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PABLO G. MANCHA
Viernes, 27 de noviembre 2009, 04:05
La noche del miércoles el madrileño Mercado de San Miguel hervía; era cosa de cocineros y del fulgor de una guía patrocinada por una marca de neumáticos -la celebérrima Michelín- que se había reunido en una especie de cónclave público (y mediático) para dictaminar su anual y controvertida lluvia de estrellas. Los expertos en la materia, críticos, gourmets y algún chef, ya sabían que la más llamativa de las distinciones que estaba en liza -las anheladas tres estrellas para el Celler de Can Roca- tenía dueño. En se había soltado la especie al mediodía y tras una brutal espera, un portavoz de Michelín dio la noticia para alborozo de los hermanos Roca (Joan, Josep y Jordi), que en apenas 21 años desde su inauguración han pasado de la primera estrella en 1995 a convertirse en uno de los más grandes del mundo con el gran premio de esta temporada, que refuerza todavía más su posición de prestigio tras haber sido designado el año pasado el quinto mejor restaurante del planeta por la revista 'Restaurant', sólo superado por El Bulli, The Fat Dick, Noma y Mugaritz; tres españoles en el catálogo, ni 'La Roja de Casillas, Villa y compañía es capaz de superar semejante marca.
La Rioja se mantuvo como estaba, con la solitaria, reluciente y hermosa estrella que sujeta Francis Paniego en su Portal del Echaurren: «Con ésta ya son seis ediciones apareciendo en esta guía; parece mucho, quizás sea poco, pero cada vez me sabe mejor», reconocía el cocinero riojano, muy emocionado por la distinción, contento por mantenerla y muy satisfecho por el triunfo de sus admirados amigos catalanes: «Se la merecían, parecía que estaba todo hecho pero lograr algo así es muy difícil, son unos cocineros extraordinarios y su triunfo es algo ejemplar».
Se sabe que los inspectores de Michelín habían visitado varios restaurantes riojanos; de alguno se fueron muy satisfechos con lo que probaron y cómo lo degustaron, pero no trajeron más estrellas para los siete valles, aunque según avisaban todas las previsiones, un alfareño, que mora en Oviedo, Luis Alberto Martínez Abascal, tenía muchos números para que su memorable Casa Fermín, un lujo para las papilas, entrase en tan meritoria clasificación. No pudo ser.
La gran nómina
Con El Celler de Can Roca (Girona) ya son siente los restaurantes españoles con tres estrellas; cuatro en Cataluña -Can Fabes, El Bulli y San Pau- y tres en el País Vasco -Arzak, Martín Berasategui y Akelarre-. La categoría de dos estrellas tiene muchas novedades porque han sumado la segunda Casa Manzano (Asturias), Lasarte (Barcelona), La Terraza del Casino (Madrid) y Les Cols (Olot). De este escalón ha caído el mallorquín Tristán, de Portal Nous, por lo que en Baleares ya no queda ninguno de esta jerarquía. En cuanto a la primera estrella la resta este año es positiva porque diecisiete encuentran la primera mientras que sólo la pierden diez. Además de los hermanos Roca, el gran triunfador de la noche de Michelín fue el vasco Martín Berasategui, que además de las tres de su Lasarte guipuzcoano, cosechó la segunda del hermano barcelonés y la primera para su M. B. de Tenerife. Casi nada.
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