Qué honor volver al teatro a contarlo. Qué gusto ver así el Bretón, expresión cultural de la ciudad hecha ágora. Qué riqueza siempre la Compañía ... Nacional, patrimonio clásico vivo. Qué maestro Calderón, al formular las grandes cuestiones existenciales. Qué disfrute 'El gran teatro del mundo', mostrando la vida como esta vieja tragicomedia. Qué gran teatro del pueblo cuando es servicio público.
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Servicio público es recuperar, preservar y difundir el Siglo de Oro en estos tiempos de yerros y la CNTC lo cumple con excelencia al montar brillantemente el auto sacramental del ilustre dramaturgo. Antes de que Segismundo clamase encadenado en 'La vida es sueño', Calderón plantea el dilema entre destino y libre albedrío con la osadía de poner en manos de simples mortales un dogma religioso y advertirnos: la vida es teatro.
El gran teatro del mundo
Autor: Calderón de la Barca
Dirección: Lluís Homar.
Intérpretes: Clara Altarriba, Malena Casado, Antonio Comas, Carlota Gaviño, Pilar Gómez, Yolanda de la Hoz, Jorge Merino, Aisa Pérez, José Luis Verguizas, Chupi Llorente y Pablo Sánchez (percusionista).
Compañía Nacional de Teatro Clásico (CNTC)
Lugar y hora: Teatro Bretón: de marzo
«Una fiesta hacer quiero», anuncia un Dios convertido a través de hermosos versos en juguetón Autor de la comedia, pues «es representación la humana vida». A sus órdenes, el Mundo dispone el escenario, la tramoya, las luces y el atrezo en una ingeniosa alegoría metateatral a la que son llamados los hombres como personajes pirandelianos siglos antes de Pirandello: el Rey, el Rico y el Pobre, Hermosura y Discreción, el Labrador y el Niño son los papeles que el creador reparte para juzgar a sus intérpretes y hacerlos merecedores o no de acompañarle en la cena celestial. Los mandamientos del padre Calderón, expresados a través de la Ley de Gracia, también se resumen en dos: Ama al otro como a ti, y obrar bien, que Dios es Dios.
Obra bien Lluís Homar en su último trabajo al frente de la Compañía. Su puesta en escena, festiva y musical, se basa en el respeto a la estructura impecable del auto y a su luminosa poesía. Aporta dinamismo a la sucesión de breves monólogos y escasos diálogos que constituyen el texto y, estéticamente, destaca algunos cuadros enmarcándolos en una imponente escenografía.
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Más discutible es la elección del vestuario, que, aunque con sentido, deja a los personajes literalmente en feos paños menores ante un Autor primorosamente vestido como maestro de ceremonias. También obran bien los actores y actrices en las cada vez más raras asignaturas de la declamación, la prosodia y la proyección de la voz.
Y obra bien, por último, el público al entender que las tensiones filosóficas del XVII son las mismas que en el XXI, pues seguimos preguntándonos por el sentido de la vida y sus valores.
Hoy, en su día mundial, celebramos el teatro comprometido con su tiempo, responsable y capaz de iluminar la sociedad en épocas de oscuridad. Hoy celebramos este gran teatro del mundo, el gran teatro de todos.
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