Borrar
Luis Gonzaga Alesanco (padre León) San Millán de la Cogolla, 1882-Barcelona, 1936. Residió en varios monasterios y se dedicó al trabajo con enfermos . Desapareció el 30 de noviembre de 1936 y fue hallado asesinado.
MÁRTIRES POR
LA FE EN TIEMPOS
DE GUERRA
SOCIEDAD

MÁRTIRES POR LA FE EN TIEMPOS DE GUERRA

Cuatro religiosos riojanos serán beatificados el próximo 13 de octubre en Tarragona

JOSÉ IGNACIO GASCO jigasco@diariolarioja.com

Domingo, 1 de septiembre 2013, 01:16

Cuatro religiosos riojanos figuran entre los 522 mártires que serán beatificados el próximo 13 de octubre en Tarragona. Fue el Papa Francisco quien a principios de julio dio la autorización a la Congregación para la Causa de los Santos, institución eclesiástica que gestiona las beatificaciones y canonizaciones de la Iglesia.

La celebración tendrá lugar a las 12 horas del 13 de octubre, en una eucaristía que se oficiará en el Complejo Educativo de la ciudad tarraconense y que será presidida por el cardenal Angelo Amato, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos y representante del Papa Francisco para esta beatificación. La ceremonia tiene como lema 'Los mártires del siglo XX en España, firmes y valientes testigos de la fe' y el acto irá encabezado por unas palabras de Benedicto XVI: «Por la fe, los mártires entregaron su vida como testimonio de la verdad del Evangelio, que los había transformado y hecho capaces de llegar hasta el martirio».

Los cuatro religiosos riojanos murieron martirizados en los inicios de la Guerra Civil Española en pleno ejercicio de sus labores religiosas. Procedían de San Asensio, Ollauri, San Millán de la Cogolla y Logroño.

Felipe González de Heredia

Apresado y torturado

Felipe González de Heredia nació en San Asensio el 26 de mayo de 1889, en una familia que lo crió en la bondad, honradez y religiosidad. Muy pronto Felipe sintió la llamada vocacional e ingresó en el Seminario de los Misioneros del Corazón de María en Balmaseda (Vizcaya), donde estudió Humanidades. Su débil salud casi propició que estuviera a punto de abandonar la carrera sacerdotal, pero finalmente continuó en la congregación como hermano coadjutor.

Debido a la persecución política que sufría, Felipe, junto con la comunidad religiosa con la que vivía en Zafra (Badajoz), se trasladó a Ciudad Real. Medio centenar de religiosos claretianos residían en la casa castellanomanchega que resistió hasta julio de 1936. El 24 de julio la casa fue asaltada por un grupo de milicianos, que encarceló a todos los misioneros. Pese a contar con salvoconductos del gobernador civil, catorce de ellos fueron fusilados el 28 de julio en la estación de Fernancaballero bajo la acusación de ser frailes. Dos días después, la comunidad se disolvió y el religioso riojano se escondió entonces en casa de su hermano Salvador. El día 2 de octubre de 1936 fue detenido. En un coche lleno de milicianos fue trasladado hasta el cementerio de Fernancaballero, donde fue torturado y herido con un cuchillo mientras le decían : «Así vas a morir tú, porque con estos perros no hay que gastar pólvora». Testigos del terrible suceso recuerdan que el hermano sanasensiano se mostró sereno en todo momento y antes de morir gritó: «Viva Cristo Rey y el Corazón de María».

Fortunato Barrón Nanclares (padre Gonzalo)

Predicación nocturna

Fue en Ollauri donde nació en octubre de 1899 Fortunato Barrón Nanclares. Estudió en la Escuela Apostólica de los Sagrados Corazones de Miranda de Ebro. Realizó estudios de Teología en Torrelavega y fue ordenado cura en Santander. De Fortunato destacaban quienes le conocieron que en sus trece años como sacerdote, en cuyo ejercicio tomó el nombre de Gonzalo, se caracterizó por ser un hombre «simpático, atento y buen compañero», muy preocupado por los enfermos y los pobres. Desvelan las mismas fuentes que su ardiente celo cristiano le permitió ofrecer durante su sacerdocio miles de sermones.

