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SALVADOR CANTABRANA JIMÉNEZ
Sábado, 14 de mayo 2011, 02:50
Señor Director:
Ahora, que el premio Nobel de la Paz Obama encarga asesinar a un terrorista como Bin Laden sin ningún tipo de juicio previo y felicita a sus ejecutores por el buen trabajo realizado, al más puro estilo Bush.
Ahora, que se casan príncipes de monarquías obsoletas en ceremonias chuscas y patéticas, donde son invitados parecidos personajes de otros países, dictadores sin escrúpulos y la chusma más ridícula de personajillos del corazón que comen y beben de los impuestos del pueblo.
Ahora, que los parados siguen aumentando y vamos por el quinto millón, y los verdaderos responsables siguen tan tranquilos, después de haber creado una burbuja inmobiliaria que ha dejado el mercado de trabajo destrozado y sin esperanzas de que se revitalice.
Ahora, que parece que el PP se va a beneficiar de la crisis, sin haber aportado ninguna solución, utilizando la situación para beneficio propio y siendo ellos los que cuando gobernaban no se preocuparon nunca de crear empresas, sino de especular con el suelo.
Ahora, que en Europa crecen los partidos de ultraderecha xenófobos, que culpan a los emigrantes de todos sus males, y que se muestran insolidarios con los países con dificultades.
Ahora, que los partidos socialistas hacen políticas conservadoras, haciéndole el trabajo sucio a los capitalistas, tomando medidas que sólo perjudican a los más débiles y que, para colmo, no sirven para salir de la crisis ni para crear empleo.
Ahora, que cada uno mira por lo suyo, sin querer aunar esfuerzos comunes y demostrar que con la unidad de las clases populares se puede salir de esta crisis de una manera más justa y decente.
Ahora que parece que hemos olvidado los valores de la solidaridad y de la igualdad, y solo prima el sálvese el que pueda y echarle la culpa a los sindicatos del paro, algo inaudito, porque si bien es cierto que tendrían éstos que replantearse muchas de las cosas que han hecho últimamente, evidentemente no echan a los obreros a la calle.
Ahora tenemos la oportunidad de decir bien alto y bien claro que es posible una salida a esta situación desde la dignidad, que otra sociedad más fraternal es posible, que no podemos caer en la desesperanza y dejar que sean los poderosos, los mercados, la derecha en general quien gane esta batalla desigual. Que son ellos los que han provocado este desaguisado y que no pueden ni deben salir victoriosos, porque lo pagaremos muy caro durante mucho tiempo.
Sabemos lo que podemos hacer ahora. Veremos a ver lo que somos capaces de hacer.
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