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JON AGIRIANO
Domingo, 22 de junio 2014, 01:08
El viernes por la mañana, Xavi Hernández mandó un 'whatsapp' a sus amigos en el que les informaba de que dejaba el Barcelona y les daba las gracias por su ayuda a lo largo de todos estos años. Vive días de despedidas el centrocampista de Tarrasa, que en unas pocas semanas ha visto cómo se precipitaba el final de su carrera como futbolista de élite tanto en su club de toda la vida como en la selección. Ahora le espera Catar, donde vivirá un retiro de lujo pero no podrá disfrutar de lo que más le ha apasionado siempre: el estímulo único de la alta competición. Consciente de ello y todavía afectado por el fracaso de España en este Mundial y por su condena al banquillo en el decisivo partido ante Chile en Maracaná, Xavi ha decidido pasar desapercibido. Ocultarse, en cierto modo. No se le ha escuchado. No ha concedido ninguna entrevista personal, ni se ha parado a charlar en las zonas mixtas. Sólo intervino en la rueda de prensa oficial de la víspera del partido con Holanda.
Hay algo simbólico en el silencio del jugador del Barcelona. Imposible no compararlo con su papel exactamente contrario en el pasado Mundial, donde vino a ser casi el portavoz de 'La Roja' o, por lo menos, su mejor referencia mediática. Nadie duda de que, hace cuatro años, Xavi Hernández no sólo fue una pieza clave en el juego de España, sino uno de los principales artífices del entusiasmo, la autoestima y el espíritu competitivo que llevó a la selección hasta la cima del fútbol. De la misma manera, se hace difícil dudar de que su papel irrelevante en Brasil ha sido uno de los factores claves en el derrumbe de los campeones del mundo. A estas alturas, nadie niega que el declive de España y el de Xavi Hernández están estrechamente relacionados. No es una casualidad que hayan coincidido en el tiempo. En absoluto.
Cuando ya no están, los grandes futbolistas dejan un vacío inmenso, tan hondo que sus equipos necesitan un período de adaptación a ese nuevo tiempo que les toca vivir. Pues bien, cada vez son más los técnicos y los analistas que coinciden en que, tanto España como el Barcelona, deberán reinventarse y aprender a vivir sin Xavi Hernández. Y es que ha sido él, en compañía de otros pero él como principal artífice, como 'factotum', quien ha hecho posible el fútbol que ha llevado tanto a la selección como al club blaugrana a vivir las épocas más doradas de su historia. No es que sin Xavi hubiera sido imposible practicarlo. Lo que hubiera sido imposible es que alcanzara esas cotas de excelencia. Así se explica que, a medida que el rendimiento del barcelonés ha ido decayendo, bajaran también la calidad del juego y los resultados de 'La Roja', cuyo último gran partido memorable fue la final de la Eurocopa 2012. Y como se recordará, Xavi, que no había brillado en los encuentros anteriores, dictó en Kiev una lección magistral.
Xavi Hernández ha sido la clave de bóveda del juego de España desde que tomó las riendas del equipo. ¿Cuando lo hizo? No hay una fecha precisa que pueda conmemorarse, pero sí un momento señalado. El futbolista de Tarrasa, campeón del mundo juvenil en 1999, debutó con España el 15 de junio de 2000 en un amistoso ante Holanda en La Cartuja. En el Mundial 2002 no fue titular fijo con Camacho, aunque jugó tres partidos, entre ellos aquel de cuartos de final ante Corea de triste recuerdo. Xavi, por cierto, marcó su lanzamiento en la tanda de penaltis. En la Eurocopa 2004, no jugó un solo partido. Iñaki Sáez confiaba en él -era uno de sus chicos de Nigeria-, pero hizo una apuesta en la que no entraba, con Albelda y Xabi Alonso como medios centro y Joaquín y Vicente en las bandas.
Tras la llegada de Luis Aragonés, el papel de Xavi Hernández comenzó a cambiar poco a poco. Competitivo y futbolero a rabiar como es, congenió mucho con el sabio de Hortaleza, que le hizo titular indiscutible. Lo fue en el Mundial 2006. El fútbol de la selección no había dado todavía su vuelco conceptual. Xavi, sin embargo, comenzaba a acumular galones. Por cierto, en aquel Mundial, España quedó eliminada en octavos de final por la veterana selección francesa. Pues bien, otra vez la coincidencia: aquel partido en Hannover fue el peor que disputó Xavi en todo el torneo. Luis Aragonés le sustituyó en el minuto 70.
El mejor de la Eurocopa'08
Todo empezó a cambiar al año siguiente. De la necesidad, se hizo virtud. Convencido de que era necesario un golpe de timón para no seguir acumulando fracasos, el seleccionador decidió jugársela con los peloteros, que eran muy buenos y empezaban a abundar. Ahí estaba Iniesta, por ejemplo, que todavía no había conseguido ser un fijo en el once de España. Xavi sería la piedra angular de ese equipo. El futbolista del Barça tenía 28 años en la Eurocopa de 2008. Elegido mejor jugador del torneo, en Austria vivió su consagración. Unas semanas antes, el 8 de mayo de 2008, Pep Guardiola había sido nombrado entrenador del Fútbol Club Barcelona. Comenzó entonces la época verdaderamente dorada de Xavi, la que le llevó a sumar 133 internacionalidades y a amasar un palmarés único.
No sólo se trataba de que nadie interpretara mejor que él el nuevo estilo de fútbol que se había implantado sino que con su toque, su exquisita visión del juego, su espectacular capacidad para asociarse y para manejar el tiempo del partido, resultaba básico para que éste fuera posible. De ahí que ahora, cuando se habla del cambio de ciclo en la selección, sean muchos los que se pregunten si habrá un futbolista capacitado para sustituirle en sus funciones. O dicho de otro modo: si 'La Roja' podrá seguir siéndolo sin Xavi Hernández, un futbolista único al que todos los aficionados del mundo ya echan de menos.
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