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MIGUEL MORENO - FISIOTERAPEUTA
Lunes, 10 de febrero 2014, 22:38
El síndrome del túnel del carpo es una neuropatía compresiva. Dicho de otra forma, es una lesión por compresión o por atrapamiento de un nervio. En este caso el nervio mediano, a su paso por un túnel anatómico situado en la muñeca, en la cara palmar. Este túnel está formado por los huesos del carpo y una estructura llamada ligamento transverso del carpo, que forma el techo del conducto. En condiciones normales es un paso estrecho y rígido, de manera que cualquier compresión mantenida o inflamación de alguna de las estructuras que lo forman o que lo atraviesan puede comprimir el nervio y provocar dolor, entumecimiento, hormigueo o debilidad en la región de la muñeca y mano.
Es la neuropatía compresiva con mayor prevalencia en la población. Tan frecuente es, que la incidencia se sitúa entre el 0,1 y el 10%, casi siempre en personas entre los 30 y los 60 años. Generalmente es bilateral, afectando a las dos muñecas, y es más común en mujeres que en hombres.
Las causas por las que aparece pueden ser de muy diversa naturaleza. Se han descrito causas mecánicas, la mayoría de ellas debidas a traumatismos de repetición al realizar un mismo movimiento de la mano y la muñeca una y otra vez, o la utilización de herramientas demasiado grandes y pesadas con un diseño ergonómico precario, o herramientas manuales que vibren. Causas degenerativas como por ejemplo la fibrosis del retináculo flexor que disminuye el espacio del túnel, estenosándolo; causas inflamatorias asociadas a artritis; o causas traumáticas ocasionadas como consecuencia de tendinopatías o fracturas óseas en la región de la muñeca.
Los estudios de investigación han revelado una serie de factores predisponentes del síndrome del túnel del carpo, como son el alcoholismo, la obesidad, el embarazo o la menopausia, la presencia de quistes o tumoraciones en la región de la muñeca, infecciones. y por supuesto, la predisposición congénita de cada uno, ya que la cavidad que forma el túnel carpiano puede ser más estrecha en algunas personas.
El deporte no es ajeno a este síndrome, de hecho es una lesión característica en aquellas disciplinas donde la muñeca se fuerza en exceso, como el balonmano, tenis, paddle, gimnasia, ciclismo o halterofilia entre otras. La posición de la muñeca en halterofilia, el golpeteo contra el manillar en ciclismo y BTT o el juego de muñeca del paddle, agravan este síndrome.
El paciente cuando acude a consulta suele referir una cierta torpeza en la mano al agarrar objetos o manipular ciertas herramientas, teniendo dificultad con los movimientos finos de los dedos, o al llevar las bolsas de la compra. Los agarres son débiles, refiriendo la mayoría una cierta pérdida de fuerza de prensión, y habitualmente sensación de entumecimiento e incluso hormigueo, especialmente de la palma de la mano y de la región del pulgar y del segundo, tercer y cuarto dedo, de una o de ambas manos.
Los síntomas suelen aparecer poco a poco, al principio sólo durante el esfuerzo físico, y después también en reposo, exacerbándose durante la noche. Estos síntomas se suelen asociar a dolor en la zona de la muñeca que puede irradiar hacia los dedos y subir hasta el codo o incluso el hombro. Los pacientes suelen referir que si se sacuden la mano, la elevan por encima de la cabeza, o se masajean la palma de la mano, los síntomas se alivian temporalmente.
Cuando estos síntomas aparecen, es importante acudir al fisioterapeuta de confianza y al médico especialista para que realicen cuidadosamente la historia y la exploración adecuada y se confirme el diagnóstico de compresión del túnel del carpo. Los exámenes físicos, la radiografía convencional de la muñeca para descartar otros problemas, y la evaluación mediante pruebas electrofisiológicas son fundamentales para detectar las lesiones por compresión causadas por el atrapamiento nervioso. Cuando valoramos a pacientes con lesiones en el miembro superior que pueden estar relacionadas con el trabajo, es importante obtener información relativa a la génesis de la lesión, así como de la exposición de las estructuras implicadas a condiciones ergonómicas adversas, tanto dentro, como fuera del trabajo o el deporte.
El tratamiento debe abordarse desde una triple perspectiva, médica, fisioterápica y ergonómica. La asociación de estos tres abordajes suele tener buenos resultados, consiguiendo evitar la cirugía de liberación del túnel carpiano, sobretodo si el inicio del tratamiento es prematuro, y la compresión sobre el nervio no lo ha dañado.
El reposo, la utilización de férulas de descarga, el apoyo farmacológico y el decisivo tratamiento de fisioterapia ayudan a manejar eficazmente este síndrome. El tratamiento de fisioterapia recomendado debe contemplar la realización de técnicas de apertura del canal, relajación del ligamento transverso del carpo y del resto de estructuras mioaponeuróticas implicadas, así como el abordaje ecoguiado mediante la técnica EPI asociada a tratamiento específico del nervio mediano mediante técnicas de movilización neural.
La técnica EPI (electrolisis percutánea intratisular) ha supuesto una verdadera revolución en el campo de la fisioterapia y la medicina, proporcionando al clínico una herramienta eficaz e inocua para el manejo y el tratamiento de la lesiones de tejidos blandos. Es una técnica de fisioterapia que consiste en la aplicación de corriente continua (galvánica) a través de una aguja de punción, que actúa como electrodo activo y que mediante control ecográfico, va a provocar una reacción electroquímica en la región degenerada. El objetivo de este novedoso tratamiento es liberar las interfases entre el nervio mediano y el ligamento anular, y entre el nervio mediano y los tendones flexores, para lo que es imprescindible el uso de la ecografía para ecodirigir la técnica de tratamiento y localizar el espacio comprendido entre los tendones de los músculos palmar largo y flexor radial del carpo, donde se sitúa el nervio mediano.
El tercer enfoque en el tratamiento de este síndrome hemos dicho que es el ergonómico. No debemos olvidar utilizar herramientas y equipos con un diseño adecuado para reducir el riesgo en la muñeca. La utilización de teclados ergonómicos, almohadillas, ratones verticales, manillares de gel para las bicicletas, . y la modificación de determinados hábitos laborales, de ocio y gestos deportivos inadecuados, ayudarán decididamente a evitar la recaída de esta lesión.
Como conclusión de esta breve incursión en el síndrome del túnel carpiano podemos recalcar que es fundamental acudir al fisioterapeuta cuando estos síntomas están presentes, y que las novedosas técnicas de fisioterapia invasivas guiadas por ecografía ofrecen resultados esperanzadores en el manejo conservador de este síndrome.
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