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Restaurante la Kathedral: una cocina para disfrutar a dos alturasEn San Mateo la zona de La Laurel estrenó nuevo –o viejo conocido, según se mire– inquilino. En la calle Albornoz, 5, tres socios (Diego ... Zapata, Coqui Castroviejo y Diego Guerrero) vieron la oportunidad de abrir un nuevo local de restauración. Y así nació La Kathedral, con una barra de pinchos en la planta baja y un pequeño restaurante, con capacidad para 28 personas, en el piso superior. 'Los Diegos' son ya veteranos en gastrobares, aunque debutan con este restaurante, donde primará la comida riojana.
Los responsables de La Kathedral han querido fusionar, en la barra, los pinchos más característicos de sus otros dos locales. Guerrero es el propietario desde hace 26 años del Bar Gil en la calle República Argentina y Zapata gestiona desde hace 12 años el Bar Torrecilla en la Laurel.
¿Dónde se encuentra? En la calle Albornoz, 5 (Logroño).
Horario Lunes, martes, jueves, viernes, sábados y domingos, de 12 a 16 horas (horario de comidas, de 13 a 16 horas) y de 20 a 24 horas. Miércoles, cerrado por descanso semanal, salvo para pequeños eventos programados.
Propuesta gastronómica En barra, una selección de los pinchos más destacados del Bar Gil y del Bar Torrecilla; en la planta superior, donde se ubica el restaurante, menú y carta.
Reservas En los teléfonos 941240485 o 679193588 y a través del correo electrónico lakathedrallaurel@gmail.com.
En esa propuesta más informal se incluirán una docena de pequeños bocados muy reconocibles. Entre ellos no faltarán el 'Gilito', que será su pincho estrella, una versión más pequeña del tradicional bocatita de sardina, guindilla y anchoa del Bar Gil; y el 'Gaditano', un pan brioche con chopitos y salsa Kathedral; dos versiones, fría y caliente, para conquistar los paladares de quienes se acerquen hasta su establecimiento. «Si alguien quiere en un momento dado un plato de los que servimos en el comedor, también pueden pedirlo», apunta Diego Zapata. «Y todos los pinchos de cocina que sirvamos van a ir acompañados de patatas caseras, a excepción del foie», puntualiza Diego Guerrero.
En la parte de comedor será posible comer de carta, pero también el menú 'de mamá' con un primer plato, un segundo y postre, que variará a diario, pero que el comensal conocerá cuando lo pida. «Como cuando llegábamos a casa de pequeños y no había opción a elegir, sino solo lo que te había preparado tu madre», recuerda Zapata.
En todo caso, en el restaurante no van a faltar platos como los huevos fritos con chorizo, jamón o morcilla, ni tampoco su bacalao al pil-pil. Y, sobre todo, se podrá degustar comida tradicional, donde cobrarán especial relevancia los productos de cercanía y de calidad, que variarán en función de la época del año. Se nutrirán, en buena parte, de la huerta riojana y de proveedores locales. «La idea es que la carta vaya evolucionando con nosotros», subraya Zapata. En los meses más fríos sobresaldrán sus platos de cuchara, como caparrones o patatas a la riojana, que será una de las propuestas fijas en la carta. También destacan su tartar de vaca, ensaladas, raciones de embutido, carrilleras, albóndigas, pulpo a la brasa o su chorizo, morcilla y salchichón a la brasa.
«Incluimos, igualmente, algo de casquería, como manitas o callos por ejemplo, porque sabemos que hay mucha gente que la demandan», añade Guerrero. También han adquirido una barbacoa de piedra volcánica para preparar los asados y poder ofrecer una propuesta más amplia. «Nos va a dar opción de cocinar en ella tanto carnes como pescados», completa.
Cuentan con una amplia bodega con más de medio centenar de referencias, sobre todo de Rioja, aunque no faltan vinos de denominaciones nacionales y referencias internacionales.
Y como colofón a la comida y cena, una propuesta de postres caseros, como el arroz con leche o la tarta de chocolate. La carta de postres también irá cambiando en función de la temporada, para ofrecer opciones más frescas en los meses de más calor.
En La Kathedral persiguen un punto de diferenciación y, por ello, es posible cerrar el restaurante para pequeños eventos y comidas o cenas de empresa o de grupos. En estos casos trabajan con menús cerrados –a elegir entre los platos de su carta–. «Nos estamos destinando a un público amplio», plantean.
Asimismo, proyectan que la parte superior sea un espacio cultural, donde tengan cabida eventos culturales, catas y exposiciones, como la que en la actualidad albergan: una muestra con cuadros de Xapata-Art y Paloma Bezares.
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