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LANZAMIENTO

Mussche, un héroe anónimo

Con su singular estilo narrativo, Kirmen Uribe descubre en su nueva novela, 'Lo que mueve el mundo', la vida del escritor belga Robert Mussche, que acogió en 1937 a uno de «los niños de la guerra»NOVELA

DIEGO MARÍN A.

Viernes, 26 de julio 2013, 02:32

Un exilio nunca es agradable. En 1937 miles de niños vascos partieron desde Bilbao en el buque Habana tras el bombardeo de Gernika, cada uno con su particular historia. Kirmen Uribe elige una de ellas como argumento de 'Lo que mueve el mundo', una novela sobre los héroes anónimos, sobre la desconocida intrahistoria, narrada de nuevo con la singular voz de un autor que sabe contar muy bien a través de su atractiva visión personal. En 'Bilbao-New York-Bilbao' (Premio Nacional de Narrativa 2010) Uribe sorprendió narrando en paralelo la vida de su familia y la del pintor Arteta. El enfoque en esta nueva novela es similar, parte de un motivo personal que se desvela al final: un amigo del autor le recomendó que contara «la historia de un héroe», es decir, «de la gente corriente».

Robert Mussche, protagonista de esta obra, acogió a una de esas niñas vascas que llegaron a Gante (Bélgica). En plena Guerra Civil Española y a las puertas de la Segunda Guerra Mundial, Mussche pasó de ser escritor a ser un miembro de la resistencia que luchó contra el nazismo, abandonando a su familia, puede, precisamente, que para salvarla de la injusticia. La novela de Uribe tiene un efecto tobogán, parte de un hecho histórico, se adentra en lo personal hacia la recreación de la vida comprometida y bélica de Robert Mussche (enrolado en el Ejército Real de Bélgica y atentando contra los nazis), y, tras unas interesantes epístolas enviadas a la deriva por su esposa, sin respuesta, finaliza, a modo de documental, con la reconstrucción y confirmación de los hechos expuestos en un homenaje realizado en el 2008 en el teatro Euskalduna. Por tanto, esta obra tiene de todo, muchos géneros, mucha información, y toda ella bien conducida por un autor que imprime en lo que escribe un sello singular, una atmósfera de reportaje periodístico, de suceso verídico pero recreado finamente por la imaginación.

Quizá la clave esté en que Kirmen Uribe cuenta lo que le han contado, en este caso, Carmen Mussche, la hija, la niña exiliada, y lo adereza con un buen trabajo de documentación. Y lo importante de este libro es reconocer, destacar, que, efectivamente, hay historias por contar, hay héroes que nunca obtuvieron su merecido reconocimiento, que tampoco lo buscaron porque obraron por convencimiento.

Uno de los elementos que más llama la atención es la recreación de momentos concretos, de situaciones perdidas en el tiempo, solo a base de una fotografía, de un recuerdo ajeno, como es el paseo por el zoológico de Amberes. Tal vez aquello no sucedió realmente así, pero Uribe lo embellece de tal manera que hace que los diálogos resulten naturales, que el lector viva como reales aquellas escenas de enorme candidez pero de soberbia importancia para un niño que ha tenido que dejar a su familia en otro país que está en guerra. Hasta las patatas fritas cobran una relevancia extraordinaria, son un lujo.

También son fabulosas las digresiones en las que se desgranan curiosidades de la historia popular. Y en 'Lo que mueve el mundo' una de las más interesantes es la procedencia del denominado 'Hombre de Vitruvio' de Leonardo da Vinci, cuyo origen hay que buscarlo en las esculturas griegas 'Doríforo' y 'Hermes'. La narrativa de Kirmen Uribe es, nunca mejor dicho, un libro abierto. Con su obra se aprende y se disfruta y, por qué no, también se forja una opinión propia de la historia.

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