

Secciones
Servicios
Destacamos
SERGIO MORENO
Lunes, 3 de octubre 2011, 12:52
Para algunos, este equipo está en disposición de estar con los mejores. Así lo demuestra el buen empate de ayer en El Toralín. Para otros no hay nada que hacer porque a la irregularidad del equipo tanto en juego como en resultados se le añaden los problemas físicos en los finales de los partidos. Y así lo demuestra la tabla clasificatoria y las excesivas molestias en los gemelos de futbolistas como Sergio, Manu García o David de Paula. Es más, hay quien seguro piensa, tras lo visto en estas primeras fechas, que el equipo aún no sabe si quiere tener el balón (como contra el Sestao, Lemona o Burgos) o prefiere acurrucarse atrás y salir a la contra como hizo ayer en tierras bercianas. Para unos hay un plan y para otros, desgobierno.
Independientemente de las múltiples fórmulas magistrales y de las infinitas opiniones, lo cierto es que lo primero en el
fútbol es la eficacia y todo lo demás viene a continuación. Y este hecho, por lo visto, es incuestionable. Ayer pudo ganar la Ponferradina. Opciones, hasta tres claras, tuvo para haber sumado los tres puntos.
Y ayer también debió sumar un nuevo triunfo la UDL, que además de adelantarse en el marcador tras un remate aéreo de Iñaki en el segundo palo, tuvo dos claras para rematar el partido.
La eficacia en el fútbol es como el agua en el desierto, la biblia en el cristianismo o las comisiones en los bancos. Lo segundo no se entiende sin lo primero. Sin eficiencia en el remate no hay resultados positivos, o al menos es más complicado conseguirlo. Su ausencia pone ese sabor agridulce con el que se despidieron los futbolistas del Logroñés de Ponferrada.
Premio menor
Estuvieron tan cerca de hacer algo grande que el empate se observa hoy como un premio menor que seguro irá ganando peso con el paso de los días. Se convertirá en un hecho relevante ante la visita el domingo del Mirandés.
Porque no es sencillo explicar que un hombre de área como Cervero, todo un príncipe en la monarquía absoluta del gol, puede fallar un remate como el que tuvo ayer en El Toralín. No volverá a encontrar en toda esta temporada una posición más clara, más cómoda, más perfectamente seleccionada que la de ayer. El balón le llegó templado desde banda derecha por un David de Paula que se corona como asistente oficial del equipo (dio también el centro que Iñaki metió adentro) pero erró. Cervero la recibió casi de rodillas, de cara a la portería, sin obstáculos, perfectamente equilibrado, con el tiempo justo para pensar pero sin ser excesivo como para dudar. Iba para dentro, fijo, debió pensar el delantero asturiano que seguro hoy no habrá dormido de un tirón dándole vueltas a los motivos por el cual falló semejante pelota.
En ocasiones la vista se le nubla al futbolista cuando sabe que está a punto de hacer algo relevante. Una milésima de segundo de duda y todo se marcha al garete. Y ayer así pasó. El que nunca perdona ayer sí lo hizo porque hasta el mejor pintor sucumbe a los encantos del borrón inoportuno.
Quizás este error puntual dio al traste con lo que fue un guión que Martín supo interpretar en busca del resultado. Nada de buscar el adorno con la pelota. Racionalidad futbolística en búsqueda de la máxima eficacia ante un rival de enjundia que casi se deja sorprender por un rival agazapado y orgulloso a la contra.
Sólo que el plan se ejecutaba bajo un término fallido, la eficacia; la misma que le quitó dos puntos y le permitió sumar uno, porque los locales también fallaron de lo lindo a lo largo del encuentro. Así es la Segunda División B. Fallar es casi una rutina.
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Publicidad
Publicidad
Recomendaciones para ti
Favoritos de los suscriptores
Destacados
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.