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Una familia rescatada en alta mar por la Marina italiana llega al puerto siciliano de Pozzallo el pasado julio.
Italia y la UE se desentienden hoy oficialmente del rescate de inmigrantes

Italia y la UE se desentienden hoy oficialmente del rescate de inmigrantes

Roma cierra su operación en el Mediterráneo, tras salvar 100.000 personas en un año, pero Bruselas ahora se limitará a vigilar las fronteras

ÍÑIGO DOMÍNGUEZ

Sábado, 1 de noviembre 2014, 01:07

Salvo que por un milagro dejen de llegar inmigrantes por el Mediterráneo rumbo a Italia, en la próxima tragedia habrá que acordarse de la fecha de hoy. Cuando la UE e Italia empiecen a echarse la culpa se remontarán al 1 de noviembre de 2014. Ayer fue el día en que Italia cerró la operación Mare Nostrum y oficialmente deja de rescatar en alta mar barcazas de desesperados, la mayoría refugiados. En un año ha salvado a más de 100.000 personas, la mayor avalancha de inmigración en décadas. Pero nadie seguirá con el trabajo. Como ya no salen muertos en la tele y el mal tiempo reducirá las travesías desde el norte de África, se notará menos. Luego ya se verá.

EN SU CONTEXTO

  • La operación Mare Nostrum.

  • Surgió tras la tragedia que en octubre de 2013 costó la vida a 366 inmigrantes en aguas de Lampedusa. Los rescates en alta mar costaban al Gobierno italiano nueve millones de euros al mes.

  • La misión Tritón.

  • Entra en vigor desde hoy y ha sido promovida por la UE con el único cometido de vigilar las fronteras. Bruselas ha destinado un presupuesto de 2,9 millones de euros.

Se supone que hoy releva a Italia una operación comunitaria llamada Tritón, un pálido sucedáneo. En un juego de desplantes entre la UE e Italia, desde Bruselas subrayan que se trata sólo una acción complementaria que no sustituye a Mare Nostrum, que se limitarán a vigilar las fronteras sólo hasta 30 millas de las costas italianas y admiten que, de momento, sólo tienen dinero para dos meses. Aún debe renovarse la partida de 2016. Mare Nostrum le costaba a Italia nueve millones al mes, y Tritón tiene de presupuesto 2,9 millones. Lo cierto, como acusan la ONU y organizaciones como Amnistía Internacional (AI), Médicos Sin Fronteras y Save The Children, es que nadie saldrá ya a salvar mar adentro las maltrechas naves que se hunden y toda esa gente a partir de ahora simplemente morirá. Gil Arias Fernández, presidente de Frontex, la agencia europea de fronteras responsable de Tritón, ha sido muy claro: «Tritón nace para vigilar las fronteras, no para operaciones de búsqueda y socorro». La UE espera que de eso se siga ocupando Italia, como buenamente pueda.

Mare Nostrum ha sido un loable esfuerzo de Italia en solitario que nació tras la conmoción por la muerte de 366 inmigrantes en la isla de Lampedusa en octubre de 2013. En plena emergencia, y con la plana mayor de la UE compungida ante los cadáveres, Italia se ha lanzado durante un año a salvar a todo el que hallara en medio del mar. Entretanto ha seguido el eterno debate: Roma reclama a la UE más apoyo, porque considera que es un problema humanitario europeo, pero el resto de países son reacios a arrimar el hombro. Es más, Gran Bretaña ha anunciado esta semana que no participará en Tritón porque cree que los rescates son un error: «Crean un factor de atracción involuntario que incita a más inmigrantes a intentar la peligrosa travesía». Proponen concentrarse en los países «de origen y tránsito» de la inmigración, algo bonito de decir pero por lo que nadie ha movido un dedo. Sería recomendable encontrar una alternativa a estos viajes suicidas si se considera que son potenciales refugiados: el 63% de las personas que llegaron por mar en 2013 escapaban de Siria, Eritrea, Afganistán y Somalia, países en guerra o con graves conflictos.

Mensajes contradictorios

Entre unos y otros, la casa sin barrer y así se ha llegado hasta el día delirante de ayer, con anuncios incompatibles de Bruselas y Roma. Mientras la comisaria de Interior, Cecilia Malmström, presentaba Tritón, supuesto complemento de Mare Nostrum, y decía una cosa, el ministro de Interior italiano, Angelino Alfano, decía otra, se congratulaba de que por fin la UE asuma su responsabilidad y daba por cerrada Mare Nostrum. Es más, en su órdago Alfano se jactó en clave electoral de que esto de salvar naúfragos ya no les va a costar un euro a los italianos, porque se encarga Europa, mientras Malmström aclaraba que Italia tendrá que seguir saliendo a rescatarles como siempre.

En números exactos, Mare Nostrum ha realizado 558 intervenciones, ha salvado 100.250 personas, aunque murieron 499 y 1.446 han desaparecido. También han sido arrestados 728 traficantes. Tritón contará con cuatro aviones, un helicóptero, cuatro barcos y tres patrulleras aportados por 21 estados miembros. Según Malmström, es «la mayor operación marítima de la UE». Pero Mare Nostrum disponía de 32 naves de la Marina italiana, dos submarinos, aviones y helicópteros y movía 900 soldados al día. Y ahora, a esperar la próxima tragedia.

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