Ya en Madrid se hizo cargo de la dirección de los Secretariados de la Entronización del Sagrado Corazón de Jesúa y de la Adoración Nocturna en el Hogar. En su cometido apostólico, durante los inicios de la Guerra Civil, se hizo muy conocido en Madrid a causa de su predicación nocturna en el Cerro de los Ángeles, razón por la que fue muy buscado, lo que le obligaba a cambiar de escondite con frecuencia. Sufría en sus encierros por los que necesitaban ayuda espiritual, lo que motivó que abandonara su refugio y fuera a parar a la casa de una familia, desde donde escapaba cada noche para proseguir con su apostolado.

En una de sus salidas, varios milicianos republicanos lo siguieron, lo rodearon y lo detuvieron. Era el 1 de septiembre de 1936. Lo trasladaron a un hotel, donde a preguntas de los interrogadores respondió con voz alta y clara: «Declaro que soy sacerdote, que he ido en peregrinación al Cerro de los Ángeles y predicado muchísimas veces porque esta era mi misión». Aquella misma noche fue fusilado, cuando contaba 37 años.

Luis Gonzaga Alesanco Maestro (padre León)

Especial en el trato al enfermo

El padre León (bautizado Luis Gonzaga) Alesanco Maestro nació en la localidad de San Millán de la Cogolla en junio de 1882. Entró para colegial en el monasterio de Valvanera y fue en el año 1895 cuando ingresó en Montserrat, donde estudió Humanidades y realizó el noviciado, a la vez que cursaba los estudios eclesiásticos. Por su carácter un tanto difícil el padre León residió en varios monasterios españoles, entre ellos el riojano de Valvanera. Se recuerda de él su especial trato con los enfermos y la devoción con la que celebraba misa. Además, tradujo al castellano la Regla de San Benito y otros títulos de espiritualidad monástica.

Sobre el año 1935 vivió en la propiedad montserratina de Can Castells, de donde terminó huyendo ante las continuas amenazas recibidas. El 30 de noviembre de 1936, en el transcurso de una visita en Barcelona a otro sacerdote enfermo (el padre Luis Palacios), el religioso riojano fue apresado y, junto con el padre Palacios, conducido al Comité del Clot. Nunca más se volvió a saber de ellos. Los testigos que vieron sus últimas horas habían constatado la entereza con que ambos religiosos se comportaron en sus horas finales.

Hermán Fernández Sáenz (padre Clemente Faustino)

Vocación por la enseñanza

En Logroño vino al mundo el 6 de abril de 1915 el cuarto de los religiosos riojanos que será beatificado en octubre en Tarragona. Se llamaba Clemente Faustino (bautizado Hermán) Fernández Sáenz e ingresó en el Noviciado Menor de Cambrils en 1928 para luego pasar al Escolasticado. De profundas convicciones religiosas, logró convencer de su fe a su padre, quien quería llevárselo a casa, e incluso consiguió que su hermano menor también se decantara por la labor sacerdotal. Ejerció de profesor en colegio de La Salle de Tarragona, donde desplegó su profunda vocación por la enseñanza religiosa.

En julio de 1936, tanto el hermano Clemente Faustino como sus compañeros del internado huyeron a un hotel tras recibir el aviso de que el colegio y su personal corrían inminente peligro por la hostilidad guerracivilista. Se refugiaron durante dos meses en el hotel de forma discreta, pero una limpiadora del establecimiento, resentida por su despido, se vengó denunciando que el director alojaba a religiosos en su hotel. Clemente Faustino fue detenido con otros cuatro hermanos y con el dueño del establecimiento, y fue fusilado en la noche del 19 de septiembre por ser religioso. Tenía 23 años.

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios

larioja MÁRTIRES POR LA FE EN TIEMPOS DE GUERRA