La pintora Dolores Aguirrezabala y Carlos Fuentes durante la presentación de la exposición. LR

Exposición en Logroño

Siete décadas en acuarela

A pocos días de cumplir 98 años, Dolores Aguirrezabala repasa su trayectoria en la muestra 'Recuerdos de una vida', instalada en el Centro Fundación Caja Rioja Gran Vía hasta el 16 de abril

Miércoles, 26 de marzo 2025

La trayectoria artística de Dolores Aguirrezabala ha estado en buena medida condicionada por su trayectoria vital; por los viajes al País Vasco, por la crianza ... de sus seis hijos, por los diferentes destinos a los que les llevó el trabajo de su marido, por el duelo tras el fallecimiento de este último, por los inciertos momentos de la pandemia... Pero con mayor o menor presencia, la pintura siempre ha estado en su vida, acompañándola en unas ocasiones, salvándola en otras. Y aún continúa ahí, a sus casi 98 años (los cumple el 9 de abril).

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El Centro Fundación Caja Rioja Gran Vía acaba de inaugurar 'Recuerdos de una vida', exposición que repasa la dilatadísima trayectoria de esta tolosana afincada en Logroño. Lo hace a través de 32 acuarelas donde mandan los paisajes, las marinas y la obra abstracta. Y, sobre todo, una pintura libre. «Yo voy a mi aire, me adapto a lo que me viene», nos reconocía este miércoles la artista ante su nueva exposición y acompañada por el gerente de Fundación Caja Rioja, Carlos Fuentes.

También es libre –o anárquica, como dice– durante su proceso creativo en la cocina de casa, la estancia que mejor luz le proporciona para pintar. Siempre lo ha hecho de forma autodidacta, desde que se apuntara en el colegio a sus primeras clases de pintura. Con el curso de los años, el óleo dio paso a la acuarela y el paisaje figurativo derivó en la abstracción, como así se puede ver en su actual exposición en Logroño, instalada hasta el 16 de abril.

Espontaneidad y sentimiento

Dos gamas cromáticas colorean el primer golpe de vista sobre esta muestra; la que funde la gama fría de los verdes y azules con el amarillo, y la dominada por ocres y marrones. Ante el espectador, Aguirrezabala despliega una serie de paisaje luminosos, otros más serenos, donde la pincelada expresa tanta fuerza como sensibilidad, tanta espontaneidad como sentimiento.

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Advierte la pintora de que probablemente esta sea su última exposición, que no su último lienzo. «Si me quitan la pintura, me faltaría la ilusión». Una ilusión que rubrica una destacada trayectoria que le ha llevado a exponer en Francia, Estados Unidos y por toda España, y que le ha hecho merecedora de premios en certámenes nacionales e internacionales. Su mayor premio ahora es seguir pintando.

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