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MARTÍN SCHMITT mschmitt@diariolarioja.com
Jueves, 15 de diciembre 2011, 18:57
Miguel de Cervantes dijo alguna vez que las tristezas no se hicieron para las bestias sino para los hombres; pero si los hombres las sienten demasiado se vuelven bestias. El Naturhouse cayó ayer en El Sargal, un territorio hostil que se convirtió en una fortaleza para los hombres de Zupo Equisoain.
Pero salió vivo del infierno conquense porque los hombres franjivino cayeron como eso, como hombres, dando la cara, buscando la victoria hasta el final, sin bajar los brazos, y tienen la posibilidad, la última bola de partido, de rematar la faena en el Palacio de los Deportes el próximo domingo frente al Fraikin Granollers. Porque no son tiempos para lamentos. Es hora de cumplir las expectativas y sellar un pasaje para Cádiz. Y eso que en el último balón del encuentro, cuando quedaban 13 segundos y el Cuenca estaba con dos jugadores menos, el equipo tuvo la ocasión de igualar.
Pero entre Ismael Juárez, Álex Dujshebaev y Jorge García Vega no se entendieron y en última instancia, el joven lateral franjivino envió el balón sobre la portería de Kapellin. Final de esta primera historia. Un 31-30 que deja al Naturhouse en posesión de otra bola de set. Será el domingo, a las 19.30, en el Palacio de los Deportes.
Pero antes de esto, al Naturhouse todos los daban por muerto. De hecho, fue cayendo durante gran parte del encuentro por una diferencia que llegó a ser de ocho goles. Ayudados por los caseros hermanos Prego, el Ciudad Encantada fue abriendo brecha desde el principio. Y lo que no se pitaba en un área, lo veían en la otra. Tan típico en Asobal como la fortaleza del CB Ciudad de Logroño.
No empezó bien el Naturhouse. Con una defensa 5-1, Ángel Pérez comenzó a hacer estragos. Sin casi pestañear, los tres primeros tantos los convirtió el escurridizo primera línea, que se convirtió en una pesadilla para la retaguardia franfivina. Porque cuando no penetraba el lateral hasta la línea de seis metros, abría hueco para que Jorge Luis Paván, próxima adquisición riojana, entrara y fusilara a un Jorge Martínez que no pudo atinar a hacer nada en esos primeros minutos.
En ataque, los conquenses anularon la mayoría de los ataques visitantes. Cierto es que los árbitros permitieron más fricción en un área que en la otra. Así, tanto Velasco como Víctor Hugo López se marcharon excluidos en dos ocasiones distintas (el lateral terminó expulsado en el minuto 5 de la segunda parte) en esa primera parte, condicionando la defensa para el resto del partido.
La cosa no marchaba bien para el Naturhouse, pero con la defensa replegada en un 6-0 pudo robar un par de balones para que el conjunto riojano se marchara con vida a los vestuarios (16-12).
En la segunda parte nada cambió. Hasta los seis minutos finales. El Naturhouse puso una doble mixta sobre los laterales y, ya en el último tramo la abrió completamente. Sasha Tioumentsev y Álex Dujshebaev hicieron el resto, con feroces contraataques que dejaron boquiabiertos a los 1.200 conquenses. Ya en el final, la última jugada fue a empatar o morir. Se murió, pero a lo grande.
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