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DARÍO MENOR
Sábado, 9 de enero 2016, 01:14
Francesca Chaouqui desentonó en la Curia romana desde el primer momento en que se supo que formaba parte de la comisión creada por el Papa en 2013 para radiografiar la situación económica y administrativa del Vaticano. Mujer, joven, laica y con una carrera a las ... espaldas como relaciones públicas, su perfil estaba en las antípodas de los personajes habituales que suelen copar estos nombramientos. Más llamó aún la atención cuando estalló el pasado noviembre el llamado 'caso Vatileaks 2', motivado por la filtración de documentos confidenciales de la Santa Sede. Chaouqui está acusada de haber entregado esa información a la prensa junto al monseñor riojano Lucio Vallejo Balda, con quien coincidió en la comisión. Esta ferviente católica , embarazada de cuatro meses, echa la culpa de todo al sacerdote español, a quien tacha de loco, y dice estar dispuesta a cumplir por completo la condena «política» que le caiga, aunque tenga que criar a su hijo en prisión. «Hay crímenes tan graves en el Vaticano que resulta ridículo que se dediquen a perseguir a las personas que supuestamente filtraban documentos», advierte.
-Está claro que no está viviendo el embarazo más tranquilo para una madre que espera un niño en pocos meses. ¿Cómo se encuentra?
-Mantengo un diálogo continuo con los médicos, porque esta situación está provocando mucho sufrimiento al niño y a mí. Pero seguimos adelante. Espero que se retome lo antes posible el proceso para que acabe este drama.
-¿Cree en la Justicia vaticana?
-Creo en la Gendarmería vaticana, pero tengo alguna duda sobre el tribunal porque las pruebas no son suficientes para demostrar mi culpabilidad. Se me acusa de formar parte de una asociación delictiva y de divulgación de documentos reservados. Rechazo absolutamente todas las acusaciones. No he divulgado nada ni he formado parte de ninguna asociación delictiva. Con Vallejo coincidí en la comisión, pero no hay nada más.
-¿Cuándo se iniciaron los problemas en la comisión?
- Cuando demostramos que algunos nombramientos eran incorrectos, pues no habían sido aprobados por la Secretaría de Estado. Entonces fabricaron un expediente con 'tuits' falsos que me atribuían. Fue el inicio para intentar desacreditarme. Después de concluir nuestro trabajo en la comisión, empecé a darme cuenta de los desbarajustes psicológicos de Vallejo. Estoy convencida de que tiene problemas psicológicos, de hecho en abril de 2015 yo misma le aconsejé que fuera a un médico. Cuando le conocí era una persona muy válida, lúcida y recta, pero con el tiempo fue desarrollando desequilibrios.
Giuseppe
-¿Sabe si se produjo algún evento que pudo provocarle ese supuesto daño mental?
-Tal vez le afectó la lejanía de España y el hecho de vivir aislado con su madre después de convivir con un muchacho. Se llamaba Giuseppe y vivió con él y con su madre durante un año y medio. En el último período también frecuentaba una pareja gay. Uno de ellos incluso le echaba las cartas del tarot. Era un delirio absoluto.
-¿Quién es ese Giuseppe?
-Era un laico español. Se llamaba José pero aquí le llamaban Giuseppe. Me lo contó Vallejo, quien lamentaba que ya no estuviera en Roma. En el Vaticano lo sabían e incluso tenía una tarjeta de acceso. Yo no llegué a conocerlo ni sé su apellido.
-Usted ha comentado en varias ocasiones que está segura de que la van a condenar y que no pedirá el indulto. ¿Por qué?
-Los inocentes no pueden ser indultados, deben ser absueltos. Me espera una condena política. Si no fuera política, ni siquiera estaría en el proceso. Hay crímenes tan graves en el Vaticano que resulta ridículo que se dediquen a perseguir a las personas que supuestamente filtraban documentos. Es vergonzoso que la Justicia se encargue de esto mientras no se hace nada con quienes roban.
-¿El proceso es en su opinión un intento de esconder problemas mucho más graves?
-En parte sí, se trata de que la atención no se centre en los delitos, sino en quienes los han desvelado. Por eso los periodistas están también procesados.
-¿Cuáles son esos graves delitos que el Vaticano trataría de esconder?
-Sobre eso no puedo responder, pero puedo decir que la información que ha salido es sólo una pequeñísima parte de los documentos cuyo contenido hemos conocido en la comisión.
-Usted ha citado en el proceso como testigo al secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin. ¿Cómo era su relación con él?
-Muy cordial, pero no hablo de cómo era mi relación con el Santo Padre ni con los miembros de la Curia.
-También ha citado como testigo al cardenal español Santos Abril. ¿Por qué?
-Sabe que trabajé con Vallejo y seguramente puede explicar que no había ninguna asociación de delincuentes.
-Volviendo a la eventual condena, ¿está dispuesta a cumplir toda la pena que le caiga, pese a estar embarazada?
-Absolutamente sí. Será al menos el único modo para hacer creíble al tribunal vaticano y ver si estamos o no frente a una payasada.
-¿Se siente una mártir?
-No soy ninguna mártir, es algo que se han inventado los medios. Un cristiano combate y sabe que su vida tiene un precio. Jesús dio su vida por la palabra de Dios. ¿Yo no puedo dar un año y medio de cárcel?
-¿Está de acuerdo su marido con la idea tener a su hijo en la cárcel si finalmente es condenada y tiene que cumplir la pena?
-No, para nada. Cero absoluto. Pero no puede impedírmelo.
-Vallejo asegura que se acostó con usted en un hotel en Florencia. ¿Es verdad?
-Es todo un delirio suyo para intentar quitarse un poco de culpa. Está muy preocupado por ello, pues pensaba que nunca iba a salir eso en el proceso. De hecho, ha pedido el examen psiquiátrico para retractarse de aquella declaración. Yo le he puesto tres querellas por todas las mentiras que ha dicho sobre lo que según dice pasó en Florencia. Me aflige su nivel de miseria y de bellaquería. Además, sus gustos sexuales no podían ser satisfechos por una mujer.
-A usted le acusan en algunos medios de estar diciendo continuas mentiras. ¿Qué responde a las críticas?
-No me importa la mayor parte de las cosas que dicen sobre mí. Sustancialmente son mentiras y yo sé cuál es la verdad. Hasta ahora nadie ha mostrado documento alguno que pruebe que estoy mintiendo.
-¿Cómo ve el futuro? ¿Piensa que recuperará una vida tranquila?
-No es importante lo que pueda suceder con mi vida. La vida tiene el valor que se le quiera dar. Dios tiene un proyecto para mí, él sabe cuál es. Sé que no me mandará nunca penas mayores a las que pueda soportar. Yo amo al Santo Padre y amo el trabajo que he hecho. No lo habría traicionado nunca.
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