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MATEO BALÍN
Domingo, 9 de enero 2011, 01:55
El mayor negocio armamentístico de la industria militar española no acaba de concretarse. Dos meses después de conocerse que el Gobierno ultimaba la venta de 250 tanques Leopard a Arabia Saudí aún no se ha rubricado el contrato. Aspectos «operativos» han dilatado la firma, aunque fuentes conocedoras de la negociación esperan que haya un acuerdo próximamente. La razón del retraso atiende a dos motivos: el porcentaje que se llevarán las compañías alemanas que poseen la patente del tanque y la exigencia de los saudíes para adaptar algunos asuntos técnicos al carro de combate.
Desde que el ministro adjunto de Defensa de Arabia Saudí, el príncipe Khaled Bin Abdelaziz, viajase a España a principios de noviembre para ultimar el millonario contrato con el Gobierno, valorado en unos 3.000 millones de euros, se han sucedido varios encuentros entre ambas delegaciones. A finales de noviembre representantes saudíes visitaron la fábrica de Santa Bárbara Sistema (compañía encargada de fabricar el Leopard 2E) en Sevilla para presenciar in situ las prestaciones del tanque.
Los saudíes se mostraron interesados en el apartado tecnológico y operativo del carro de combate y transmitieron la necesidad de modificar algunos sistemas técnicos para adaptarse mejor a las extremas condiciones de su país. Entre los arreglos se incluyó la instalación de un sistema de aire acondicionado.
En esa misma cita con representantes de Santa Bárbara y del Gobierno, la delegación saudí transmitió su enojo por la publicidad que ha adquirido la negociación en los medios de comunicación españoles. «No están acostumbrados a que se publiquen esas revelaciones sobre un asunto de tanta transcendencia que afecta a la seguridad de su país», justifica una persona conocedora de la negociación. Por este motivo pidieron a la parte española la máxima discreción.
Patentes
El otro inconveniente de la venta tiene que ver con las patentes para construir el tanque. Pertenecen a dos compañías alemanas, Krauss-Maffei Wegmann (KWM) y Rheinmetall AG. Estas firmaron en 1998 un acuerdo con España para permitir la construcción de una variante del Leopard. Entonces se pactó un reparto del 60% para las empresas españolas y del 40% para las alemanas, y se adjudicó el contrato a Santa Bárbara Sistemas, que en 2003 comenzó con la producción de modelo 2E para el Ejército de Tierra. Este acuerdo consistía en la construcción de 219 unidades.
El Gobierno debe negociar ahora con la parte alemana para dar el visto bueno a la operación con Arabia Saudí. Para ello pretende reducir los porcentajes pactados dado que la carga de trabajo del Leopard 2E se realiza de forma íntegra en las fábricas españolas de Santa Bárbara (filial de la multinacional General Dynamics). No obstante, existe interés en llegar a un rápido acuerdo, ya que ambas partes se benefician de un millonario contrato de estas características.
Por otra parte, una de las ventajas para rubricar la firma con los saudíes es que España ya dispone de medio centenar de carros acabados del lote fabricado por Santa Bárbara para el Ejército. Unidades que se podrían incluir en la operación para acelerar los trámites de entrega. Otra ventaja es el acuerdo firmado en 2008 por Madrid y Riad para cooperar militarmente. Este acuerdo se ha traducido hasta ahora en la formación de pilotos saudíes para la conducción del avión Eurofighter en la base de Morón (Sevilla).
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