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La campaña de recolección del pimiento riojano arrancó hace aproximadamente quince días y se extenderá hasta finales de octubre, aunque será esta misma semana cuando la recogida se generalizará y los pimientos llegarán de forma masiva a las naves de almacenamiento para su distribución en fresco –una minoría– o lo que es más normal, a las naves de elaboración de las distintas conserveras porque la mayoría del pimiento que se produce en la región –y se comercializa bajo el amparo de la IGP Pimiento de La Rioja– se embota para su comercialización, después de haber sido asado, siempre en hornos de leña, y de seguir un cuidado proceso de elaboración en el que no se les sumerge en agua y se envasan en el propio jugo que desprende la hortaliza.
A partir de ahora, la comunidad –o al menos, muchos de sus municipios– también comenzarán a oler a pimiento asado por el aroma que destilarán tanto las conserveras industriales como los asadores más domésticos que aflorarán en las calles rurales riojanas, y que ya se percibía en el siglo XIX, cuando está documentado que el pimiento riojanoen conserva se consumía prácticamente en todo el país.
Las condiciones climatológicas de la temporada apenas han adelantado la fecha de la recolección diez días, pero sí que el calor se ha hecho notar en la producción y algunas plantas han sido quemadas por el sol o han visto reducida su producción, pero en general se espera una cosecha bastante similar a la del año anterior (todo hace pensar que se situará en torno a los 500.000 kilos amparados por la IGP) porque la pérdida de producción como consecuencia del calor se verá compensada por las lluvias de las últimas semanas y también, y más especialmente, por el ligero crecimiento en las hectáreas dedicadas al cultivo de esta verdura que es todo un estandarte de la huerta riojana. Además, este año ninguna gran plaga ha afectado a los cultivos.
Jesús Martínez, presidente de la IGP Pimiento Riojano, reconoce que esta hortaliza se encuentra en progresión en La Rioja, y poco a poco va creciendo la extensión dedicada a la producción del pimiento, 'recuperando' terreno incluso a cultivos tradicionalmente mucho más rentables, pero que ahora –al perder esa rentabilidad– como es el caso de la vid, se están volviendo a utilizar para la plantación de pimiento.
Martínez reconoce que, de momento, «el pimiento está aguantando la rentabilidad económica, pero siempre a costa de un cliente que está aceptando la subida de precios». Algo que ya se puede cuestionar si sucederá este próximo año en el que las previsiones son que el precio del pimiento en conserva puede llegar a elevar su precio en torno a un cuarenta por ciento, pero no será tanto por la subida de los precios de los insumos propios del cultivo del pimiento sino de todo lo demás: «Se ha cuadruplicado el precio de la tapa; el bote, parecido... todo es muchísimo más caro que antes y eso obliga a subir los precios una barbaridad» y lógicamente, desde la Indicación Geográfica Protegida Pimiento Riojano se temen que el precio «pueda afectar sensiblemente a las ventas».
La variedad de pimiento más extendida en La Rioja, y el que se encuentra amparado por la Indicación Geográfica Protegida Pimiento Riojano, es el najerano que –pese a lo que pudiera señalar su nombre– se cultiva prácticamente en huertas repartidas por toda la comunidad autónoma.
La propia IGP explica que «estos pimientos son grandes, terminados en pico, de un color rojo intenso y, sobre todo, muy finos al paladar».
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