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CARLOS FERRER
Domingo, 30 de enero 2011, 11:23
Un último cuarto de ensueño, con la grada volcada con el equipo, una defensa espectacular, y un acierto en ataque como no se había producido en todo el partido, propiciaron que el Clavijo se hiciera con la Copa LEB Plata, y dejaron un halo de éxtasis en el Palacio de los Deportes como no se recuerda desde hace mucho tiempo.
La grada presentaba una gran entrada, casi tres mil espectadores, con muchos niños y mucha emoción contenida. Cuando, en el tercer cuarto, los propios jugadores riojanos comenzaron a pedir, brazos en alto, el apoyo del público, lo cierto es que la respuesta fue contundente y aupó a los protagonistas a seguir porfiando por conseguir el triunfo.
El de ayer fue el triunfo de la constancia, de seguir peleando a pesar de que el rival tenía momentos en que lo hacía muy fácil y anotaba con una facilidad pasmosa. Había que llegar al último cuarto, el decisivo, en el que el Clavijo está dando lo mejor de su juego en cada partido. Sala lo sabe y ayer volvió a conectar el turbo y terminó arrasando a un Andorra que ya no tenía facilidad para encontrar el lanzamiento y que vio como se le iba un partido que tuvo en la mano hasta el tercer cuarto.
Andorra, muy seguro
El partido comenzó con igualdad en ambos bandos. Pero mientras que en el Clavijo iban anotando varios jugadores, en el Andorra lo hacían Matalí (8) y Holmes (9) para mantener la igualdad en el luminoso.
Swanston y Ott habían comenzado con dos triples, Mesa se fajaba con el mejor jugador rival y se podía mantener una leve ventaja al final de ese periodo (21-19).
Pero en el segundo cuarto, Álex Ros salió enchufadísimo, anotó doce puntos seguidos sin fallo y empezó a poner distancia a favor del conjunto de Peñarroya, junto a un Holmes que anotó nueve puntos más.
No se encontraba en el Clavijo el esquema defensivo que impidiera esos lanzamientos fáciles que pudieron hacer mucho más daño si no hubiera sido por los puntos de Suárez, Chufi y un triple de Herrero en el tramo final. Seis puntos al final del primer tiempo (39-44) se presumían como difíciles de remontar tal y como iba el partido. Como había comentado Sala, el Andorra jugaba a seguro y aprovechaba los errores locales.
En el tercer cuarto se mantuvo por ambos equipos un ritmo frenético, con errores propiciados por las defensas. La regularidad de los andorranos era la que mantenía la ventaja. En el cuadro riojano, Ott daba su mejor recital defensivo, robando unos balones excelentes y también anotando cuando más lo necesitaba el equipo.
Se pudo pensar en algún momento que el Clavijo no iba a poder remontar en esta ocasión, porque al final se llegó con esos cinco puntos de desventaja (56-61), tras empatar a diecisiete en este cuarto.
Apoteosis final
Llegó el cuarto definitivo. Y en el desenlace empezó a llevar el ataque riojano un Quique Suárez que parecía haber dejado sus mejores momentos para este tramo final. Se unió a él un Arévalo que supo jugársela en dos entradas a canasta excepcionales y un Sidao que tuvo su mejor racha ofensiva, con dos canastones de rabia y calidad.
Empate a 63, a 65 y con Chufi, Suárez y Mesa como anotadores llegó la explosión final para irse en el marcador, ante la incredulidad de los rivales, que ahora ya no encestaban con facilidad. De hecho se quedaron en 11 puntos, mientras que el Clavijo, en una gran apoteosis final, se iba a los 23 puntos, ganaba la Copa y conseguía llevar al público al éxtasis en el Palacio.
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