciones gracias a su rebote ofensivo.
Se acercó lo más que pudo el Clavijo (45-55) nada más abrirse el último periodo. Pero el Ponferrada había puesto desde el principio un nivel defensivo con mucho contacto y mucha actividad de manos, no siempre legal, pero que dieron por buena los árbitros y los blanquiazules no supieron contrarrestar. Y eso también es baloncesto. Volvió a escaparse el visitante hasta la veintena (51-74). Partido cerrado, derrota consumada.
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