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Valverde, al podio que ha perseguido «toda la vida»

Se emocionó como nunca en la meta al confirmar que hoy subirá al fin al tercer cajón en París

J. GÓMEZ PEÑA

Domingo, 26 de julio 2015, 00:47

«Es que... llevo... toda... la vida persiguiendo... esto». Estremecedor gesto de llanto en el rostro de Alejandro Valverde, que se abraza en la meta a Escámez, su masajista, su amigo, el que le escucha cada tarde, el que sabe de sus miedos y ambiciones. Llora el tercero del Tour. Al fin subirá al podio de París. Ni hablar puede. Llora un hombre de barba cerrada, forrado del mejor músculo. Llora por fin de felicidad en el Tour, la carrera que no le quería, la maldición que le perseguía. «Ha sido tanto sufrimiento. Va por mi familia, por mis cuatro hijos, por los que me apoyan siempre», agradecía. «Nairo y yo hemos luchado a tope por el Tour y vamos a acabar segundo y tercero. Es para estar contento, feliz». Para soltar al fin ese llanto tanto tiempo archivado. Hoy, Valverde verá París desde arriba, desde el podio, la altura que le faltaba a su extraordinaria carrera.

Cuando Eusebio Unzúe y José Miguel Echávarri se adelantaron a Manolo Saiz en el fichaje de Alejandro Valverde, le pusieron los galones del equipo de Induráin y Delgado. El viejo Reynolds, el Banesto... Eso implica luchar por el Tour. Valverde, encima, había crecido con esa misión íntima. Era capaz de todo, de esprintar, de escalar, de soportar el calor... Y probó en el Tour cuando aún mandaba Armstrong. Batió al texano en Courchevel (2005) y pareció que podía ser su relevo. De ese vuelo cayó varias veces en picado. Tocó fondo el año pasado, cuando en la contrarreloj final perdió el podio. Lloró de impotencia. Ayer, las lágrimas tenían el fuego de la felicidad, de la plenitud. Lleva más de una década ganando todo tipo de carreras, pero se le negaba el podio del Tour. Ni ayer se lo creía en la salida. «Es que Nibali estaba muy cerca, muy fuerte. La tercera semana es muy dura y lo puedes perder todo en apenas unos kilómetros», decía entrecortado en la meta.

«No lo esperaba, no lo esperaba, no creía que iba a subir al podio», se repetía. «Y lo he conseguido en el Tour más difícil, contra un gran rival como Froome, al que hay que darle la enhorabuena». El Movistar no pudo con Froome, pero le puso contra las cuerdas. «Sí, le hemos atacado en la Croix de Fer. He arrancado yo y luego Nairo, pero no hemos hecho distancia suficiente». Ya en Alpe d'Huez, a Valverde le benefició el pinchazo de Nibali. Pero el italiano no fue mejor que el murciano en la subida. Valverde estuvo a un gran nivel. Lanzó a Quintana y después siguió la rueda de Froome. Llegó con el líder a Alpe d'Huez, al podio del Tour. Al fin.

Y se vino abajo de emoción. Valverde tiene en su palmarés la Vuelta a España, la Lieja-Bastogne-Lieja, la Flecha Valona, medallas en el Mundial y tantas otras victorias. El suyo es un currículo caudaloso. Por eso, pese a estar habituado a los éxitos, lloró ayer como un debutante. Liberado. Al fin y al cabo, es la primera vez que toca el gran podio del ciclismo. «Lo que he querido siempre». Llevaba una vida tras él.

Y por fin París. Después de una última semana durísima por los Alpes, los corredores que han sobrevivido al esfuerzo afrontan hoy la etapa más deseada, la que lleva al pelotón a los Campos Elíseos de la capital gala. Gran escenario para que los velocistas se luzcan en la despedida.

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