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Penélope Cruz, ayer, durante la presentación de 'Ma Ma', que llega a los cines este viernes. :: afp
«Cuanto más te asuste un personaje, mejor»

«Cuanto más te asuste un personaje, mejor»

Regresa al cine español con 'Ma Ma' a las órdenes de Julio Medem y como una madre coraje que planta cara al cáncer

MIGUEL LORENCI

Miércoles, 9 de septiembre 2015, 00:50

A Penélope Cruz (Madrid, 1974) no le asusta estar en el filo de la navaja. Seis años después de 'Los abrazos rotos' regresa al cine español de la mano de Julio Medem, que con 'Ma Ma' rompe otro silencio de un lustro. Afronta uno de los papeles mas arriesgados y exigentes de su carrera, un ser luminoso en una historia terrible, un dramón que no se sostendría sin ella. Es Magda, una maestra en paro que a pesar de los durísimos golpes de la vida, un cáncer de mama y una fatal recaída, sigue adelante, es madre y hace la vida más fácil a su atribulado entorno. Es además productora de esta película en la que Medem cambia de registro, quizá para descubir a 'Penélope Luz'.

¿Qué le atrajo de la propuesta de Medem?

Su cine me ha encantado siempre. Vi alguna de sus películas hasta cinco veces. Estuvimos a punto de hacer tres, pero no pudo ser. Creí que estaba enfadado conmigo. No era así, pero del equívoco surgió la reunión para 'Ma Ma'. Me contó esta historia y la noche que la leí me enamoré de Magda y le dije que contara conmigo. No sabíamos si seríamos capaces de levantar el proyecto. No fue nada fácil, pero el puzle se pudo completar.

¿Le agradan los personajes extremos?

Sí. Pero intento intercalar los más ligeros con los más intensos. Acabo de hacer 'Zoolander' y me aguardan más dramas y 'La reina de España'. Me gusta meterme en ellos hasta el fondo, pero prefiero no encadenarlos. Es un viaje muy fuerte. Sobre todo, dejar al personaje y la ficción en el set, soltarlo y ser tú; que haya un baile sano entre la ficción y tu realidad. Es uno de los personajes que más miedo y respeto me daban, por el tema que toca.

La batalla contra el cáncer que ha conocido gracias las mujeres que le contaron su experiencia...

Pensaba cada segundo en ellas. Me ayudaron a preparar el personaje. Compartieron conmigo, una extraña, sus historias y miedos. Vi sus cicatrices emocionales y físicas. No podía decepcionarlas. Algunas tenían hijos pequeños. Unas superaron la enfermedad y otras siguen en plena batalla. Alguna, como Magda, pasó el embarazo en lucha contra el cáncer. Dar verdad a Magda era una enorme responsabilidad. Debía tirarme a la piscina cada día y darlo todo sin saber si llegaría o no.

Era fácil caer en la sensiblería y que la película se desmoronara.

Ha sido uno de mis personajes más difíciles, y se lo agradezco. Los actores siempre buscamos material difícil y nuevo, que nos asuste cuanto más mejor. Ahí es donde puedes intentar hacer un viaje aunque no sepas el resultado y qué trasmitirás a la gente. Cuanto más lejos de ti viajes, más fácil es intentar crear algo. Nadie quiere interpretarse a sí mismo. Cuanto más difícil es el personaje más contento te pones. Aunque luego llegues acojonada al set y como si fueras nueva. Yo siempre me siento nueva y joven. Como una estudiante. Puedes tener 80 años y sentirte joven. Eso lo que más me gusta de mi profesión.

¿Tiene algo de la fuerza sobrenatural de su personaje?

Un personaje bien escrito es un duende que te habla. Tienes que oírle, hacer lo que te dice y dejarte guiar. Pero no sé si yo tengo la fuerza de Magda. Gracias a Dios no me he visto en una situación parecida, con la salud amenazada. Valoro por encima de todo la salud, como respeto el optimismo de Magda. Es una cualidad que muchas veces se malinterpreta. Se juzga al optimista como alguien incapaz de mirar a la realidad, como un irresponsable que huye de la realidad y no puede con ella. Magda va más allá. Es una sabia. Ve ese monstruo que le amenaza cada día con quitárselo todo, robarle a su hijo, su vida. Le mira a los ojos, salta por encima de él y va a lo siguiente. Sigue adelante y pensando en el otro. El amor por los demás y por el bebé que lleva dentro es su motor. El optimismo a veces no se valora lo suficiente. Y ella nos da un lección de lucha, de cómo lo emocional y la mente pueden ayudar al cuerpo.

No dudó en ser productora. ¿Se le pesa por la cabeza dirigir?

Lo pienso cada día, pero no me atrevo. Quizá en cinco o diez años. Ahora no es el momento. Trabajo con grandes directores y tengo los ojos muy abiertos; les vuelvo locos a preguntas en los rodajes. Aprendo mucho y algún día me atreveré. Seguro.

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