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Un narcisista Karl May posa disfrazado como Kara Ben Nemsi, el 'hijo del alemán', protagonista de sus novelas sobre Oriente. :: Reino de Cordelia
Karl May, embustero con alma de apache

Karl May, embustero con alma de apache

Cuatro editoriales rescatan las exóticas novelas del olvidado escritor alemán para el lector españolEl salvaje Oeste, el Sahara o la Pampa, escenarios de unas ficciones que, como las de Verne y Salgari, descubrieron la aventura a millones de lectores

MIGUEL LORENCI

MADRID.

Lunes, 4 de septiembre 2017, 00:17

Karl May no pisó el salvaje Oeste. Tampoco el desierto del Sahara ni las vastas llanuras de la Pampa, territorios que inmortalizó en unas exóticas novelas de aventuras que fueron la puerta a mundos desconocidos para millones de lectores. Recorriendo lejanos parajes desde su escritorio en Alemania, imaginando las encarnizadas batallas de la caballería, los colonos y tramperos con las tribus indias en la conquista del 'Far West' o las guerras tribales en el mundo musulmán, este embustero con alma de apache y de beduino anticipó el 'best-seller' en el paso del siglo XIX al XX.

Creador de «héroes pluscuamperfectos» según Fernando Savater, la obra de May había caído en el olvido. Y eso que gozó en su día de un éxito parejo al de gigantes de la literatura de aventuras, de clásicos universales como Julio Verne o Emilo Salgari. Triunfador tardío, se estima que May vendió 200 millones de libros en más de 40 idiomas. Ahora cuatro editoriales españolas coinciden en el rescate de sus exóticas narraciones, comenzando por la gran novela de May en los dominios de Mahoma: 'A través del desierto'.

Reino de Cordelia publica esta novela que protagonizan el aventurero alemán Kara Ben Nemsi -Karl, 'hijo de alemanes' y trasunto de May- y su fiel criado musulmán Halef Omar, que atraviesan el infierno del Sahara del sur de Argelia hasta las orillas del Nilo. En su periplo del Mar Rojo hasta La Meca se enfrentan a toda suerte de peligros, accidentes geográficos, asesinos, bandidos y piratas.

Publicada en 1881, en español se troceó en cuatro novelas -'El rastro perdido', 'Los piratas del Mar Rojo', 'Los ladrones del desierto' y 'Los adoradores del diablo'- aparece en un solo volumen y con nueva traducción de José Fernández Bueno.

Espuela de Plata, el sello de Abelardo Linares, rescata los dos primeros títulos de las series del Oeste que encumbraron a May: 'El cazador de las llanuras' y 'El hacha de guerra'. El protagonista de esta saga es otro joven alemán, el legendario trampero Old Shatterhand, 'Mano de hierro', 'alter ego' de May y hermano de sangre del buen jefe apache mescalero Winnetou.

Ediciones del viento publica 'Los hierbateros', en la que los escenarios son las desoladas pampas de Argentina y el Chaco boliviano. Menoscuarto completa el rescate con la serie 'En el reino de los leones de plata', que conecta las aventuras del salvaje Oeste con las de Oriente.

Timador redimido

Karl May (Ernstthal, 1842 - Dresde, 1912) fue el quinto de los quince hijos de una humilde familia de tejedores de Sajonia. Ciego hasta los cinco años, su imaginación se desbordó en la infancia. Estudió música y en 1861 se tituló como maestro, pero apenas ejerció. Timador, acusado de robos y estafas, fue encarcelado en varias ocasiones y se le prohibió dar clase. Bibliotecario de la prisión, descubrió la capacidad redentora de la escritura gracias a un capellán. En 1875 comenzó a colaborar en prensa y fichó por una revista dedicada a la familia en la que publicó la serie de artículos sobre Oriente que lanzó su carrera.

Viajero imaginario a través de los libros y planos con los que documentaba sus aventuras, fue May viajero real solo en su madurez. Tenía 57 cuando emprendió su primer recorrido por Egipto, Líbano y el actual Israel. Solo en 1908, cuatro años antes de morir, cruzó el Atlántico decidido a acercarse a los indios que imaginó. Pero su idealizado y pacifista jefe Winnetou nada tenía que ver con los pieles rojas confinados en reservas, de modo que May desistió de su aproximación a los apaches y a las demás tribus de las primeras naciones. No pisó las praderas ni atravesó las llanuras que había idealizado en unas novelas plagadas de inexactitudes y exageraciones, marcadas por un etnocentrismo que muestra siempre al hombre blanco como superior al piel roja. Embustero contumaz, dijo haber viajado 20 veces a América, hablar decenas de idiomas y dialectos, se inventó una épica biografía y doctorados académicos.

De enorme éxito en Alemania, sus fans le acosaban en las conferencias. Y eso que cayó en desgracia al descubrirse sus patrañas y luego por el simple hecho de ser uno de los autores preferidos de Adolf Hitler. Pero su fama persiste más de un siglo después de su muerte. Aún hoy se le rinde un homenaje popular en su país. Decenas de miles de personas peregrinan cada año a Elspe, a unos cien kilómetros de Colonia, para asistir al festival en el que Winnetou cabalga de nuevo junto a su amigo Old Shatterhand.

Gustavo Gili comenzó a publicar en España las novelas de May en 1927. Editorial Molino adquirió los derechos en 1930 y las editó incluso en la guerra civil. Bruguera incluyó en los 70 algunas de sus obras en la recordada colección Historias, que alternaba páginas de texto y de cómic y Círculo de Lectores lanzó en los 70 y los 80 las doce novelas ilustradas de 'Entre los pieles rojas'.

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