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J. SAINZ
Martes, 23 de marzo 2010, 10:58
«». El pasado 6 de octubre, José Manuel Caballero Bonald, presidente del jurado del III Premio Logroño de Novela, destacó en el acto de entrega «el estilo siempre evocador y sugerente de la prosa» de Eduardo Iriarte (Pamplona, 1968), autor de 'Las huellas erradas'Un solo párrafo basta para comprobar hasta qué punto. En cambio, para comprobar además «el impecable sentido de la tensión narrativa» es necesario leer el libro completo.
Ya está en las librerías la novela ganadora de la tercera edición del certamen del Ayuntamiento de Logroño, Fundación Caja Rioja y Algaida Editores, el más importante de La Rioja y uno de los más cuantiosos de España con sus 90.000 euros de bolsa. Después de Barcelona, Pamplona y Bilbao, ayer fue presentada en Logroño por su autor, un hombre de formación filológica dedicado a la traducción, especialista en poetas anglosajones, editor también de poetas minoritarios y novelista. En su caso no es una frase hecha decir que «no podría vivir sin la literatura», como afirmó en otoño en su primera entrevista como ganador del premio.
«Me gustan las novelas que se pueden leer de un tirón pero se quedan contigo toda la vida», aseguró Iriarte ayer de nuevo en Logroño. En su bibliografía figuran 'Simulacros de vida' (2002), 'Sombras lentas que caen' (2005, Premio Gabriel Sijé) y 'Más allá de la fragua' (2007, Premio Francisco Umbral). Su cuarta novela se suma al palmarés del Premio Logroño de Novela, que inició Manuel Hidalgo con 'Lo que el aire mueve' y continuó Martín Casariego con 'La jauría y la niebla'.
«'Las huellas erradas'es -según el propio autor- una crónica cruenta como las que corrían por los pueblos, en las que nadie sabe dónde acaba el suceso y dónde empieza la leyenda». En 1876, durante la retirada del ejército carlista, dos soldados del bando liberal, Simón y Andrés, desertan por su desacuerdo con la brutalidad de un superior. Un año después, Simón se entera de que, a su regreso al pueblo, Andrés asesinó a su propia novia y se suicidó, pero él no lo cree y decide investigar lo ocurrido.
«No se trata de una novela histórica -advierte-, tiene mucho de misterio y también de introspección psicológica». «Son dos personajes -añade- que van huyendo de sí mismos y les resulta imposible eludir su destino. Van asumiendo lo que han hecho y sus consecuencias. La culpa es el motor de todo».
-¿Qué ha dejado de sí mismo Eduardo Iriarte en esta novela?
-Quizás me veo reflejado en la dificultad de volver a casa que tienen los personajes: se fueron y ya no saben volver. Yo me fui muy joven de Pamplona (a Barcelona) y cuando vuelvo ya no es la misma y yo tampoco lo soy. Es la sensación de no pertenecer a ninguna parte.
-¿Cómo es en su caso el proceso de dar por terminada una novela e iniciar otra?
-Surge de necesidades internas. 'Las huellas erradas' partió de un hartazgo de la realidad, de un momento en que la realidad, el entorno contemporáneo me abrumaba. Por eso escribí sobre un lugar y una época alejados. La novela en la que trabajo actualmente es, en ese sentido, radicalmente opuesta: contemporánea, urbana y algo experimental. El estilo, en cambio, sigue estando cuidado al máximo.
-¿Existe una novela ideal que le gustaría escribir y todavía no sabe cómo empieza?
-De momento me centro en cada una sin plantearme un ideal ni un objetivo. En cada novela me vuelco como si fuera la definitiva.
-¿Y queda satisfecho con el resultado o después del punto final sigue dándole vueltas a la historia?
-Es una sensación ambigua: por un lado no la doy por terminada hasta que no quedo satisfecho, pero al mismo tiempo tengo la impresión de que no se acaba nunca y que la escritura podría seguir puliéndose indefinidamente. Pero hay que hacerlo en algún momento.
-¿Después del éxito teme tener que pagar algún tributo estilístico?
-Son cosas diferentes, yo voy a seguir escribiendo como escribía hasta ahora. Desde la primera novela siempre escribo para mí, escribo la novela que me gustaría leer a mí. Así que ahora, independientemente de que vayan a leerme cinco mil o cincuenta mil personas, seguiré escribiendo para mí. No sabría hacerlo de otra forma. No podría ponerme a escribir un por el hecho de venderlo.
-¿Ver este libro en las librerías le ha causado una impresión diferente a los anteriores?
-Sí, porque la distribución está siendo importante y para un autor el principal premio es ése. Lo que buscas es que el libro esté en las librerías, desde El Corte Inglés a la librería de tu barrio.
-¿Me refería a la sensación de confirmación literaria?
-Sí, también. Eso es algo progresivo, pero con esta novela ha sido especial desde el primer momento.
-¿Imposiciones editoriales?
-Espero que no ocurra. Los editores los saben: al autor hay que darle libertad para que escriba lo que quiera. También hay escritores que van directamente al , pero eso es otro tipo de literatura.
-La dotación es un arma de doble filo para un premio literario. ¿Le parece excesiva, aunque sea absurdo preguntar esto al ganador?
-Para la organización es una forma de ir abriendo camino; otros premios tardan décadas en afianzarse y éste está ya entre los principales.
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